septiembre 15, 2017 ActualidadFisioterapia

Los músculos que llevan la pierna hacia dentro son principalmente el aductor mediano, el aductor mayor, el aductor pequeño y el pectíneo, siendo el aductor mediano el que se suele lesionar durante el ejercicio, inflamándose debido a una sobrecarga que se puede producir por múltiples motivos.

La inflamación de los músculos aductores la suelen experimentar los marchadores entrenando, aunque también es frecuente en saltadores de vallas y de altura (y fuera del atletismo en múltiples deportes: esquí, culturismo, hockey, futbolistas…).

Síntomas

  • Se experimenta dolor en el origen del músculo y hacia la ingle, aunque si se deja de hacer deporte baja la inflamación y desaparece el dolor. Es importante detectarlo para tratarlo, ya que si se sigue entrenando el dolor puede reaparecer y el atleta se puede meter en un ciclo repetitivo difícil de tratar.
  • El dolor es muy característico en un punto en concreto del hueso púbico, donde tiene el origen el músculo. Además, el atleta puede ir en bicicleta pero no es capaz de correr por el dolor.
  • Un síntoma muy claro es que el dolor aumenta en gran medida al realizar presión de las piernas hacia dentro con resistencia (el ejemplo de la imagen sería bueno, aunque es mejor hacerlo tumbado y con las dos piernas a la vez).
  • La distancia entre los orígenes del aductor mediano y los abdominales es más pequeña que lo normal.

Prevención

Los ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad en la zona son la mejor medida preventiva para estar preparados muscularmente y evitar esta inflamación. Además, esta lesión se suele dar por hacer un entrenamiento más exigente para el que el cuerpo realmente está preparado. Siempre es importante entrenar al nivel adecuado para que no aparezca ninguna lesión.

Tratamiento

Normalmente la curación no se retrasa más de un par de semanas si el corredor detiene por completo el entrenamiento cuando siente dolor y hace reposo hasta que desaparezca por completo. Además, se puede aplicar calor o usar calentadores. Se puede también mantener la forma durante este período con bici o natación siempre que no duela.

En caso de que persista el médico te podrá prescribir antiinflamatorios y el fisio deberá planificar un plan de entrenamiento para fortalecer y rehabilitar el músculo aductor.

En los casos que son difíciles de resolver se puede operar para atajar la resolución, aunque antes se suele optar por administrar infiltraciones.



agosto 25, 2017 FisioterapiaSalud

Todos hemos padecido en alguna ocasión dolores de espalda a causa de la presencia de contracturas musculares que nos limitan el movimiento y que nos impiden realizar nuestras actividades diarias con completa agilidad e independencia.

Cada vez que realizamos un movimiento nuestros músculos de manera natural se contraen y relajan. Sin embargo, una contracción alargada puede provocar que algunas de las fibras musculares se tensen de tal manera que se formen bandas duras en una zona provocándonos una contractura muscular.

Existen diversas causas por las que puede aparecernos una contractura, por ejemplo, manteniendo una posición prolongada durante un largo periodo de tiempo, a causa del estrés, por exceso de tensión como consecuencia de factores ambientales como el frío o la humedad, o en la práctica actividades deportivas que implican un sobre uso de la musculatura. De ahí que notemos un pequeño bulto al palpar el músculo.

En el caso de sufrir una contractura muscular en nuestra clínica de fisioterapia recomendamos a nuestros pacientes unas sencillas pautas que ayudarán a aliviarnos el dolor y la molestia fácilmente:

