Las personas mayores no queman la grasa almacenada tan eficazmente como los adultos jóvenes

Investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, han descrito cómo los sistemas nerviosos y el sistema inmunológico hablan entre sí para controlar el metabolismo y la inflamación. Su descubrimiento, publicado en ‘Nature’, ayuda a los científicos a comprender por qué los adultos mayores no queman la grasa del vientre almacenada, lo que eleva el riesgo de enfermedades crónicas y apunta a posibles enfoques terapéuticos para atacar el problema, según los autores.

Los adultos mayores, independientemente del peso corporal, suelen tener un aumento de la grasa del vientre. Sin embargo, cuando necesitan gastar energía, las personas mayores no queman la energía almacenada en las células grasas tan eficientemente como los adultos más jóvenes, lo que lleva a la dañina acumulación de grasa del vientre, pero la causa subyacente de esta falta de respuesta en las células grasas se desconoce.

En su trabajo, el director de la investigación, Vishwa Dixit, profesor de Medicina Comparativa e Inmunobiología en la Universidad de Yale, y sus colaboradores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Tennessee, Estados Unidos, y la Universidad de Bonn, Alemania, se centraron en células inmunitarias especializadas conocidas como macrófagos, que suelen estar involucradas en el control de infecciones.

El laboratorio de Dixit descubrió un nuevo tipo de macrófago que reside en los nervios de la grasa del vientre. Estos macrófagos asociados a los nervios se inflaman con la edad y no permiten que los neurotransmisores, que son mensajeros químicos, funcionen correctamente.

Los adultos mayores, independientemente del peso corporal, suelen tener un aumento la grasa del vientre.

Los científicos también aislaron células inmunes del tejido graso de ratones jóvenes y viejos, y luego secuenciaron el genoma para entender el problema. “Descubrimos que los macrófagos envejecidos pueden descomponer los neurotransmisores llamados catecolaminas y, por lo tanto, no permiten que las células de grasa suministren combustible cuando surge la demanda“, explica Dixit, que también es miembro del Centro de Investigación sobre Envejecimiento de Yale.

La ‘charla’ de las células inmunes y el sistema nervioso

Los investigadores encontraron que cuando disminuyeron un receptor específico que controla la inflamación, el inflamasoma NLRP3, en los macrófagos envejecidos, las catecolaminas podrían actuar para inducir la descomposición de la grasa, similar a como sucede en los ratones jóvenes. “El hallazgo clave es que las células inmunes hablan con el sistema nervioso para controlar el metabolismo”, dice Dixit.

En otros experimentos, los investigadores bloquearon una enzima que se incrementa en macrófagos envejecidos, restaurando el metabolismo normal de grasas en ratones más viejos. Dixit observó que esta enzima, la monoaminO oxidasa-A o MAOA, es inhibida por los fármacos existentes para el tratamiento de la depresión.
“Teóricamente, uno podría reutilizar estos fármacos inhibidores de MAOA para mejorar el metabolismo en individuos de edad”, dice. Pero también advirtió que se necesita más investigación para dirigir específicamente estos fármacos a la grasa del vientre y para probar la seguridad de este enfoque.

En futuras investigaciones, Dixit y sus colegas examinarán más a fondo las células inmunes y su interacción con los nervios, y cómo este diálogo neuro-inmune controla la salud y la enfermedad. Si el control de la inflamación en el envejecimiento de las células inmunes puede mejorar el metabolismo, puede tener otros efectos positivos sobre el sistema nervioso o sobre el proceso de envejecimiento en sí, dicen los investigadores.

“El propósito de nuestra investigación es entender mejor las interacciones de las células inmunes con los nervios y las células de grasa para reducir potencialmente la grasa del vientre, mejorar el metabolismo y mejorar el rendimiento en los ancianos“, apunta Christina D. Camell, primera autora del estudio.

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En caso de que se haya presenciado el golpe que origina la contusión, se puede evaluar aproximadamente la intensidad del impacto y ver en qué zona se ha producido. No es lo mismo un golpe en la rodilla, donde el hueso tiene poca protección de músculo y grasa y podría haberse dañado la articulación, que un golpe de igual intensidad en la zona del muslo, donde los tejidos son más flexibles y, por ello, absorben más cantidad de energía, reduciendo los daños considerablemente.

Qué hacer en caso de contusión

Todo esto ayudará a determinar la gravedad de la contusión, y de esta manera aplicar las medidas de primeros auxilios adecuadas:

