Cómo debe llevar la mochila escolar tu hijo para que no le duela la espalda

mayo 17, 2019

Se recomienda que la mochila no supere el 15% del peso del niño. Te enseñamos cómo evitar dolencias y problemas de espalda en niños al llevar la mochila del colegio.

Las dolencias de espalda son un problema habitual entre los niños. Para evitarlo, se recomienda que el peso de las mochilas no supere el 15% de lo que pesa el niño. Sin embargo, en ocasiones los pequeños llevan hasta el 35% de lo que pesan ellos. Esta mala práctica ocasiona contracturas y sobrecargas que, aunque no son graves, pueden cronificarse y condicionar tanto el desarrollo del niño como su calidad de vida en la edad adulta.

Tipos de mochila para niños y niñas

Existen muchos tipos de mochilas escolares, cada una para una necesidad y edad diferente. Al conocer las diferentes clases de mochilas escolares, nos puede resultar más sencillo decidir cuál es la mejor para nuestros hijos.

Cómo debe llevar la mochila escolar tu hijo para que no le duela la espalda

Backpack o mochila escolar clásica

Es la mochila de siempre, la de toda la vida. Se trata de una bolsa grande con dos asas para colgar en los hombros y cargar en la espalda. Las hay de diferentes tamaños y formas y, dependiendo del modelo, contará con uno o varios compartimentos donde poder guardar los diferentes artículos escolares que el niño necesita llevar a clase.

Es una de las opciones favoritas, ya que es muy cómoda de llevar, cuenta con gran cantidad de espacio para poder transportar todo lo necesario para el día a día y cuenta con tirantes regulables que se adaptan al crecimiento del niño o al tipo de carga, de forma que se ajusta perfectamente a su altura y constitución.

Los modelos que disponen de correas y fondo de espalda acolchados, facilitan la carga y evitan que los tirantes se claven en los hombros del niño debido al peso de la carga de la mochila.

Mochila ergonómica

Es una variante del modelo anterior. Las nuevas mochilas ergonómicas cuentan con un diseño anatómico que se adapta a la morfología del niño para ayudarle a cuidar la espalda y evitar los dolores por cargar tanto peso.

Trolley o mochila con ruedas

La mochila con ruedas es otra de las favoritas porque permite cargar con mayor peso que las mochilas escolares clásicas sin forzar tanto la espalda. Al llevar ruedas, se puede arrastrar, evitando la carga excesiva sobre los hombros.

La estructura es similar a las mochilas clásicas, incluso algunas cuentan con asas para poderlas llevar también a la espalda. La única diferencia es que incluyen una estructura a modo de carrito sobre la que reposa la mochila. También incorporan un asa extensible para poder tirar de ella y adaptarse al crecimiento del niño.

El problema de estas mochilas radica en superar las dificultades que presentan a la hora de ser arrastradas por terrenos irregulares, como calles adoquinadas, escaleras o accesos difíciles.

Mochila bandolera o cruzada

No son muy frecuentes y su característica principal es que, aunque se carguen a la espalda como las mochilas clásicas, sólo lleva un asa y va atravesada sobre el pecho.

Suelen tener menos capacidad y resultan peores para soportar el peso, ya que éste recae únicamente sobre un hombro. Se trata de una mochila práctica para otros ámbitos en los que no es necesario llevar mucho material encima. Por ejemplo: a la hora de salir de paseo.

Mochila tipo bolso o de un solo hombro

Algunas mochilas adoptan la forma de un bolso grande. Su estructura consiste en una bolsa grande, normalmente de diseño horizontal, que puede incluir varios compartimentos en su diseño, tanto interiores como exteriores.

Su característica principal es el asa larga que puede colgarse de cualquiera de los dos hombros. Al igual que en el caso de la mochila bandolera, no es recomendable para cargar mucho peso, ya que se carga sobre un solo hombro. Sin embargo, resulta muy cómoda para llevar poco material.

Maleta, maletín o portafolios con asa

Las mochilas escolares estilo maleta o portafolios disponen de un asa superior para llevarlas en la mano. Algunos modelos también disponen de una correa más larga para poder cargarla sobre un hombro o llevarla en un lateral del cuerpo, cruzada sobre el pecho.

Aunque muchas tienen gran capacidad, resultan incómodas si se cargan demasiado, ya que el peso recae sobre un solo brazo. Algunas de ellas, además, tienen forma cuadrada vertical o rectangular horizontal, por lo que distribuyen peor la carga y desequilibran más la espalda al sobresalir por los costados.

Así que, en general, las mejores mochilas son aquellas que permiten distribuir mejor su peso, como sucede con las mochilas clásica y ergomómica; o llevarlo a rastras para no forzar la musculatura y los huesos de la espalda, como es el caso de los trolleys.