  1. Evitaremos el movimiento o el ejercicio que reproduzca el dolor y que nos ha causado la contractura.
  2. Aplicaremos calor a la zona contracturada, ya que provocamos una vasodilatación en el músculo, es decir, los vasos sanguíneos aumentan de tamaño provocando un mayor aporte sanguíneo (hiperemia) en la zona y, por tanto, esta recibirá una mayor aporte nutritivo y oxígeno que favorece la relajación y el alivio de los síntomas. La aplicación de calor puede ser tanto en seco, con almohadillas eléctricas, sacos de semillas, etc. como en húmedo, es decir, empleando agua caliente en la zona afectada. Debemos aplicarnos calor durante 15-20 minutos al día en pequeñas dosis. Se ha demostrado que es más efectivo aplicar calor durante varias veces al día que si se aplica de manera prolongada solo una vez. Por otro lado, en la clínica tras haber tratado la musculatura previamente el fisioterapeuta y provocar hiperemia, se puede realizar un masaje con frío, ya sea con cremas frías o con hielo aplicando un ligero masaje en la zona tratada. Esta técnica deberá ser realizada siempre por un fisioterapeuta.
  3. Realizaremos pequeños masajes en la zona utilizando una crema antiinflamatoria. Lo ideal es apretar la zona y dar un pequeño masaje circular provocando un amasamiento. Además, el masaje también aumenta la temperatura local del músculo lo que contribuye a la relajación y a la hiperemia.
  4. Realizar estiramientos de la musculatura local favoreciendo la relajación, ya que evitamos el acortamiento y contribuimos a la eliminación de las bandas tensas.

¿Qué hacer para prevenir una contractura muscular?

Para evitar la aparición de una contractura muscular es útil tener en cuenta una serie de pautas como por ejemplo:

  1. Mantener una buena higiene postural. Esto es importante sobre todo para personas que trabajan sentadas en ordenador, ya que las contracturas más notables y molestas aparecen en la zona del trapecio, entre cuello y hombro.
  2. Evitar gestos y movimientos repetitivos, ya que esto provoca un sobreesfuerzo mantenido del músculo, lo que puede conllevar a su acortamiento.
  3. Realizar un calentamiento previo antes de realizar cualquier actividad física. Tras realizar la actividad física es muy importante estirar para relajar el músculo que ha sido trabajado previamente. La pauta ideal para realizar un estiramiento es mantener la posición de estiramiento del músculo durante 10-15 segundos.
  4. La medicina natural también tiene efectos muy beneficiosos para la salud. La ingesta de antiinflamatorios naturales como Antinflamative, de CurativeLab puede ayudador a prevenir y disminuir las contracturas.

En conclusión, todos hemos sentido dolor por padecer una contractura muscular. Es importante seguir una serie de pautas para prevenirlas como una correcta postura y la realización periódica de estiramientos.

Para tratarlas aplicaremos siempre calor junto con un pequeño masaje con crema antiinflamatoria y realizar estiramientos para elongar el músculo.

En caso de no remitir la dolencia es necesario acudir a un fisioterapeuta que aplicará un tratamiento específico y personalizado.

 



La lumbalgia, al ser un dolor incapacitante, puede llegar a estropear las vacaciones y, por ello, evitar la vida sedentaria, practicar alguna actividad adaptada a la forma física y cuidar la postura a la hora de coger peso, sentarse o caminar son “clave” para evitar que el lumbago fastidie el periodo estival, según el jefe de Traumatología de HM IMI Toledo, Andrés Barriga.

Las principales causas son los viajes largos, cambios en el lugar habitual de descanso, el aumento de peso y, en ocasiones, la realización de actividades deportivas o recreativas para las que el paciente no se encuentra preparado a nivel físico.

Por ello, otras de las recomendaciones que ha señalado el doctor han sido evitar ropa ajustada y tacones altos, corregir el sobrepeso, ya que puede provocar que los músculos y huesos de la espalda se tensionen, aplicar calor local en la zona afectada, o relajarse y realizar estiramientos a diario.

Así, la lumbalgia o dolor lumbar se localiza en la parte baja de la espalda, entre el final de las costillas y las palas iliacas de la pelvis. La mayor parte de las lumbalgias se denominan ‘inespecíficas’, es decir, “no se encuentra una causa clara que justifique su aparición y habitualmente tienen buen pronóstico y mejoran de forma rápida”,  ha subrayado el doctor Barriga.

Sin embargo, el especialista ha añadido que se dan otro tipo en los que sí hay una causa detrás (‘específicas’), como una hernia discal, una artrosis de las articulaciones facetarias o una listesis (inestabilidad y desplazamiento de una vértebra), aunque existen otras causas “menos frecuentes”, como pueden ser problemas renales, de ovarios, digestivos o vasculares que se reflejan en la columna lumbar.

En cuanto al diagnóstico, los especialistas prestan atención a los síntomas, como por ejemplo el dolor de predominio nocturno y en reposo, pérdida de peso, fiebre o la presencia de calambres, hormigueo, dificultad para caminar, pérdida de orina, impotencia o pérdida de sensibilidad en la zona genital, algo que, según el doctor Barriga, “puede orientar a un problema más serio y que requiere estudios complementarios como la resonancia magnética”.

