agosto 18, 2017 ActualidadSalud

Se entiende como alergia a animales la aparición de síndromes alérgicos como consecuencia del contacto con animales o por la inhalación de pequeñas partículas o alérgenos procedentes de éstos; Al penetrar en el organismo de un sujeto alérgico ocasionan una reacción de hipersensibilidad del sistema inmunitario a través de la producción de anticuerpos, desencadenando la liberación de histamina y de otras sustancias químicas produciendo una inflamación ocular, bronquial o en la mucosa nasal.

¿Qué animales pueden producir alergia?

Cualquier animal de pelo o plumas puede ocasionar alergia en personas predispuestas genéticamente.

Los gatos y los perros son la causa más frecuente, debido a que son las mascotas más comunes, pero se ha descrito alergia a otros muchos animales, como caballos, conejos, cobayas, háms­teres, ratas, ratones, jerbos, chinchillas, hurones, ardillas, aves domésticas, iguanas y otros reptiles, etc.

Hay  unas 365 especies de animales capaces de producir enfermedades alérgicas en los seres humanos

La probabilidad de hacerse alérgico va a depender de la exposición al animal.

¿Qué produce esas alergias a los animales?

Los alérgenos de los animales están contenidos en las secreciones de sus glándulas sebáceas y salivares, y en sus excretas, de manera que la alergia se produce como consecuencia de la inhalación o el contacto con la caspa, el pelo, la orina, la saliva o el suero de aquéllos.

¿Se pueden tener alergia sin tocar o ver el animal?

La caspa de los animales permanece flotando en el aire durante períodos de tiempo prolongados antes de depositarse.

Por este motivo, cuando una persona alérgica a animales visita una casa en la que los hay, aunque no estén presentes en ese momento, puede inhalar esas partículas y experimentar los síntomas.

También puede ocurrir en lugares abiertos donde ha habido animales, y así sucede a menudo en personas alérgicas a caballos cuando van a los hipódromos, circos y ferias, que notan síntomas respiratorios intensos de forma inmediata, o incluso simplemente cuando se acercan a un familiar que viene de montar a caballo y en cuya ropa o pelo lleva pegadas las partículas de caspa de éste.

¿Qué síntomas causa la alergia?

Las personas alérgicas a animales, cuando respiran las partículas del animal, pueden notar los mismos síntomas que con otros alérgenos ambientales, es decir, rinitis, conjuntivitis y asma, que se manifiestan como picor de nariz u ojos, estornudos, congestión de nariz, mucosidad líquida, lagrimeo, tos, sensación de falta de aire y ruidos respiratorios como silbidos.

Además, el contacto con el pelo, la caspa y la saliva ocasiona picor, habones (urticaria) o hinchazón en la zona de contacto de la piel o en los párpados.

Si se tiene alergia a la saliva se pueden experimentar síntomas cuando alguien es lamido por el animal o si se toca al animal después de que se haya estado lamiendo.

Se han descrito algunas reacciones alérgicas graves de anafilaxia como consecuencia de mordeduras de hámsteres, ratas, jerbos y otros roedores, o a través de heridas o pinchazos con jeringas y lancetas contaminadas con productos del animal.

En estos casos, el alérgeno contenido en la saliva puede penetrar en el torrente circulatorio y desencadenar una reacción alérgica generalizada que pueda amenazar la vida del paciente.

En personas alérgicas a un animal con el que conviven, el contacto diario va causando una inflamación progresiva de las vías respiratorias que ocasiona síntomas, que pueden aparecer y desaparecer de forma intermitente sin estar relacionados claramente con el animal. Además, esta inflamación hace que los bronquios sean más sensibles y reaccionen frente a otros estímulos, como el ejercicio, el aire frío, el polvo, el humo y la contaminación, que no causarían síntomas si los bronquios no estuvieran previamente inflamados debido a la alergia a los animales.

 

Elocuencia.



julio 14, 2017 Fisioterapia

La fractura de Colles es una fractura distal del radio (zona más cercana a la muñeca), extraarticular, con desplazamiento en dirección dorsal y acortamiento radial. Su incidencia es superior en mujeres, de entre 40 y 60 años, probablemente secundarios a cambios en la densidad ósea y a cambios hormonales. En pacientes jóvenes la causa suelen ser accidentes de tráfico y/o laborales, y pueden revestir una mayor gravedad por ser traumatismos de alta energía. El 90% de las fracturas se producen por caídas sobre la muñeca en extensión.

Durante el periodo de inmovilización, el miembro superior debe retirarse del cabestrillo varias veces al día con el fin de movilizar el codo y el hombro. Los dedos deben ejercitarse en flexión y en extensión. Una movilización precoz evitará las rigideces y algodistrofias. Se pueden realizar contracciones isométricas con puño cerrado. Deben evitarse las posiciones en declive y favorecer el retorno venoso.