  • Las contusiones mínimas y las leves no requieren una atención especial. El dolor no es intenso y desaparece con rapidez, aunque se puede aliviar aplicando frío local, como una toalla empapada en agua fría.
  • Las contusiones moderadas y graves se pueden tratar con las siguientes acciones:
    • Frío local: durante las primeras 24h el frío evita la inflamación y ayuda a reducir el dolor.
    • Reposo: evitar movimientos. Si la contusión está en alguna extremidad, mantenerla en alto ayudará a reducir la inflamación.
    • Si el accidentado siente mareos, malestar general, o la zona lesionada crepita y tiene posturas antinaturales, se debe sospechar de fractura o lesiones internas y acudir de inmediato a los servicios de emergencia. En caso de fracturas se puede llevar a cabo una inmovilización de la extremidad.
    • Cuando el hematoma sea muy extenso, o se hayan producido muchos en distintas zonas del cuerpo, consultar con un profesional de la salud, ya que una posible complicación de una contusión es la infección o la liberación de pequeños coágulos al flujo sanguíneo.
    • Baños de contraste: las contusiones en manos, pies o dedos se tratan metiendo alternamente la extremidad en agua caliente y fría, con un tiempo de inmersión de 4-5 minutos cada una durante unos 20 minutos al día. Ayuda a calmar el dolor y a la reabsorción de los líquidos.
    • Si se ha producido una contusión en la cara o en la zona ocular, los signos serán muy alarmantes, puesto que la gravedad hará descender la sangre por toda la cara. No hay que alarmarse, y se aplican las mismas medidas. Si el impacto ha sido en el ojo se debe consultar al médico por las posibles lesiones.
    • Existen pomadas sin receta médica, cuyo principio activo es el ibuprofeno o el ácido acetil salicílico, que ayudan a la reabsorción de los líquidos. Se puede consultar con un médico y tener una en el botiquín para estos casos. También hay sprays de calentamiento instantáneo (tipo Reflex) para tratar el dolor de forma inmediata.
Peligro  Qué no hacer en caso de contusión

Las contusiones no generan muchas complicaciones y, por norma general, no necesitan tratamiento complejo, pero sí hay algunas cosas que es importante no hacer en caso de contusión para facilitar una buena recuperación.

  • No aplicar calor en las primeras horas después del golpe. La aplicación de calor alivia el dolor al principio, pero después aumenta el flujo de líquidos, lo que da como resultado mayor tumefacción e inflamación.
  • No mover la extremidad afectada; si ha habido fractura podría empeorarse.
  • No pinchar ni vaciar los hematomas. Esto solo aumentaría las probabilidades de infección.
 Alicia Díaz


septiembre 29, 2017 Curiosidades.Fisioterapia

Los términos “abductor” y “aductor” se utilizan frecuentemente para referirse a los músculos abductores y aductores de la cadera, pero en realidad, estos términos definen de forma general dos tipos de músculos según el movimiento que realizan: los abductores realizan movimientos de abducción y los aductores realizan movimientos de aducción. Estos son los movimientos laterales de alejamiento y acercamiento de miembros del cuerpo respecto al plano sagital o línea media del cuerpo.

Aunque es muy común el uso de adductor y adducción, por similitud con las palabras en inglés, en español los términos correctos son aductor y aducción.

Abducción y aducción

La abducción y la aducción son dos movimientos opuestos que se realizan en el plano frontal. El plano frontal es el plano que divide el cuerpo humano en la mitad anterior (delante, parte del pecho) y la mitad la posterior (detrás, parte de la espalda). Los movimientos en este plano se describen comúnmente como movimientos laterales:

  • La abducción es el movimiento que, dentro del plano frontal, aleja una parte del cuerpo de la línea media del cuerpo o plano sagital.
  • La aducción es el movimiento que, dentro del plano frontal, acerca una parte del cuerpo al plano sagital.

Los músculos abductores y aductores son, por tanto, músculos antagonistas, pues realizan movimientos opuestos. Por ejemplo, levantar la pierna lateralmente alejando el pie del cuerpo sería un movimiento de abducción realizado por músculos abductores. El movimiento contrario sería una aducción y los músculos implicados serían músculos aductores. En algunos casos, por convención, se habla de flexión lateral y no de abducción/aducción. Por ejemplo, la flexión lateral del cuello.

Los abductores y aductores de la cadera

Los músculos abductores y aductores de la cadera son, probablemente, los músculos abductores y aductores más conocidos, sobre todo en el ámbito del fitness. Los abductores de la cadera son los músculos que realizan el movimiento de elevación lateral de la pierna o separación de las piernas. Los aductores serían los músculos antagonistas, es decir, los que cierran las piernas y aproximan el muslo a la línea media del cuerpo.

Los abductores de la cadera, también llamados abductores del miembro inferior, se sitúan en la parte externa del muslo y glúteos. Los más importantes son el glúteo mediano, el glúteo menor y el músculo piramidal. Los aductores de la cadera se sitúan en el interior del muslo y los más importantes son el aductor mayor, el aductor mediano y el músculo pectíneo.

Curiosiando.



La lumbalgia, al ser un dolor incapacitante, puede llegar a estropear las vacaciones y, por ello, evitar la vida sedentaria, practicar alguna actividad adaptada a la forma física y cuidar la postura a la hora de coger peso, sentarse o caminar son “clave” para evitar que el lumbago fastidie el periodo estival, según el jefe de Traumatología de HM IMI Toledo, Andrés Barriga.

Las principales causas son los viajes largos, cambios en el lugar habitual de descanso, el aumento de peso y, en ocasiones, la realización de actividades deportivas o recreativas para las que el paciente no se encuentra preparado a nivel físico.