Qué mochila elegir para tus hijos según su edad y peso

Hay tres factores importantes a tener en cuenta a la hora de escoger una mochila infantil:

  • Las medidas de la mochila: la mochila nunca debe ser más larga que la espalda del niño.
  • La capacidad de la mochila: se suele medir en litros y una vez cargada nunca debe pesar más del 10-20% del peso corporal del niño.
  • Las características de la mochila: debemos elegir una mochila cómoda que se adapte a las necesidades del niño según la actividad o la edad. Las prestaciones también son importantes. Algunos extras a tener en cuenta son: que las correas sean acolchadas y regulables, si tiene cinturón a la altura del pecho y la cadera que ayude a transferir parte del peso de la mochila, si dispone de ventilación en la espalda, accesos al interior del compartimento principal, bolsillos exteriores e interiores, cobertor de lluvia o tela impermeable, etcétera.

Como recomendación general, los niños en edad de guardería deben llevar mochilas clásicas apenas cargadas con una muda limpia y una pequeña botella de agua. Sus mochilas deben ser de tamaño pequeño y con un solo bolsillo central. Mejor si tienen arnés de pecho que evite que los tirantes resbalen de los hombros y correa con asa para la muñeca de los padres. También es recomendable que lleven una etiqueta con su nombre y el teléfono de los padres en el interior.

A partir de los 3 años, los niños ya han mejorado lo suficiente su capacidad motora como para poder arrastrar una mochila por el suelo. De esta forma, se favorece el transporte de un mayor peso sin que se resientan los hombros ni la columna vertebral. De cualquier forma, ésta nunca debe ser tampoco de tamaño superior a la espalda del niño ni sobrecargarse por encima del peso anteriormente indicado.

Los modelos en forma de bandolera, con una sola tira cruzada sobre el pecho o la espalda, o de tipo bolso o maletín deben utilizarse a partir de la adolescencia, cuando ya somos capaces de mantener un ritmo constante de marcha con una carga significativa a cuestas. Tampoco es conveniente cargarlos demasiado ni escoger diseños muy grandes para el cuerpo del estudiante.

Como norma general, siempre es mejor escoger un modelo anatómico con tirantes y espalda acolchados. Y si es necesario, podemos aligerar el peso que carga el niño sobre la espalda, complementando y dividiendo el contenido de la mochila con un portafolios, clasificador o carpeta de mano.

Cuánto peso puede llevar un niño según su peso y edad

La capacidad de las mochilas se mide en litros y las recomendaciones de los expertos para niños y jóvenes, de entre 4 y 12 años, es que el peso total de la mochila ya cargada nunca debe pesar más del 15% del peso corporal del niño. Así que lo ideal es valorar cada caso de forma individual teniendo en cuenta el peso concreto del niño a la hora de elegir su mochila escolar.

Como recomendaciones generales, debemos escoger una mochila de menos de 6 litros para los menores de 3 años, de no más de 6 para los preescolares y de entre 14 y 30 litros para el resto de los niños por debajo de la edad adulta.

También es importante enseñar al niño a llevar adecuadamente la mochila, bien adaptada a su talla y puesta de manera correcta sobre los hombros y la espalda, para que el peso no le desequilibre al caminar, incline su espalda ni desvíe su columna.

Problemas por el exceso de peso en la mochila

Numerosos estudios relacionan los dolores de espalda con el uso continuado de mochilas muy pesadas. El doctor Wayne Yankus, de la Academia Americana de Pediatría, asegura que las mochilas provocan que los niños estén desequilibrados, haciendo que tengan una postura que aumenta la probabilidad de un dolor de la espalda baja.

Un estudio realizado en la Universidad de Auburn concluyó que las mochilas que son demasiado pesadas ponen en peligro las columnas en desarrollo de los niños y provocan doloresmusculares y de espalda, así como problemas de entumecimiento y dolor en el hombro.

Las mochilas sobrecargadas no sólo son responsables de lesiones en la espalda. También causan dolor de cuello, tensión en los hombros, dolores de cabeza y agotamiento general. Las mochilas que pesan en exceso también pueden ser las culpables de algunas lesiones de tobillo, ya que hacen que sus portadores caminen mal.

Incluso, hay profesionales de la salud que relacionan las mochilas sobrecargadas con algunos casos de escoliosis y otros problemas físicos permanentes. Esto se debe a que en la práctica se ha comprobado que el peso medio de las mochilas de los alumnos de 10 años es del doble de lo recomendado por los médicos. Para remediar este problema, debemos escoger una mochila adecuada a la edad, peso y talla de nuestros hijos y ayudarles a prepararla para ir al colegio.

Si enseñamos a los niños a preparar bien la mochila, escogiendo y priorizando el contenido en función de las asignaturas del día, en poco tiempo el pequeño aprenderá a preparar él solo su mochila (que, al fin y al cabo, es un objeto privado cuyo contenido es íntimo y personal, por lo que debemos respetarlo). Es importante que, para fomentar su autonomía, el niño vaya adquiriendo el hábito de ser él mismo quien la vacíe al final del día y quien la prepare para el día siguiente.

Para prevenir los problemas de espalda, también debemos inculcar en nuestro hijos unos hábitos de vida saludables, evitando que caigan en el sedentarismo y animándoles a realizar algún el ejercicio físico al menos dos veces por semana, especialmente deportes como la natación, que favorecen el desarrollo de los músculos de la espalda.

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