La rehabilitación va encaminada a la recuperación funcional y de la movilidad articular, la reabsorción del edema y disminución del dolor; mediante movilizaciones, masaje de drenaje y diferentes técnicas analgésicas realizadas por el fisioterapeuta. También se emplean la magnetoterapia (efecto de remodelación, consolidación y formación de callo óseo), las corrientes analgésicas, corrientes de electroestimulación (en la última fase de rehabilitación van a potenciar la musculatura de alrededor de la fractura proporcionando mayor estabilidad en las articulaciones adyacentes).

 

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mayo 12, 2017 FisioterapiaSalud

Existe una gran controversia entre médicos e investigadores sobre el nombre, la definición, los síntomas, las causas y el tratamiento de los trastornos temporomandibulares. Como resultado, muchas personas con TTM deben consultar a varios médicos y odontólogos antes de obtener un diagnóstico y un tratamiento correctos.

La articulación temporomandibular (ATM) es la articulación de la mandíbula. Los trastornos temporomandibulares (TTM) se refieren a un grupo de condiciones que afectan la articulación temporomandibular, así como los músculos que controlan la masticación. Aunque los términos ATM y “trastorno de ATM” se suelen usar para describir los trastornos relacionados con esta articulación, el término que se está convirtiendo en el aceptado es TTM.

Debido a que no se logra llegar a un acuerdo con respecto a estos trastornos, no sabemos con certeza cuántas personas padecen TTM. Para la mayoría de las personas, el malestar es temporal y varía con el tiempo. Solo un pequeño porcentaje padece problemas graves a largo plazo. El TTM parece afectar a las mujeres más que a los hombres.

La articulación temporomandibular conecta el maxilar inferior (mandíbula) al hueso temporal al costado de la cabeza. Puede sentirla a ambos lados de la cabeza si coloca los dedos por delante de las orejas y abre la boca o mueve la mandíbula de lado a lado.

La ATM está compuesta por dos secciones separadas por un disco, que amortigua los movimientos provenientes de la masticación y otros movimientos en la mandíbula. Este sistema, junto con los músculos conectados a la articulación y los que la rodean, permiten que la mandíbula se mueva hacia arriba y hacia abajo, hacia delante y hacia atrás, y hacia los costados. Este movimiento le permite hablar, masticar, y tragar. Cualquier factor que evite que las articulaciones y los músculos funcionen en conjunto correctamente puede contribuir al TTM.

Los expertos consideran que el TTM surge a causa de varios factores que interactúan. Sin embargo, no existe un consenso con respecto a los factores específicos involucrados y las funciones que desempeña cada uno. Estos factores pueden contribuir a la aparición del TTM:

  • Traumatismo en la mandíbula o en el cuello
  • Artritis de la articulación
  • Hábitos orales, como rechinar los dientes, apretarlos o morderse los labios
  • Problemas de mordida que afectan la forma en que se cierran los dientes
  • Tensión muscular

Las condiciones psicológicas, como la depresión y la ansiedad, también se relacionan con el TTM.

Los síntomas del TTM incluyen lo siguiente:

  • Dolor o malestar en las articulaciones de la mandíbula y alrededor de estas, en los oídos o los músculos de la mandíbula, el rostro, las sienes o el cuello
  • Dolores de cabeza
  • Movimiento limitado o enganche de la mandíbula
  • Problemas para masticar
  • Sonidos dolorosos como chasquidos, ruptura o chirridos cuando mueve la mandíbula
  • Problemas en el oído, como dolor o sensibilidad al ruido o al viento
  • Disminución de la calidad de vida

Afortunadamente, el TTM suele ser temporal. Puede desaparecer solo o con un tratamiento médico. El TTM crónico o debilitante solamente afecta a un grupo reducido de personas.

Diagnosticar el TTM puede ser difícil debido a la falta de evidencia científica y las controversias relacionadas con el trastorno. La mayoría de los casos se diagnostica sobre la base de su propia descripción de los síntomas, su historia clínica y odontológica, y una exploración física de la mandíbula, la cabeza y el cuello.

El tratamiento se debe adaptar a sus síntomas y a los factores contribuyentes. Puede ser difícil de resolver, por lo que el tratamiento se enfoca en el control de los síntomas y el restablecimiento de las funciones. Por lo general, lo único que se necesita es un tratamiento simple para aliviar el malestar y restaurar el funcionamiento correcto. La mayoría de los médicos e investigadores recomienda un tratamiento médico que no cause cambios permanentes en la estructura o la posición de la mandíbula o los dientes.