Por ello, otras de las recomendaciones que ha señalado el doctor han sido evitar ropa ajustada y tacones altos, corregir el sobrepeso, ya que puede provocar que los músculos y huesos de la espalda se tensionen, aplicar calor local en la zona afectada, o relajarse y realizar estiramientos a diario.

Así, la lumbalgia o dolor lumbar se localiza en la parte baja de la espalda, entre el final de las costillas y las palas iliacas de la pelvis. La mayor parte de las lumbalgias se denominan ‘inespecíficas’, es decir, “no se encuentra una causa clara que justifique su aparición y habitualmente tienen buen pronóstico y mejoran de forma rápida”,  ha subrayado el doctor Barriga.

Sin embargo, el especialista ha añadido que se dan otro tipo en los que sí hay una causa detrás (‘específicas’), como una hernia discal, una artrosis de las articulaciones facetarias o una listesis (inestabilidad y desplazamiento de una vértebra), aunque existen otras causas “menos frecuentes”, como pueden ser problemas renales, de ovarios, digestivos o vasculares que se reflejan en la columna lumbar.

En cuanto al diagnóstico, los especialistas prestan atención a los síntomas, como por ejemplo el dolor de predominio nocturno y en reposo, pérdida de peso, fiebre o la presencia de calambres, hormigueo, dificultad para caminar, pérdida de orina, impotencia o pérdida de sensibilidad en la zona genital, algo que, según el doctor Barriga, “puede orientar a un problema más serio y que requiere estudios complementarios como la resonancia magnética”.

TRATAMIENTO PARA LA LUMBALGIA

“En las lumbalgias agudas de poca duración, el tratamiento inicial es reposo relativo y de poco tiempo, analgésicos, antiinflamatorios y en algunos casos relajantes musculares; en lumbalgias crónicas de más de tres meses de evolución, además de los fármacos ya mencionados, recomendamos el ejercicio dirigido a fortalecer la musculatura de la cintura abdominal (ejercicios del CORE) y, además, la fisioterapia activa o terapias como yoga o pilates son muy eficaces”, ha explicado el experto.

En aquellos casos que no mejoran a pesar de estas medidas, pueden utilizarse las infiltraciones de la columna vertebral o la rizólisis por radiofrecuencia de las articulaciones vertebrales. “Es un método útil para tratar el dolor lumbar crónico de origen facetario con un procedimiento de bajo riesgo, ambulatorio y con anestesia local”, ha concluido.



julio 28, 2017 Curiosidades.Salud

La articulación acromioclavicular (AAC) es una articulación móvil que corresponde a la unión del acromion  de la escápula con la clavícula. La articulación, no muy estable, es reforzada en primera estancia a nivel capsuloligamentoso por la cápsula articular, por los ligamentos acromioclaviculares (AC) y por los ligamentos coracoclaviculares (CC). De forma secundaria, dando un refuerzo extra se encuentran los músculos deltoides y trapecio.

Una luxación de la AAC suele darse en caídas o traumatismos directos con el brazo en addución. De forma menos habitual pueden producirse tras un traumatismo indirecto sobre la mano o antebrazo en ligera abducción. Son frecuentes en gente joven.

Se clasifican de leves a graves, dependiendo de si los ligamentos sufren un esguince o una rotura o desgarro.

Grado I: es el tipo más leve de lesión, es un esguince simple de los ligamentos AC.

Grado II: consiste en un desgarro de los ligamentos AC y un esguince de los ligamentos CC.

Grado III: es un desgarro de los ligamentos AC y un desgarro de los ligamentos CC. Esta lesión se traduce en la protuberancia que se visualiza externamente en el hombro.

El tratamiento dependerá del grado de gravedad de la afección. En los esguinces, inmovilizaremos relativamente el hombro, con algún vendaje elástico, tipo kinesiotaping evitando esfuerzos y se aplicará crioterapia, ultrasonidos y relajar toda la musculatura contracturada y tras unos días se iniciara la recuperación funcional con ejercicios para tonificar la musculatura que rodea la articulación. En la subluxación se requiere una inmovilización de al menos 2 semanas. Tras este tiempo, aplicaremos también, ultrasonidos, corrientes analgésicas y se realizaran ejercicios para recuperar los movimientos que hayan podido perder durante el reposo, trabajando la movilidad de todo el miembro superior y también de la columna cervical. En los casos en los que la ruptura de la capsula articular es completa, se alargara la inmovilización del hombro hasta 6 semanas y después se iniciará la recuperación. Se hará de forma muy progresiva. En ciertos casos, se procede a una intervención quirúrgica para fijar la articulación.

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LA INFLUENCIA DEL DEPORTE EN LOS NIÑOS

El deporte ayuda a los niños a desarrollarse tanto física como mentalmente. La actividad física debería formar parte de su día a día, ya que los beneficios físicos son múltiples: les ayuda en el desarrollo psicomotor y a relacionarse, les enseña a seguir unas reglas, a trabajar en equipo, a reconocer la importancia del esfuerzo personal y a ponerse metas.