TRATAMIENTO PARA LA LUMBALGIA

“En las lumbalgias agudas de poca duración, el tratamiento inicial es reposo relativo y de poco tiempo, analgésicos, antiinflamatorios y en algunos casos relajantes musculares; en lumbalgias crónicas de más de tres meses de evolución, además de los fármacos ya mencionados, recomendamos el ejercicio dirigido a fortalecer la musculatura de la cintura abdominal (ejercicios del CORE) y, además, la fisioterapia activa o terapias como yoga o pilates son muy eficaces”, ha explicado el experto.

En aquellos casos que no mejoran a pesar de estas medidas, pueden utilizarse las infiltraciones de la columna vertebral o la rizólisis por radiofrecuencia de las articulaciones vertebrales. “Es un método útil para tratar el dolor lumbar crónico de origen facetario con un procedimiento de bajo riesgo, ambulatorio y con anestesia local”, ha concluido.



agosto 4, 2017 ActualidadFisioterapia

Rotura de músculos isquiosurales (isquiotibiales y bíceps femoral) – Fisioterapia y readaptación deportiva.

Dentro del fútbol, deportes de pista y de velocidad las lesiones musculares son muy frecuentes. La rotura muscular de los músculos isquiotibiales (formados por el semitendinoso, semimembranoso y el bíceps femoral) representa el 12% de las lesiones totales y la lesión muscular más frecuente. Por culpa de la rotura muscular de los isquiosurales, los futbolistas se pierden 15 partidos y 90 días de entrenamiento cada temporada.

 

El mecanismo de rotura suele ser sin contacto. Normalmente se produce durante la carrera y en los minutos finales de la primera y segunda parte, cuando la fatiga es mayor. También es común que se produzcan cuando se va a golpear al balón y en el último momento se falla o un contrario nos quita el balón, por lo que terminamos dando una patada al aire que hace que los isquiotibiales tengan que soportar un gran momento de fuerza que supera sus límites de resistencia haciendo que se produzca la rotura muscular. En ese momento el jugador suele notar un “pinchazo” en la zona de la rotura y dolor al estirar la rodilla o al flexionar la cadera con la rodilla estirada, también notará dificultad o dolor al doblar la rodilla contra resistencia y según el grado de rotura tendrá mayor o menor impotencia al caminar.

Algunos de los factores predisponentes son:

  • El acortamiento muscular, especialmente de la cadena muscular posterior de nuestro cuerpo.
  • La debilidad muscular, fundamentalmente de los isquiotibiales y musculatura estabilizadora de la zona lumbopélvica (musculatura abdominal y transverso del abdomen) y cadera (glúteo medio). También puede ocurrir que la musculatura extensora (cuádriceps) sea mucho más potente que la musculatura flexora (isquiotibiales) y este desequilibrio propicie la rotura de los más débiles.
  • Elevada tensión neural (un exceso de tensión sobre el nervio ciático puede generar un espasmo de defensa en la musculatura isquiotibial para proteger de un sobreestiramiento al nervio ciático)
  • La fatiga y la descoordinación en la contracción de los grupos musculares, por falta de trabajo funcional y propioceptivo.
  • Lesión previa, en la cual no se ha seguido un correcto proceso de recuperación o readaptación al deporte. El deportista tiene recaídas por no haber trabajado el origen de la lesión, si no, sólo las consecuencias.

La alta incidencia de esta lesión es debido a la capacidad que tiene el músculo de desarrollar mucha fuerza en poco tiempo, y el elevado número de fibras de contracción rápida.

Dentro de la musculatura isquiosural, la zona más afectada es el bíceps femoral. Esto se debe a su compleja anatomía e inervación. Al tener sus dos porciones una inervación distinta, es más frecuente una alteración en la sincronización o asincronía en la contracción muscular. Esta asincronía provoca una disminución de la capacidad de absorber altas tensiones.

En análisis de la biomecánica de la carrera, se ha visto que la lesión se produce en la fase final de balanceo, cuando el isquiosural trabaja para desacelerar la pierna mientras controla la extensión de rodilla. En este momento, el músculo debe resistir el paso de una acción excéntrica a una concéntrica, momento de máxima tensión muscular y vulnerabilidad.