Las prácticas de cuidado personal que suelen aliviar los síntomas del TTM incluyen aplicar calor o frío y evitar los movimientos que sobrecargan la mandíbula, como mascar chicle, reírse o bostezar con la boca abierta. Otros tratamientos médicos incluyen el manejo del estrés, fisioterapia con ejercicios que puede hacer en el hogar y medicamentos para aliviar el dolor y la inflamación. Los dispositivos orales, conocidos comúnmente como “férulas” o “protectores nocturnos, se suelen usar para ayudar a disminuir el acto de apretar o rechinar los dientes, así como para aliviar la sobrecarga en las articulaciones y los músculos.

Para las personas que tienen una evolución más crónica, resulta útil agregar terapia cognitivo-conductual (TCC) para aliviar el dolor y la depresión relacionados con el TTM. La TCC es una estrategia de solución de problemas que lo ayuda a modificar lo que piensa de los síntomas del TTM y la forma en que los controla.

Si cree que tiene TTM, hable con su odontólogo o su médico. Si es necesario, lo derivarán a un odontólogo que se especialice en dolor orofacial.

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mayo 9, 2017 Salud

 

Las cenas opíparas, la ingesta desmesurada de alcohol o la mala conciencia no son las únicas razones por las que nos cuesta conciliar el sueño por

Las cenas opíparas, la ingesta desmesurada de alcohol o la mala conciencia no son las únicas razones por las que nos cuesta conciliar el sueño por la noche. Muchas veces no nos damos cuenta, pero la raíz de todos los problemas se encuentra en la posición corporal que adoptamos en la cama, y que en muchas ocasiones no sólo provoca dolores en nuestras articulaciones al día siguiente, sino también hace que el sueño sea cada vez más difícil de alcanzar.

Existe una amplia bibliografía de estudios científicos que han abordado el tema de cuáles son las posiciones idóneas para dormir, y cuáles son las incorrectas. Por lo general, la mayor parte de expertos aclaran que no existen verdades absolutas, sino que depende de los problemas (por ejemplo de espalda, pero también de respiración) que pueda sufrir cada individuo. Además, cada persona ha de encontrar la posición en la que más a gusto se encuentra, y que no tiene por qué ser la que funciona al resto. El ensayo y error puede ser de vital importancia en estos casos.

Como un tronco

Es decir, boca arriba o de lado y con los brazos a lo largo del cuerpo, ya que se trata de una posición bastante estable. No da ninguna clase de problemas de respiración y además, no suele causar dolores de espalda, ya que no provoca que la espina dorsal tenga que hacer ningún esfuerzo. Incluso puede afectar a la belleza de la persona –ya que mantener la cara al aire durante toda la noche evita las arrugas de expresión– y, en el caso de las mujeres, ayuda a conservar los pechos erguidos. Como señalan algunos estudios, en un mundo ideal, la posición preferida por todo el mundo sería esta, y sin almohada. Aunque no todo son factores positivos, ya que es también la posición en la que los ronquidos son más fuertes.  GUÍA PARA DORMIR: LAS MEJORES (Y LAS PEORES) POSTURAS PARA CONCILIAR EL SUEÑO

En posición fetal

Ideal para evitar los reflujos estomacales, así como para mejorar la respiración, ya que la posición del cuerpo permite que el aire circule libremente por él, por lo que es especialmente indicada para aquellos que sufren apnea del sueño, en cuanto que impide las obstrucciones. A lo que hay prestar especial atención es en intentar que el cuerpo no repose encima de nuestras extremidades, algo muy frecuente y que hacemos sin darnos cuenta, ya que provocará esos habituales calambres mañaneros que todos hemos sentido en algún momento. Hay que tener cuidado igualmente, si tenemos un hombro dañado o con contracciones, en no dormir sobre el lado que nos molesta. Además, es la posición en la que más arrugas aparecen.

La postura del misionero

No confundir con la homónima postura sexual. Se trata de una de esas posturas que nadie adoptaría de manera natural, pero muchos expertos del sueño han defendido durante los últimos años que esta es una de las mejores posiciones para conciliar el sueño, ya que es la que más relaja los músculos. Consiste en recostarse de lado, pero con las manos delante de la cara, de manera que estas no sean aplastadas, produciendo los consiguientes calambres. Lamentablemente, no todas las camas permiten tal nivel de estiramiento.

Mejor apoyarse en el lado derecho…

Una investigación realizada por cieníficos turcos señaló que aquellos que se recostaban sobre el lado derecho de su cuerpo en lugar del izquierdo sufrían menos pesadillas y sueños mas llevaderos. En concreto, un 40,9% frente a un 14,6%.