Debemos dejar que el niño elija el deporte que les guste. Es normal que a veces se vean influidos por sus amigos o algún deportista que salga en los medios de comunicación, y de mano desde muy pequeños se ven sobreinfluidos por el deporte rey en nuestro país, el futbol, pero debemos dejar que ellos mismos decidan de verdad si va a ser su deporte definitivo, o se decantan por algo más personal y que de verdad les llene y les ayude en todos los niveles de formación.

Hay que tener en cuenta que le vendría mejor al niño, si un deporte individual o en equipo. Un niño tímido, por ejemplo, se puede beneficiar de un deporte en equipo, que le ayude a relacionarse con los demás; por el contrario, un niño muy activo le va mejor un deporte individual que le ayude a concentrarse, pero es muy importante priorizar la diversión y el aire libre

Los niños siempre se fijan en las personas significativas que tengan más cerca, ya que estos serán los espejos en que mirarse, y ayudarles a ver objetivamente sus puntos fuertes y débiles, para de esta manera ver que necesitan mejorar. Hay muchas cosas que se pueden enseñar, como solidaridad, motivación, compañerismo, afán de superación y sobre todo aprender a saber perder. Pero al final lo más importante es que ellos se diviertan y disfruten con lo que hacen.

Aun que cada día son más los investigadores y expertos que defienden la práctica deportiva como capaz de aportar importantes beneficios físicos, psicológicos y sociales y su capacidad para la educación total de la persona, por otro lado, a pesar de atribuirse al deporte tantos beneficios, son pocas las personas que mantienen un estilo de vida activo y perdurable a lo largo de su vida adulta.

Pero debemos recordar que los niños de hace 20 años, jugaban todo el día al aire libre, montaban en bicicleta, hacían deporte y con sus juegos inventados por ellos mismos, creaban su propia forma de divertirse; porque los niños de antes se movían mucho, y su mundo era natural y sencillo.

Hoy en día las tecnologías han avanzado con tal rapidez que la vida de los niños ha cambiado radicalmente, hasta tal fin de que llevan una vida totalmente sedentaria, poco aire libre y en el 75% de los hogares el niño tiene su televisor en su habitación, su ordenador, consola, teléfono móvil etc. Con lo cual recurren a la tecnología para la mayor parte de sus juegos, lo cual reduce los retos para su creatividad y su imaginación.

La influencia de la tecnología y sus rápidos avances influyen en el desarrollo del niño, incluso en un aumento de los trastornos físicos, fisiológicos y de conducta.

Por todo ello, no debemos olvidar nunca los cuatro factores importantes para el buen desarrollo saludable del niño que son el movimiento, el tacto, la conexión humana y el contacto con la naturaleza. Los niños pequeños necesitan dos o tres horas al día de juegos activos para adquirir una buena estimulación sensorial, porque la naturaleza y el espacio verde no solo ejercen una influencia tranquilizadora sino que restablecen la atención y fomentan el aprendizaje.

Todo esto no quita que estén al día de todos los avances de la tecnología, pero siempre respetando esas horas reservadas al espacio natural y en concreto al deporte al aire libre.

CONCHI BASILIO

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La importancia del psoas

En lo más profundo de nuestro cuerpo se encuentra el psoas, un pequeño músculo que conecta la parte superior e inferior del cuerpo. Aprender a relajarlo, por lo tanto, ayuda a ganar una mayor estabilidad.

El cuerpo presenta una serie de capas o niveles: primero la piel, luego los músculos, después los órganos y, finalmente, el esqueleto. Sin embargo, hay algunas excepciones. Por ejemplo, las costillas y el cráneo: unos huesos que cubren y protegen órganos, en vez de ser su soporte central. El psoas es una excepción similar: es un músculo que se encuentra en lo más profundo del centro mismo del cuerpo humano, entre los intestinos y la columna vertebral.

Este músculo actúa como una especie de puente colgante entre el tronco y las piernas, transfiriendo el peso de arriba abajo y transmitiendo flujos energéticos en ambas direcciones. Al mismo tiempo, un psoas sano realiza una función de estabilización de la columna vertebral.

Por otro lado, el psoas también actúa como soporte interno del abdomen, una especie de “repisa” en diagonal sobre la que se asientan los órganos vitales de esta zona. Este músculo interno, además, actúa en armonía con el diafragma, vinculando los ritmos del movimiento del cuerpo con los ritmos respiratorios, y entre ambos realizan un continuo masaje sobre la columna vertebral, los órganos, los vasos sanguíneos y los nervios del tronco, estimulando el movimiento de los fluidos por todo el cuerpo, a modo de bomba hidráulica.

Sentirse centrado

El psoas es, pues, el eje físico de un cuerpo equilibrado y estable. Es un músculo vital en todo movimiento que implique equilibrio, rotación del tronco y de las piernas y en definitiva, cualquier movimiento general del cuerpo. Por eso, los movimientos inadecuados y las malas posturas tienden a forzar el funcionamiento del psoas, por ejemplo en una actividad motora aparentemente tan sencilla como caminar. Muchos de nosotros pensamos erróneamente que el movimiento de las piernas empiezan en la cintura, es decir, que el tronco acaba donde empieza la cadera. Sin embargo, estructuralmente las piernas empiezan en las articulaciones del fémur con la cadera, y para que el cuerpo mantenga un equilibrio armónico es necesario que la pelvis funcione como parte del tronco y no como parte de las piernas. Si al caminar movemos la pelvis como si fuera parte de las piernas, en un contoneo excesivo o empujándola hacia delante o hacia atrás, el psoas se verá obligado a realizar una tensión antinatural para proteger y estabilizar la columna vertebral.