El tratamiento de la lesión de isquiotibiales y bíceps femoral (isquiosurales) es normalmente conservador. La intervención quirúrgica es muy poco frecuente. Al ser un músculo biarticular (que interviene en 2 articulaciones), su tratamiento debe ser global, atendiendo a factores como el acortamiento muscular de la cadena posterior, la tensión neural, la posición de las articulaciones implicadas y la recuperación de la fuerza de la musculatura, poniendo especial énfasis en el entrenamiento excéntrico en las fases finales de recuperación. Este tipo de entrenamiento preparara al músculo para soportar altas tensiones, momento en el que suele lesionarse.

En Clinica Zafrilla  disponemos de un equipo multidisciplinar de profesionales y medios técnicos para conseguir una recuperación completa y funcional de tu lesión. Asegurándote una vuelta a tu deporte tras una correcta readaptación deportiva.

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Fuentes de información

  • The football association medical research programme: an audit of injuries in proffessional football- analysis of hamstring injuries. C Woods et al. Br J Sports Meds 2004 38:36-41
  • Premiummadrid.


julio 21, 2017 ActualidadFisioterapia

Para que nuestro cuerpo funcione correctamente con las miles de funciones que realiza cada segundo, utiliza el magnetismo natural que encuentra en los huesos donde se almacenan depósitos de magnetita destinados a intensificar el campo magnético. Donde la retención de calcio óseo es más importante, la interacción de otro campo magnético va a modificar algunos procesos biológicos como favorecer el intercambio de cargas entre la membrana celular. A partir de esta premisa surge la Magnetoterapia como técnica terapéutica para curar, que consiste básicamente en aplicar campos magnéticos fijos o variables sobre una zona del cuerpo aquejada de una disfunción o traumatismo.

Para qué está indicada

Los efectos terapéuticos de la Magnetoterapia son muy diversos pero entre los más importantes y conocidos se encuentra la disminución de edemas, aumento de la síntesis enzimática, regulación de la función endocrina, mejora del sistema inmunológico, control del sueño, tranquilizante y sedante así como antiespasmódica y además, estimula el sistema circulatorio venoso y linfático.

Esta novedosa terapia restablece el potencial de la membrana alterada aumentando el metabolismo del oxígeno y produciendo una mayor utilización del mismo.

Además, se ha descubierto que gracias a la Magnetoterapia se puede aumentar la microcirculación local, estimula la osteogénesis y como consecuencia de ello se mejora y acelera la reparación de las fracturas aumentando, así, el metabolismo del calcio y la cicatrización, dando lugar a una relajación muscular.

En realidad, está especialmente indicada para procesos traumáticos, patologías osteoarticulares crónicas o agudas, patologías degenerativas, patologías inflamatorias, neurología, trastornos circulatorios, trastornos ginecológicos, problemas otorrinolaringológicos y respiratorios, reumatología, dermatología (por su facilidad a la hora de reparar los tejidos), etc.

Para qué está contraindicada

Así como para unas cosas la Magnetoterapia aporta beneficios, para otros casos está contraindicada, como por ejemplo, debería evitarse en personas que llevan marcapasos, en embarazadas, en enfermedades víricas, tuberculosis, cáncer, patologías vasculares graves y estados hemorrágicos, diabetes juvenil, fiebres, hiperactividad tiroidea, etc.

Nunca empiece un tratamiento de Magnetoterapia sin la previa indicación médica para evitar otros males mayores. Aún así, no olvide que esta técnica terapéutica provoca bienestar y sensación de relajación sin riesgos y sin efectos secundarios consiguiendo iguales o mejores resultados que las terapias convencionales.

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julio 14, 2017 Fisioterapia

La fractura de Colles es una fractura distal del radio (zona más cercana a la muñeca), extraarticular, con desplazamiento en dirección dorsal y acortamiento radial. Su incidencia es superior en mujeres, de entre 40 y 60 años, probablemente secundarios a cambios en la densidad ósea y a cambios hormonales. En pacientes jóvenes la causa suelen ser accidentes de tráfico y/o laborales, y pueden revestir una mayor gravedad por ser traumatismos de alta energía. El 90% de las fracturas se producen por caídas sobre la muñeca en extensión.