…Pero si estás embarazada, es preferible el izquierdo

Un estudio señaló que el riesgo de sufrir un aborto por aquellas mujeres que están a punto de dar a luz era el doble en aquellas mujeres que habían dormido sobre su lado derecho que en las que lo habían hecho sobre el izquierdo. Aunque no fueron capaces de explicar con rigor la causa exacta, creen que podía deberse a que dormir sobre ese lado provoca que la vena cava inferior sea obstruida, lo que provoca que llegue menos oxígeno al feto. “En aquellos casos en los que el niño sufre dificultades, puede ser un factor crítico”, señalaba la responsable del estudio, la doctora Tomasina Stacey.

Cuidado con dormir sobre el estómago

Es una posición que, como otras, tiene sus pros y sus contras, aunque seguramente estas últimas pesen más. En las primeras se cuenta que puede aliviar los ronquidos, algo que agradecerá la persona que tenemos al lado. Sin embargo, es una de las causas más comunes de dolor de espalda, ya que en esa posición, la espina dorsal permanece en una posición forzada toda la noche. Además, si nuestra cabeza reposa en la almohada en una posición de noventa grados, seguramente sentiremos dolor de espalda o rigidez a la mañana siguiente. Esta es la que la mayor parte de expertos consideran la peor posición para dormir.

No apoyes la cara en la almohada

Según una investigación realizada en el año 2006 por Harold Sigall y Mark Johnson titulada La relación entre el contacto facial con la almohada y el humor, la peor posición posible si queremos levantarnos felices a la mañana siguiente es poner nuestro rostro en la almohada. Los expertos lo intentaron explicar a partir de la hipótesis de la retro alimentación facial, que sugiere que los movimientos de nuestra cara pueden llegar a cambiar nuestro ánimo y que, por lo tanto, dormir con la cara constreñida no será precisamente lo mejor. Además, es muy malo para piel, y según cómo sean las sábanas, puede llegar a dejar marcas.

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mayo 2, 2017 Fisioterapia

La lesión del ligamento colateral interno de la rodilla es una de las causas frecuentes de consulta en lesiones deportivas. Esta lesión se produce por una distensión parcial o total del ligamento a causa de un estiramiento excesivo en el mismo, cuando la articulación es forzada más allá de sus límites anatómicos normales, bien sea por un traumatismo directo o indirecto.
Dependiendo del alcance de la lesión se puede presentar en tres grados diferentes, los cuales son:
Esguince grado I (sobreeestiramiento con muy pocas fibras rotas).
Esguince grado II (rotura de entorno al 50% del ligamento).
Esguince grado III (rotura de más del 50% del ligamento):


Las causas más frecuentes
• Un traumatismo directo en la cara interna de la rodilla.
• Un traumatismo directo en la cara externa de la rodilla que desplace la tibia hacia adentro.
• Rotación del cuerpo forzada sobre la rodilla, situación que suele estar acompañada de una lesión de los meniscos.
Síntomas
• Apreciar un chasquido al momento de la torcedura
• Dolor, sobre todo al intentar caminar y al momento de palpar la zona
• Inflamación
• Sensación de inestabilidad en la articulación
• Limitación al movimiento
• Enrojecimiento de la zona afectada.
• Sensación de adormecimiento en la cara interna de la rodilla.
• Puede existir presencia de hematoma.
El tratamiento médico dependerá del estado en el que se encuentre la lesión y según el grado de rotura que haya presentado.

 

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abril 28, 2017 Fisioterapia

Ni todos los futbolistas se rompen el ligamento cruzado anterior ni todos los corredores acaban padeciendo de la rodilla. Pero esta articulación concentra muchas de las lesiones de los deportistas. Para evitarlo, estira, calienta y mantén siempre un buen tono muscular.

 

La clave para blindar tus rodillas está en mantener una musculatura tonificada y en adaptar el ejercicio a tus posibilidades. «Haz aquello que no suponga demasiado esfuerzo para ti», afirma la marinense Estrella Pallín Tato, vocal del Colexio Oficial de Fisioterapeutas de Galicia en la provincia de Pontevedra. Una vez metidos en la lesión, «lo que siempre recomiendo a mis pacientes es que lo aborden cuanto antes». Sino, la labor del fisioterapeuta será más complicada e incluso puede forzar a un parón en la actividad física.

Para el traumatólogo del Hospital San Rafael (A Coruña) Óscar Gayoso Rey, «si solo practicas deportes de impacto como el fútbol o el baloncesto, es casi inevitable que tus rodillas se resientan. Esto es algo que no pasa con la natación o la bicicleta, deportes en los que la rodilla se gasta menos». Lo que más ve en su consulta este especialista en cirugía de rodilla es la patología de menisco. El perfil tipo es un paciente joven o de entre 40 y 50 años que acude al médico diciendo algo así como: «Doctor, empezó a dolerme la rodilla y no sé por qué».