El psoas puede tensarse en muchas situaciones diferentes, ya que es capaz de contraerse o relajarse de forma independiente, en cada unión vertebral.

Pero si este músculo se usa constantemente para corregir la estabilidad interna, al cabo del tiempo puede empezar a perder flexibilidad y a acortarse de forma crónica. Y una contracción o endurecimiento crónico del psoas conlleva una serie de problemas, porque hace que otros músculos del abdomen y de la espalda se vean obligados a compensar el equilibrio y empiecen a endurecerse también. Por ejemplo: los huesos pélvicos tienden a adelantarse, disminuyendo la distancia entre las crestas ilíacas y las piernas, comprimiendo la cabeza del fémur en su articulación.

Esta compresión hace que los muslos se desarrollen excesivamente y el fémur pierde capacidad de rotación, un movimiento que es asumido por las rodillas y la espina lumbar.

Estos trastornos pueden provocar, a la larga, lesiones crónicas en la espalda, la cabeza del fémur o las rodillas.

El corazón de las emociones

Con un abdomen habitualmente en tensión y comprimido, una vitalidad disminuida y una respiración alterada, es comprensible que la atrofia del psoas conlleve alteraciones emocionales.

Puede que mucha de esa ansiedad que nos atenaza, o parte de esa apatía crónica que nos oprime esté relacionada con un psoas inhibido. Igualmente, la sensación permanente de inseguridad que algunas personas experimentan puede estar directamente conectada con el sobreesfuerzo continuo por mantener el equilibrio del esqueleto.

Además, el complejo de músculos iliopsoas está íntimamente conectado con la atávica reacción de “lucha-huida” que permite a los animales defenderse en una situación de peligro, cuando deben enfrentarse a un agente externo. Tanto si nos encogemos en una posición fetal protectora, como si saltamos desde el suelo para correr, el psoas es el corazón de los músculos implicados, el primero en reaccionar. Por ello, un psoas crónicamente contraído está enviando al resto del cuerpo, lo que afecta al sistema nervioso, agota a las glándulas suprarrenales y debilita el sistema inmunitario. Si nos sentimos agresivos a menudo, y sin razón aparente, es posible que una atrofia del psoas tenga mucho que ver.

Al relajar el psoas, debemos desarrollar la confianza en el equilibrio de nuestro esqueleto, en vez de buscar el equilibrio mediante tensiones musculares. Un cuerpo relajado sostiene su peso de manera natural sobre su propia estructura ósea: los músculos están para mover los huesos, no para apuntalar el peso del cuerpo. Cuando aprendemos a repartir el peso sobre el esqueleto y a sostenerlo sin esfuerzo, la sensación se traduce en una actitud emocional de seguridad y equilibrio. Las articulaciones devienen sutiles nodos de fluir energético, dando a todo movimiento una sensación de continuidad y armonía.

Inestabilidad pasajera

Sin embargo, liberar el psoas, al principio puede ser problemático. Al intentar “dejar ir” los huesos y relajar la musculatura, puede invadirnos una sensación de vértigo. Acostumbrados a sostenernos mediante contrafuerzas musculares, hemos perdido la confianza en nuestra estructura ósea, y podemos creer que nos vamos a desmoronar. Los primeros ejercicios de relajación pueden dar una primera impresión de inestabilidad, que es pasajera. Asimismo, una vez que hayamos aprendido a sentir nuestros músculos iliopsoas, y empecemos a relajarlos, podremos atravesar una etapa de emociones confusas. Es normal, ya que la atrofia del psoas suele estar relacionada con problemas emocionales, y para liberar este músculo, como en cualquier tratamiento o cura, primero hay que abandonar los viejos esquemas y depurar los elementos dañinos, permitiendo que afloren. Con el tiempo, la consciencia y el cuidado de los iliopsoas nos conducirá a mejorar tanto la salud física, como la emocional.

Consecuencias de un psoas acortado

El acortamiento de psoas genera una tracción de las vértebras hacia abajo. Por lo que un acortamiento prolongado produce que las vértebras aplasten a los discos. Si no resolvemos esa tensión permanente, se puede generar dolor lumbar, ciática, pinzamientos, protusiones discales e incluiso una hernia.

Además, si solo es un psoas el que está acortado, torsiona la columna, lo que puede generar una escoliosis adquirida.
Si la contracción es bilateral, produce una hiperlordosis lumbar.

Por estos motivos es importante estirarlo habitualmente.

 

Una patología de sedentarios y deportistas

Una de las razones por las que se provoca el acortamiento del psoas es por pasar muchas horas sentado: la gente que tiene un trabajo de oficina o los conductores son los candidatos ideales para sufrir este problema. Si a esto le sumamos una psotura poco correcta por el uso del ordenador o por no utilizar un asiento adecuado, el efecto se multiplica.