Durante el periodo de inmovilización, el miembro superior debe retirarse del cabestrillo varias veces al día con el fin de movilizar el codo y el hombro. Los dedos deben ejercitarse en flexión y en extensión. Una movilización precoz evitará las rigideces y algodistrofias. Se pueden realizar contracciones isométricas con puño cerrado. Deben evitarse las posiciones en declive y favorecer el retorno venoso.

La rehabilitación va encaminada a la recuperación funcional y de la movilidad articular, la reabsorción del edema y disminución del dolor; mediante movilizaciones, masaje de drenaje y diferentes técnicas analgésicas realizadas por el fisioterapeuta. También se emplean la magnetoterapia (efecto de remodelación, consolidación y formación de callo óseo), las corrientes analgésicas, corrientes de electroestimulación (en la última fase de rehabilitación van a potenciar la musculatura de alrededor de la fractura proporcionando mayor estabilidad en las articulaciones adyacentes).

 

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junio 30, 2017 Fisioterapia

“Tengo un dolor en el hombro, que me despierta por las noches”, “No llego a peinarme del dolor de hombro que tengo”. Estas son frases que los fisioterapeutas escuchamos a menudo en nuestras consultas. La mayoría de esas dolencias son producidas por una patología en un músculo muy importante en la articulación del hombro, que es el Supraespinoso.

El músculo Supraespinoso recorre la parte superior del hombro, insertándose en la zona superior de la cabeza del húmero. Forma parte del denominado manguito rotador, junto con los músculos infraespinoso, redondo menor y subescapular.

La función principal del Supraespinoso es la de separa el brazo, pero tiene un papel muy importante en la estabilización del hombro, junto con los otros músculos del manguito rotador. Concretamente el Supraespinoso, en su recorrido, pasa por debajo del Acromion (parte de la escapula que articula con la clavícula) y esto hace que sea más vulnerable a las lesiones, ya que los movimientos repetitivos de dicha articulación pueden dañar el tendón produciendo una tendinopatía o llegando incluso a producir un desgarro del mismo.

El síntoma principal de una tendinopatía de Supraespinoso es dolor en la cara lateral y superior del hombro, normalmente con una irradiación hacia el brazo o incluso el cuello. La pérdida de movilidad articular en los movimientos de abducción (separación del brazo del cuerpo), elevación del hombro y rotación interna, es un síntoma asociado a la patología. Pero la señal de alarma de esta lesión es el dolor nocturno, apoyarnos sobre el hombro mientras estamos durmiendo, produce episodios de dolor muy agudo, llegando a despertar al paciente.

Se produce en pacientes cuyo gesto de trabajo es repetitivo, llevando el brazo por encima de la cabeza, aunque la causa más común de la patología son los traumatismos laterales en el hombro.

Para el diagnóstico de esta lesión es necesario apoyo radiológico, tanto con una radiografía como una resonancia magnética o mejor aún, una ecografía que muestre el estado actual en el que se encuentra el tendón.

El tratamiento es común a los demás tratamientos de tendinopatías, siendo el tratamiento de elección por esta clínica la EPI. Haciendo llegar, mediante esta técnica realizada con control ecográfico, una corriente eléctrica, para conseguir una regeneración del tejido óptima.

Es importante acudir a un profesional para hacer un diagnóstico exhaustivo de su lesión, pudiendo así adaptar el tratamiento de la mejor forma posible a cada paciente, consiguiendo una recuperación mejor y en menos tiempo.

 

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junio 23, 2017 Fisioterapia

 

Es un buen momento para aclarar algunos errores frecuentes que se deben evitar, ya que prolongan los síntomas dolorosos y dan lugar a recuperaciones incompletas que facilitan la recaída.

Por suerte estos errores en el tratamiento de un esguince de tobillo son cada vez menos frecuentes, pero todavía se siguen dando, y me llegan muchas consultas al formulario de contancto relacionadas con este tema, por lo que espero que os sean de utilidad estas aclaraciones.