Una buena opción para minimizar el riesgo de lesión es mantener tus rodillas fuertes, tener un preparador físico que sepa calentar bien y sea un profesional y luego ya centrarse en ejercicios específicos según el tipo de deporte que se practique. Por ejemplo, «en fútbol se puede trabajar para prevenir la rotura del ligamento anterior, -todo un clásico- y en baloncesto es importante cómo se cae después de un salto».

Además de esta, las lesiones de rodillas más frecuentes son el síndrome de la banda iliotibial, la tendinitis rotuliana, el dolor patelofemoral o rodilla de corredor y la patología de artrosis. «El 90 % de las cirugías de rodilla es por las roturas meniscales, las del ligamento o por la artrosis», explica el doctor Gayoso. Cuando los cartílagos de la rodilla se han desgastado, hay dolor e inflamación. Esa es la afección de la artrosis. Luego están los esguinces, las roturas o las distensiones en los músculos y las lesiones en los cartílagos de la rodilla, llamados meniscos.

Otro quebradero de cabeza para nuestras rodillas, además del mal apoyo plantar, es la alineación del cuerpo. Las personas que tienen las llamadas piernas o rodillas de vaquero o en X suelen padecer sobrecargas tan problemáticas como las de la pisada inadecuada de un corredor inexperto.

Cuando llega una lesión de rodilla a la consulta de la fisioterapeuta, «hay que analizar toda la musculatura de alrededor y también las articulaciones. Puede ser debido tanto a una sobrecarga como a que hagas mal la pisada en la carrera. La rodilla es una articulación compleja con un sistema de ligamentos muy intrincado y en uno de los lugares de mayor movilidad de todo el cuerpo. Nuestra rótula se mueve cuando corremos pero también cuando caminamos y cuando nos sentamos», asevera la fisioterapeuta Estrella Pallín.

Rotura de menisco

El cartílago de la rodilla actúa como un parachoques. Según nos hacemos mayores, se vuelve más fino y susceptible de lastimarse. En la rotura del ligamento cruzado anterior, la intervención del fisioterapeuta se suele prolongar durante cinco o seis meses. El menisco no tarda tanto.

Tendinitis rotuliana

También conocida como la rodilla del saltador es una de las patologías más frecuentes en los deportes de impacto, léase fútbol, baloncesto y running. Su origen puede ser desde un entrenamiento excesivo, el sobrepeso… El dolor suele aparecer en la parte baja de la rótula, sobre todo al correr cuesta abajo o cuesta arriba. A veces no se acude al médico porque el dolor no es constante, pero en esos casos, si no se atiende a tiempo, hay riesgo de que se cronifique.

Cintilla iliotibial

La inflamación de la banda o cintilla iliotibial es una de las principales causas del dolor lateral de rodilla en los corredores. Posturas defectuosas y desequilibrios musculares suelen estar en el origen de las lesiones de rodilla. Para proteger tus articulaciones, acorta la zancada, revisa tu mecánica, actualiza el calzado y vigila tu peso.

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La importancia del psoas

En lo más profundo de nuestro cuerpo se encuentra el psoas, un pequeño músculo que conecta la parte superior e inferior del cuerpo. Aprender a relajarlo, por lo tanto, ayuda a ganar una mayor estabilidad.

El cuerpo presenta una serie de capas o niveles: primero la piel, luego los músculos, después los órganos y, finalmente, el esqueleto. Sin embargo, hay algunas excepciones. Por ejemplo, las costillas y el cráneo: unos huesos que cubren y protegen órganos, en vez de ser su soporte central. El psoas es una excepción similar: es un músculo que se encuentra en lo más profundo del centro mismo del cuerpo humano, entre los intestinos y la columna vertebral.

Este músculo actúa como una especie de puente colgante entre el tronco y las piernas, transfiriendo el peso de arriba abajo y transmitiendo flujos energéticos en ambas direcciones. Al mismo tiempo, un psoas sano realiza una función de estabilización de la columna vertebral.

Por otro lado, el psoas también actúa como soporte interno del abdomen, una especie de “repisa” en diagonal sobre la que se asientan los órganos vitales de esta zona. Este músculo interno, además, actúa en armonía con el diafragma, vinculando los ritmos del movimiento del cuerpo con los ritmos respiratorios, y entre ambos realizan un continuo masaje sobre la columna vertebral, los órganos, los vasos sanguíneos y los nervios del tronco, estimulando el movimiento de los fluidos por todo el cuerpo, a modo de bomba hidráulica.