Por otro lado, los ciclistas, practicantes de spinning y runners son los deportistas que más papeletas tienen para sufrir acortamiento de psoas. Esto se debe al movimiento realizado en estos deportes: en todos ellos la flexión de la cadera es el movimiento principal.

¿Por qué se acorta el psoas?

El psoas es un músculo bastante especial, ya que se acorta cuando está relajado y se alarga mientras se encuentra trabajando, al contrario que la mayor parte de la musculatura. Este es el motivo por el que sufre un acortamiento en el caso de personas sedentarias.

Además, este acortamiento supone que las dos inserciones del músculo (los dos puntos donde se une con los huesos) se aproximen, y también lo hagan las articulaciones correspondientes. Esto deriva en una menor longitud del músculo y, por tanto, una menor fuerza.

Autoestiramientos:

Todos los estiramientos se basan en hacer una hiperextensión de la cadera manteniendo el cuerpo erguido.

Ejercicio 1:

  1. a) Abertura pronunciada hacia delante, antebrazos apoyados en la rodilla anterior, pelvis muy baja y rodilla anterior flexionada y tocando el suelo.
  2. b) Extensión de rodilla posterior, sin levantar la pelvis.

 

Ejercicio 2:

  1. a) Rodilla anterior semiflexionada, rodilla posterior de la misma manera, dorso del pie descansando sobre un taburete y tronco vertical.
  2. b) Extensión de la rodilla posterior sin estirar la pierna de apoyo.

En vez de apoyar el pie, también se puede apoyar la pierna en una mesa o cama.

 

Ejercicio 3:

  1. a) Hincar la rodilla derecha.
  2. b) Retroversión de la pelvis aplanando la zona lumbar.
  3. c) Adelantar la pelvis manteniendo la retroversión. El tronco ha quedado recto durante todo el ejercicio.

Ejercicio 4:

  1. a) De perfil en relación al plano de apoyo y antebrazo aguantando el pie hacia el glúteo derecho.
  2. b) Girar la pelvis en el sentido opuesto al plano de apoyo. En la posición de inicio, el pie de apoyo en el suelo está en ligera abertura para permitir la rotación de la pelvis sin tener que desplazar el pie.

De esta manera, también estiramos el recto anterior del cuádriceps.

 

 

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Psoas. El músculo del Alma

El psoas es el músculo más profundo y estabilizador del cuerpo humano, que afecta a nuestro equilibrio estructural, amplitud de movimiento, movilidad articular y funcionamiento de los órganos del abdomen.

Es el principal músculo que conecta la columna vertebral con las piernas, el responsable de mantenernos de pie y el que nos permite levantar las piernas para caminar. Un psoas sano estabiliza la columna vertebral y proporciona apoyo a través del tronco, formando además un buen estante para los órganos abdominales.

Algunos estudios recientes consideran además al psoas, un órgano de percepción compuesto por tejido bio-inteligente que encarna, literalmente, nuestro deseo más profundo de supervivencia y de florecer. Es decir, es el mensajero primario del sistema nervioso central, por lo que es considerado también como un portavoz de emociones (“de las mariposas en la tripa”). Esto es debido a que el psoas está conectado con el diafragma a través del tejido conectivo o fascia, por lo se ve afectado tanto en la respiración, como en el miedo reflejo.

Un estilo de vida acelerado y el stress generan adrenalina que crónicamente tensan el  psoas, preparándolo para correr, entrar en acción o encogerse para protegernos.  Si constantemente mantenemos el psoas en tensión debido al stress, con el tiempo comienza a acortarse y a endurecerse. Se dificultará así nuestra postura y las funciones de los órganos que habitan en el abdomen, dando lugar a dolores de espalda, ciáticas, problemas de disco, degeneración de la cadera, menstruaciones dolorosas o problemas digestivos.

Por otro lado, un psoas tenso manda señales de tensión al sistema nervioso, interfiere en el movimiento de los fluidos y afecta a la respiración diafragmática. De hecho, el psoas está tan íntimamente involucrado en las reacciones físicas y emocionales básicas, que cuando está tensionado de forma crónica, está enviando al cuerpo continuas señales de peligro, por lo que puede repercutir en el agotamiento de las glándulas suprarrenales y del sistema inmunológico. Esta situación se ve agravada por la forma de sentarnos o  por las posturas de nuestros hábitos diarios, que reducen nuestros movimientos naturales y constriñen aún más el músculo.

Un psoas liberado permite alargar mucho más la parte delantera de los muslos y permite a las piernas y la pelvis moverse con mayor fluidez e independencia. Mejora la posición de la columna y de todo el torso, con la consecuente repercusión en la mejora de las funciones de los órganos abdominales, en la respiración y en el corazón.
Cuando cultivamos la salud de nuestro psoas se reavivan nuestras energías vitales y conectamos de nuevo con nuestro potencial creativo.