  • No hacer tratamiento es un error muy frecuente: bien pasar una temporada sin mover el pie, o estar mucho tiempo con dolor, tomando calmantes, poniendo hielo y poco más para aliviarlo. Al tiempo, por fin se pasa el dolor, y ya está, se da el esguince por curado. Incluso si el esguince es muy leve, una actuación así es un error, ya que lo más importante en el esguince es evitar la recaída, por lo que se necesita entrenamiento específico en la zona. Así se garantizará que la musculatura esté fuerte y lista para responder a otros estímulos que puedan lesionar la zona. Por lo tanto, en cualquier caso, recomiendo siempre ir al médico, puesto que un diagnóstico es necesario para poner el mejor tratamiento. Después, si queremos una recuperación completa, con menos riesgo de recaída y de que queden secuelas (dolor, hinchazón…) recomiendo acudir a sesiones de fisioterapia.
  • Otro error bastante frecuente es mantener una inmovilización fija durante demasiado tiempo. Por desgracia sigue ocurriendo que los esguinces leves-moderados se mantengan inmovilizados con una férula de yeso durante 15 días. Ya he escrito en vitónica sobre el tema, así que os invito a leer por qué no se debe inmovilizar con férula fija un esguince de tobillo. En resumen, los motivos son que no tiene una utilidad en la recuperación de la lesión. No ayuda a reducir el edema, la inflamación o el dolor, ya que es frecuente que se mantengan después de los 15 días con férula de yeso.
  •  

Además, mantener la férula aumenta la debilidad de la musculatura, y reduce la información propioceptiva que llega a la articulación. Obliga a caminar cojeando y con muletas o bastones. Todo esto lo que haces debilitar la zona, hacerla más frágil ante estímulos similares a los que provocaron la lesión, por lo que es frecuente la recaída. Puede ser al poco tiempo o a los años, pero ese tobillo queda propenso a sufrir lesiones.

Por lo tanto, un entrenamiento adecuado de tipo propioceptivo, unido a las demás técnicas que explicamos en el tratamiento fisioterápico del esguince de tobillo son la mejor fórmula para asegurarnos de que el esguince se cura rápido, bien y sin tendencia a recaer.

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mayo 12, 2017 FisioterapiaSalud

Existe una gran controversia entre médicos e investigadores sobre el nombre, la definición, los síntomas, las causas y el tratamiento de los trastornos temporomandibulares. Como resultado, muchas personas con TTM deben consultar a varios médicos y odontólogos antes de obtener un diagnóstico y un tratamiento correctos.

La articulación temporomandibular (ATM) es la articulación de la mandíbula. Los trastornos temporomandibulares (TTM) se refieren a un grupo de condiciones que afectan la articulación temporomandibular, así como los músculos que controlan la masticación. Aunque los términos ATM y “trastorno de ATM” se suelen usar para describir los trastornos relacionados con esta articulación, el término que se está convirtiendo en el aceptado es TTM.

Debido a que no se logra llegar a un acuerdo con respecto a estos trastornos, no sabemos con certeza cuántas personas padecen TTM. Para la mayoría de las personas, el malestar es temporal y varía con el tiempo. Solo un pequeño porcentaje padece problemas graves a largo plazo. El TTM parece afectar a las mujeres más que a los hombres.

La articulación temporomandibular conecta el maxilar inferior (mandíbula) al hueso temporal al costado de la cabeza. Puede sentirla a ambos lados de la cabeza si coloca los dedos por delante de las orejas y abre la boca o mueve la mandíbula de lado a lado.

La ATM está compuesta por dos secciones separadas por un disco, que amortigua los movimientos provenientes de la masticación y otros movimientos en la mandíbula. Este sistema, junto con los músculos conectados a la articulación y los que la rodean, permiten que la mandíbula se mueva hacia arriba y hacia abajo, hacia delante y hacia atrás, y hacia los costados. Este movimiento le permite hablar, masticar, y tragar. Cualquier factor que evite que las articulaciones y los músculos funcionen en conjunto correctamente puede contribuir al TTM.

Los expertos consideran que el TTM surge a causa de varios factores que interactúan. Sin embargo, no existe un consenso con respecto a los factores específicos involucrados y las funciones que desempeña cada uno. Estos factores pueden contribuir a la aparición del TTM:

  • Traumatismo en la mandíbula o en el cuello
  • Artritis de la articulación
  • Hábitos orales, como rechinar los dientes, apretarlos o morderse los labios
  • Problemas de mordida que afectan la forma en que se cierran los dientes
  • Tensión muscular

Las condiciones psicológicas, como la depresión y la ansiedad, también se relacionan con el TTM.