Sentirse centrado

El psoas es, pues, el eje físico de un cuerpo equilibrado y estable. Es un músculo vital en todo movimiento que implique equilibrio, rotación del tronco y de las piernas y en definitiva, cualquier movimiento general del cuerpo. Por eso, los movimientos inadecuados y las malas posturas tienden a forzar el funcionamiento del psoas, por ejemplo en una actividad motora aparentemente tan sencilla como caminar. Muchos de nosotros pensamos erróneamente que el movimiento de las piernas empiezan en la cintura, es decir, que el tronco acaba donde empieza la cadera. Sin embargo, estructuralmente las piernas empiezan en las articulaciones del fémur con la cadera, y para que el cuerpo mantenga un equilibrio armónico es necesario que la pelvis funcione como parte del tronco y no como parte de las piernas. Si al caminar movemos la pelvis como si fuera parte de las piernas, en un contoneo excesivo o empujándola hacia delante o hacia atrás, el psoas se verá obligado a realizar una tensión antinatural para proteger y estabilizar la columna vertebral.

El psoas puede tensarse en muchas situaciones diferentes, ya que es capaz de contraerse o relajarse de forma independiente, en cada unión vertebral.

Pero si este músculo se usa constantemente para corregir la estabilidad interna, al cabo del tiempo puede empezar a perder flexibilidad y a acortarse de forma crónica. Y una contracción o endurecimiento crónico del psoas conlleva una serie de problemas, porque hace que otros músculos del abdomen y de la espalda se vean obligados a compensar el equilibrio y empiecen a endurecerse también. Por ejemplo: los huesos pélvicos tienden a adelantarse, disminuyendo la distancia entre las crestas ilíacas y las piernas, comprimiendo la cabeza del fémur en su articulación.

Esta compresión hace que los muslos se desarrollen excesivamente y el fémur pierde capacidad de rotación, un movimiento que es asumido por las rodillas y la espina lumbar.

Estos trastornos pueden provocar, a la larga, lesiones crónicas en la espalda, la cabeza del fémur o las rodillas.

El corazón de las emociones

Con un abdomen habitualmente en tensión y comprimido, una vitalidad disminuida y una respiración alterada, es comprensible que la atrofia del psoas conlleve alteraciones emocionales.

Puede que mucha de esa ansiedad que nos atenaza, o parte de esa apatía crónica que nos oprime esté relacionada con un psoas inhibido. Igualmente, la sensación permanente de inseguridad que algunas personas experimentan puede estar directamente conectada con el sobreesfuerzo continuo por mantener el equilibrio del esqueleto.

Además, el complejo de músculos iliopsoas está íntimamente conectado con la atávica reacción de “lucha-huida” que permite a los animales defenderse en una situación de peligro, cuando deben enfrentarse a un agente externo. Tanto si nos encogemos en una posición fetal protectora, como si saltamos desde el suelo para correr, el psoas es el corazón de los músculos implicados, el primero en reaccionar. Por ello, un psoas crónicamente contraído está enviando al resto del cuerpo, lo que afecta al sistema nervioso, agota a las glándulas suprarrenales y debilita el sistema inmunitario. Si nos sentimos agresivos a menudo, y sin razón aparente, es posible que una atrofia del psoas tenga mucho que ver.

Al relajar el psoas, debemos desarrollar la confianza en el equilibrio de nuestro esqueleto, en vez de buscar el equilibrio mediante tensiones musculares. Un cuerpo relajado sostiene su peso de manera natural sobre su propia estructura ósea: los músculos están para mover los huesos, no para apuntalar el peso del cuerpo. Cuando aprendemos a repartir el peso sobre el esqueleto y a sostenerlo sin esfuerzo, la sensación se traduce en una actitud emocional de seguridad y equilibrio. Las articulaciones devienen sutiles nodos de fluir energético, dando a todo movimiento una sensación de continuidad y armonía.

Inestabilidad pasajera

Sin embargo, liberar el psoas, al principio puede ser problemático. Al intentar “dejar ir” los huesos y relajar la musculatura, puede invadirnos una sensación de vértigo. Acostumbrados a sostenernos mediante contrafuerzas musculares, hemos perdido la confianza en nuestra estructura ósea, y podemos creer que nos vamos a desmoronar. Los primeros ejercicios de relajación pueden dar una primera impresión de inestabilidad, que es pasajera. Asimismo, una vez que hayamos aprendido a sentir nuestros músculos iliopsoas, y empecemos a relajarlos, podremos atravesar una etapa de emociones confusas. Es normal, ya que la atrofia del psoas suele estar relacionada con problemas emocionales, y para liberar este músculo, como en cualquier tratamiento o cura, primero hay que abandonar los viejos esquemas y depurar los elementos dañinos, permitiendo que afloren. Con el tiempo, la consciencia y el cuidado de los iliopsoas nos conducirá a mejorar tanto la salud física, como la emocional.