En algunas filosofías orientales al psoas se le conoce como el “músculo del alma”, un centro de energía principal del cuerpo. Cuanto más flexible y fuerte esté el psoas, más podrá nuestra energía vital fluir a través de los huesos, músculos y articulaciones.

El psoas sería como un órgano de canalización de la energía, un núcleo que nos conecta a la tierra, nos permite crear un soporte firme y equilibrado desde el centro de nuestra pelvis. Así, la columna vertebral se alarga y a través de ella, puede fluir toda nuestra vitalidad.

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¿Qué me tomo, Paracetamol o Ibuprofeno?

 

Empiezo por deciros que ambos, son los analgésicos más comunes, y en demasiadas ocasiones se usan para lo mismo, aunque realmente son medicamentos diferentes y funcionan de forma diferente.

El paracetamol:

El paracetamol es un analgésico y antipirético, y se usa para reducir el dolor y la fiebre.

El uso común del paracetamol suelen ser dolores típicos como el dolor de cabeza, dolor de muelas, quemaduras o fiebre. Además tiene efectos secundarios mínimos, por lo que es seguro su uso en adultos y niños. Puede llegar a ser tóxico, pero necesita unas 10 veces la cantidad normal recomendada para llegar a tal punto.

Puede tomarse de forma segura junto a otros medicamentos, como los antibióticos u otros fármacos usados en el resfriado común, como los antitusígenos (medicamentos para reducir o mejorar la tos), y necesita entre 45 y 60 minutos para hacer su efecto tras la primera dosis, hay que ser pacientes. Además, su efecto sobre el dolor dura unas cuatro horas.

Como no es antiinflamatorio, el dolor asociado a inflamación o lesiones corporales no se reducirá de forma tan efectiva, en comparación al ibuprofeno.

El paracetamol no lesiona al estómago, pero puede afectar al hígado, por lo que su uso en personas con problemas hepáticos no es recomendado.

El Ibuprofeno:

El ibuprofeno es analgésico, antipirético y antiinflamatorio y puede usarse en casos de dolor asociado a inflamaciones o lesiones corporales, además de situaciones con fiebre alta.

En el caso del ibuprofeno con arginina, como es el caso del Espidifen, este actúa hasta 3 veces más rápido, ya que la arginina es un aminoácido que acelera la absorción del ibuprofeno.

Es más eficaz en dolores musculares y lesiones corporales donde existe una inflamación como factor clave, y al contrario que el paracetamol, tiene efectos secundarios negativos como el malestar estomacal o el aumento del riesgo cardíaco en aquellas personas que ya sufren alguna enfermedad del corazón previa.

En este último punto podemos observar en todos los prospectos de ibuprofeno advierte lo siguiente:

“…se pueden asociar con un moderado aumento del riesgo de sufrir ataques cardiacos (“infartos de miocardio”) o cerebrales. Dicho riesgo es más probable que ocurra cuando se emplean dosis altas y tratamientos prolongados. No exceda la dosis ni la duración del tratamiento recomendado.
Si usted tiene problemas cardiacos, antecedentes de ataques cerebrales, o piensa que podría tener riesgo para sufrir estas patologías (por ejemplo, tiene la tensión arterial alta, sufre diabetes, tiene aumentado el colesterol, o es fumador) debe consultar este tratamiento con su médico o farmacéutico.
Asimismo este tipo de medicamentos pueden producir retención de líquidos, especialmente en pacientes con insuficiencia cardiaca y/o tensión arterial elevada (hipertensión).”

El ibuprofeno, si se toma de forma diaria durante más de dos semanas consecutivas, puede agravar situaciones como úlceras estomacales o quemaduras en la mucosa intestinal, por lo que debe tomarse junto a alimentos, por sus efectos a nivel estomacal.

 

El ibuprofeno hace efecto a los 30 minutos de la primera toma, y puede durar hasta seis horas después (en comparación a los 45-60 minutos de espera del paracetamol y las 4 horas de este), y al tratarse de un antiinflamatorio puede interactuar con el sistema de coagulación sanguínea, dando lugar a que los pacientes con heridas grandes o hemorragias importantes no se curen correctamente. El paracetamol no tiene efectos a este nivel, por no ser antiinflamatorio.

El paracetamol y el ibuprofeno reducen el dolor y la fiebre, aunque el ibuprofeno es más rápido, más potente (por ser antiinflamatorio) y dura más tiempo, pero también tiene más efectos secundarios que el paracetamol. Ambos son seguros, pero no deben usarse a la ligera.

 

Cualquier duda consultar con vuestro médico de cabecera. Espero que os sirva.

Fernando Santa Isabel

 

 


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marzo 17, 2017 Curiosidades.Salud

Angina de pecho estable

La angina de pecho estable es un síntoma de dolor recurrente en el tórax debido a isquemia miocárdica. Quienes la han sufrido la definen con términos como opresión, tirantez, quemazón o hinchazón. Se localiza en la zona del esternón, aunque puede irradiarse a la mandíbula, la garganta, el hombro, la espalda y el brazo o la muñeca izquierdos. Suele durar entre 1 y 15 minutos. El dolor de la angina se desencadena tras el ejercicio físico o las emociones y se alivia en pocos minutos con reposo o nitroglicerina sublinlingual. Suele empeorar en circunstancias como anemia, hipertensión no controlada y fiebre. Además, el tiempo frío, el tabaquismo, la humedad o una comida copiosa pueden incrementar la intensidad y la frecuencia de los episodios anginosos.