Los síntomas del TTM incluyen lo siguiente:

  • Dolor o malestar en las articulaciones de la mandíbula y alrededor de estas, en los oídos o los músculos de la mandíbula, el rostro, las sienes o el cuello
  • Dolores de cabeza
  • Movimiento limitado o enganche de la mandíbula
  • Problemas para masticar
  • Sonidos dolorosos como chasquidos, ruptura o chirridos cuando mueve la mandíbula
  • Problemas en el oído, como dolor o sensibilidad al ruido o al viento
  • Disminución de la calidad de vida

Afortunadamente, el TTM suele ser temporal. Puede desaparecer solo o con un tratamiento médico. El TTM crónico o debilitante solamente afecta a un grupo reducido de personas.

Diagnosticar el TTM puede ser difícil debido a la falta de evidencia científica y las controversias relacionadas con el trastorno. La mayoría de los casos se diagnostica sobre la base de su propia descripción de los síntomas, su historia clínica y odontológica, y una exploración física de la mandíbula, la cabeza y el cuello.

El tratamiento se debe adaptar a sus síntomas y a los factores contribuyentes. Puede ser difícil de resolver, por lo que el tratamiento se enfoca en el control de los síntomas y el restablecimiento de las funciones. Por lo general, lo único que se necesita es un tratamiento simple para aliviar el malestar y restaurar el funcionamiento correcto. La mayoría de los médicos e investigadores recomienda un tratamiento médico que no cause cambios permanentes en la estructura o la posición de la mandíbula o los dientes.

Las prácticas de cuidado personal que suelen aliviar los síntomas del TTM incluyen aplicar calor o frío y evitar los movimientos que sobrecargan la mandíbula, como mascar chicle, reírse o bostezar con la boca abierta. Otros tratamientos médicos incluyen el manejo del estrés, fisioterapia con ejercicios que puede hacer en el hogar y medicamentos para aliviar el dolor y la inflamación. Los dispositivos orales, conocidos comúnmente como “férulas” o “protectores nocturnos, se suelen usar para ayudar a disminuir el acto de apretar o rechinar los dientes, así como para aliviar la sobrecarga en las articulaciones y los músculos.

Para las personas que tienen una evolución más crónica, resulta útil agregar terapia cognitivo-conductual (TCC) para aliviar el dolor y la depresión relacionados con el TTM. La TCC es una estrategia de solución de problemas que lo ayuda a modificar lo que piensa de los síntomas del TTM y la forma en que los controla.

Si cree que tiene TTM, hable con su odontólogo o su médico. Si es necesario, lo derivarán a un odontólogo que se especialice en dolor orofacial.

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mayo 2, 2017 Fisioterapia

La lesión del ligamento colateral interno de la rodilla es una de las causas frecuentes de consulta en lesiones deportivas. Esta lesión se produce por una distensión parcial o total del ligamento a causa de un estiramiento excesivo en el mismo, cuando la articulación es forzada más allá de sus límites anatómicos normales, bien sea por un traumatismo directo o indirecto.
Dependiendo del alcance de la lesión se puede presentar en tres grados diferentes, los cuales son:
Esguince grado I (sobreeestiramiento con muy pocas fibras rotas).
Esguince grado II (rotura de entorno al 50% del ligamento).
Esguince grado III (rotura de más del 50% del ligamento):


Las causas más frecuentes
• Un traumatismo directo en la cara interna de la rodilla.
• Un traumatismo directo en la cara externa de la rodilla que desplace la tibia hacia adentro.
• Rotación del cuerpo forzada sobre la rodilla, situación que suele estar acompañada de una lesión de los meniscos.
Síntomas
• Apreciar un chasquido al momento de la torcedura
• Dolor, sobre todo al intentar caminar y al momento de palpar la zona
• Inflamación
• Sensación de inestabilidad en la articulación
• Limitación al movimiento
• Enrojecimiento de la zona afectada.
• Sensación de adormecimiento en la cara interna de la rodilla.
• Puede existir presencia de hematoma.
El tratamiento médico dependerá del estado en el que se encuentre la lesión y según el grado de rotura que haya presentado.

 

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