Consecuencias de un psoas acortado

El acortamiento de psoas genera una tracción de las vértebras hacia abajo. Por lo que un acortamiento prolongado produce que las vértebras aplasten a los discos. Si no resolvemos esa tensión permanente, se puede generar dolor lumbar, ciática, pinzamientos, protusiones discales e incluiso una hernia.

Además, si solo es un psoas el que está acortado, torsiona la columna, lo que puede generar una escoliosis adquirida.
Si la contracción es bilateral, produce una hiperlordosis lumbar.

Por estos motivos es importante estirarlo habitualmente.

 

Una patología de sedentarios y deportistas

Una de las razones por las que se provoca el acortamiento del psoas es por pasar muchas horas sentado: la gente que tiene un trabajo de oficina o los conductores son los candidatos ideales para sufrir este problema. Si a esto le sumamos una psotura poco correcta por el uso del ordenador o por no utilizar un asiento adecuado, el efecto se multiplica.

Por otro lado, los ciclistas, practicantes de spinning y runners son los deportistas que más papeletas tienen para sufrir acortamiento de psoas. Esto se debe al movimiento realizado en estos deportes: en todos ellos la flexión de la cadera es el movimiento principal.

¿Por qué se acorta el psoas?

El psoas es un músculo bastante especial, ya que se acorta cuando está relajado y se alarga mientras se encuentra trabajando, al contrario que la mayor parte de la musculatura. Este es el motivo por el que sufre un acortamiento en el caso de personas sedentarias.

Además, este acortamiento supone que las dos inserciones del músculo (los dos puntos donde se une con los huesos) se aproximen, y también lo hagan las articulaciones correspondientes. Esto deriva en una menor longitud del músculo y, por tanto, una menor fuerza.

Autoestiramientos:

Todos los estiramientos se basan en hacer una hiperextensión de la cadera manteniendo el cuerpo erguido.

Ejercicio 1:

  1. a) Abertura pronunciada hacia delante, antebrazos apoyados en la rodilla anterior, pelvis muy baja y rodilla anterior flexionada y tocando el suelo.
  2. b) Extensión de rodilla posterior, sin levantar la pelvis.

 

Ejercicio 2:

  1. a) Rodilla anterior semiflexionada, rodilla posterior de la misma manera, dorso del pie descansando sobre un taburete y tronco vertical.
  2. b) Extensión de la rodilla posterior sin estirar la pierna de apoyo.

En vez de apoyar el pie, también se puede apoyar la pierna en una mesa o cama.

 

Ejercicio 3:

  1. a) Hincar la rodilla derecha.
  2. b) Retroversión de la pelvis aplanando la zona lumbar.
  3. c) Adelantar la pelvis manteniendo la retroversión. El tronco ha quedado recto durante todo el ejercicio.

Ejercicio 4:

  1. a) De perfil en relación al plano de apoyo y antebrazo aguantando el pie hacia el glúteo derecho.
  2. b) Girar la pelvis en el sentido opuesto al plano de apoyo. En la posición de inicio, el pie de apoyo en el suelo está en ligera abertura para permitir la rotación de la pelvis sin tener que desplazar el pie.

De esta manera, también estiramos el recto anterior del cuádriceps.

 

 

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Psoas. El músculo del Alma

El psoas es el músculo más profundo y estabilizador del cuerpo humano, que afecta a nuestro equilibrio estructural, amplitud de movimiento, movilidad articular y funcionamiento de los órganos del abdomen.

Es el principal músculo que conecta la columna vertebral con las piernas, el responsable de mantenernos de pie y el que nos permite levantar las piernas para caminar. Un psoas sano estabiliza la columna vertebral y proporciona apoyo a través del tronco, formando además un buen estante para los órganos abdominales.

Algunos estudios recientes consideran además al psoas, un órgano de percepción compuesto por tejido bio-inteligente que encarna, literalmente, nuestro deseo más profundo de supervivencia y de florecer. Es decir, es el mensajero primario del sistema nervioso central, por lo que es considerado también como un portavoz de emociones (“de las mariposas en la tripa”). Esto es debido a que el psoas está conectado con el diafragma a través del tejido conectivo o fascia, por lo se ve afectado tanto en la respiración, como en el miedo reflejo.

Un estilo de vida acelerado y el stress generan adrenalina que crónicamente tensan el  psoas, preparándolo para correr, entrar en acción o encogerse para protegernos.  Si constantemente mantenemos el psoas en tensión debido al stress, con el tiempo comienza a acortarse y a endurecerse. Se dificultará así nuestra postura y las funciones de los órganos que habitan en el abdomen, dando lugar a dolores de espalda, ciáticas, problemas de disco, degeneración de la cadera, menstruaciones dolorosas o problemas digestivos.