Diagnóstico

Se realiza fundamentalmente por la sospecha clínica de dolor torácico, aunque no se descartan pruebas complementarias si se presentan otros síntomas atípicos. A los pacientes con sospecha de angina de pecho estable, además, se les suele hacer un electrocardiograma.

La prueba de esfuerzo o ergometría es el examen más utilizado cuando hay dudas en el diagnóstico de isquemia miocárdica y también sirve para obtener información pronóstica de los pacientes con angina. El paciente realiza ejercicio continuo en cinta rodante o bicicleta ergométrica para valorar su respuesta clínica (si hay dolor durante el ejercicio) y su respuesta eléctrica (si existen cambios en el electrocardiograma durante el esfuerzo que sugieran isquemia miocárdica). Esta prueba no es valorable si hay alteraciones basales del electrocardiograma o si el paciente está tomando determinados fármacos (por ejemplo, digoxina). Evidentemente, tampoco se puede realizar una ergometría si el paciente presenta algún problema locomotor que le impida caminar correctamente. En estos casos, se hacen pruebas de estrés con fármacos (dobutamina) o de radioisótopos.

La arteriografía coronaria (coronariografía o cateterismo) es el método de referencia para el diagnóstico de las estrecheces coronarias y además es útil en el caso de que sea necesario para el tratamiento de las mismas (dilatación e implantación de stent). Dado que se trata de una prueba invasiva y moderadamente costosa, queda reservada a si los resultados de las anteriores pruebas son concluyentes de enfermedad coronaria importante y con datos de mal pronóstico. También se utiliza en pacientes con síntomas atípicos cuando las pruebas no invasivas no resultan concluyentes.

Pronóstico

El pronóstico es muy variable, ya que depende de la la extensión de la enfermedad y lo que se haya dañado el músculo cardiaco por la misma. Existen enfermos que pueden estar controlados sin presentar prácticamente síntomas a otros que tienen una esperanza de vida muy acortada. Los factores que más influyen en el pronóstico es el buen o mal control de los factores de riesgo coronario.

Tratamiento

Los pacientes con angina de pecho deben controlar estrictamente factores de riesgo cardiovascular y seguir controles periódicos para prevenir la aparición de nuevos y, si existen, hay que corregirlos:

  • Dejar el tabaco
  • Vigilar la hipertensión y la diabetes y su tratamiento (peso, dieta, fármacos)
  • Seguir una dieta baja en colesterol y grasas
  • Alcanzar un peso corporal ideal
  • Reducir el colesterol hasta obtener un LDL menor de 70 mg/dl

En cuanto al tratamiento farmacológico, salvo en casos de contraindicaciones, todos los pacientes con enfermedad coronaria deben tomar Acido acetil salicílico (existen muchos preparados comerciales, pero el más conocido es la Aspirina®) de forma crónica, diariamente y a dosis bajas (100–150 mg) por su efecto antiagregante plaquetario.

También los pacientes son tratados con betabloqueantes como tratamiento principal y para mejorar los síntomas se recomiendan nitratos (vía oral, sublingual o en parches transdérmicos), antagonistas del calcio, ivabradina y ranolazina. Los pacientes con crisis frecuentes de angina se someten a tratamiento de varios fármacos combinados.

Algunos pacientes con angina son candidatos a tratamientos de revascularización coronaria (consisten en corregir esas estrecheces), que se puede realizar mediante cirugía cardiaca de derivación (bypass) o por angioplastia coronaria (con cateterismo). La elección entre una u otra depende de las características de la enfermedad:

  • Angioplastia coronaria. Se realiza cuando la enfermedad coronaria permite esta técnica. Se introduce un catéter hasta la arteria coronaria y se dilata con balón. Después se implanta un stent (dispositivo metálico como una malla cilíndrica) dentro de la arteria para conseguir su permeabilidad siempre que esto sea posible.
  • Bypass. Para pacientes con enfermedad coronaria más difusa, cuando la angioplastia no es posible y sobre todo si existe mala función del ventrículo izquierdo. Se realiza con apertura del tórax y anestesia general.

Angina de pecho inestable

Suele ser signo de muy alto riesgo de infarto agudo de miocardio o muerte súbita. La angina inestable se desencadena igual que el infarto, pero en este caso no existe una oclusión completa de la arteria coronaria por el trombo y no se ha llegado a producir muerte de células cardiacas. Se manifiesta en reposo por un dolor u opresión que empieza en el centro del pecho y puede extenderse a brazos, cuello, mandíbula y espalda. Es decir, los síntomas son iguales a los del infarto, aunque generalmente de menor duración e intensidad. Esta angina debe ser tratada como una emergencia, ya que hay un elevado riesgo de producirse un infarto, una arritmia grave o muerte súbita.

Fernando Santa Isabel

Fuente: Fundación del Corazón

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