Por otro lado, un psoas tenso manda señales de tensión al sistema nervioso, interfiere en el movimiento de los fluidos y afecta a la respiración diafragmática. De hecho, el psoas está tan íntimamente involucrado en las reacciones físicas y emocionales básicas, que cuando está tensionado de forma crónica, está enviando al cuerpo continuas señales de peligro, por lo que puede repercutir en el agotamiento de las glándulas suprarrenales y del sistema inmunológico. Esta situación se ve agravada por la forma de sentarnos o  por las posturas de nuestros hábitos diarios, que reducen nuestros movimientos naturales y constriñen aún más el músculo.

Un psoas liberado permite alargar mucho más la parte delantera de los muslos y permite a las piernas y la pelvis moverse con mayor fluidez e independencia. Mejora la posición de la columna y de todo el torso, con la consecuente repercusión en la mejora de las funciones de los órganos abdominales, en la respiración y en el corazón.
Cuando cultivamos la salud de nuestro psoas se reavivan nuestras energías vitales y conectamos de nuevo con nuestro potencial creativo.

En algunas filosofías orientales al psoas se le conoce como el “músculo del alma”, un centro de energía principal del cuerpo. Cuanto más flexible y fuerte esté el psoas, más podrá nuestra energía vital fluir a través de los huesos, músculos y articulaciones.

El psoas sería como un órgano de canalización de la energía, un núcleo que nos conecta a la tierra, nos permite crear un soporte firme y equilibrado desde el centro de nuestra pelvis. Así, la columna vertebral se alarga y a través de ella, puede fluir toda nuestra vitalidad.

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abril 10, 2017 ActualidadSalud

Andulación, una terapia  innovadora

La Clinica Zafrilla Servicios Médicos, tiene incorporada la Terapia de Andulación que permite mejorar, a través de un innovador método de masaje, la percepción del dolor del paciente a la vez que se efectúa un refuerzo muscular. Asimismo, este procedimiento terapéutico es utilizado en terapias de rehabilitación y en tratamientos de preparación física.

La Andulación se realiza mediante una combinación de vibraciones que generan una resonancia en la célula y ondas de calor electromagnéticas en la franja de infrarrojos (IRA).  La terapia se aplica de manera simultanea en todas las partes del cuerpo, de manera que influye en toda la musculatura y estimula toda la piel.

Durante el tratamiento el paciente no siente molestias, solo una agradable sensación de calor y relajación.

¿En qué casos puede aplicarse la terapia de anulación?

La Terapia de Andulación puede usarse en diferentes ámbitos:

  • Tratamientos de preparación física, rehabilitación, fisioterapia y refuerzo muscular
  • Estimulación del sistema sanguíneo y linfático
  • A nivel paliativo en la percepción del dolor del paciente
  • Tratamientos específicos para dolencias degenerativas crónicas, degeneraciones óseas o refuerzo articular
  • Estimulación de la musculatura
  • Relajación del sistema nervioso
  • Eliminación de ácido láctico de la musculatura
  • Reflexología

Durante el tratamiento con esta terapia, los impulsos generados se transmiten hasta las células permitiendo:

  • Una optimización de los mecanismos de transporte (oxigeno, nutrientes, etc)
  • Una estimulación para producir energía (ATP – Aporte energético para el trabajo biológico de los órganos), revitalizando las células en gran cantidad de tejidos y órganos

¿Cómo funciona la terapia de andulación?

El paciente debe tumbarse en una camilla condicionada con el sistema de Andulación. La posición del paciente permite que lacolumna no aguante en ese momento el peso del cuerpo y esté totalmente relajada. A la vez, promueve un mejor retorno sanguíneo y una mayor efectividad en el tratamiento de patologías degenerativas de la espalda.

Seis puntos de calor infrarrojo de onda corta dilataran, durante el tratamiento, la musculatura aumentando la recuperación, hidratación y/o eliminación del ácido láctico (un producto que se genera en el interior


Tanto el calor infrarrojo como la vibración del aparato son modulables, con el objetivo de personalizar la terapia y llegar a las diferentes estructuras del tejido.de las células en el proceso de combustión de hidratos de carbono para la obtención de energía). A su vez, la vibración estimula el riego sanguíneo y linfático, activando el adenosintrifosfato (ATP) energía celular.

¿Qué beneficios aporta respecto a otras técnicas?

A corto plazo, el principal objetivo para el paciente es la paliación de la sensación del dolor. La Terapia de Andulación ofrece, además, una amplia posibilidad de tratamientos: prevención, rehabilitación, recuperación de lesiones e, incluso, terapias de shock contra una patología degenerativa grave. Por tanto, puede realizarse también como complemento o refuerzo de otros tratamientos.

Asimismo, en esta técnica se realiza una aplicación corporal completa, estimulando todo el cuerpo al mismo tiempo.

 

 

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