septiembre 22, 2017 ActualidadSalud

Estamos caminando y, de repente, un “tirón” no nos deja continuar. Mientras dormimos, nos despertamos por un “latigazo” en la pierna. Los calambres son contracciones musculares involuntarias que pueden deberse a diferentes motivos. Lo bueno es que existen remedios o técnicas para que no modifiquen tu vida cotidiana y, sobre todo, no te duelan. Aprende de los calambres: qué, por qué, cómo y mucho más en este artículo.

¿Por qué se producen los calambres?

Son muchas las causas por las cuales una persona puede sufrir un calambreque, como decíamos antes, es un movimiento del músculo que no podemos controlar. Las más frecuentes son:

  • Pérdida en exceso de líquidos o sales minerales en ese miembro.
  • Falta de irrigación sanguínea en la zona por insuficiencia de oxígeno.
  • Esfuerzos prolongados.
  • Acumulación de ácido láctico (frecuente en los deportistas).
  • Movimientos bruscos, repentinos o fuertes con los músculos en frío.
  • Contacto con agua fría de forma brusca.
  • Alcoholismo.
  • Sobrepeso.
  • Ingesta de ciertos medicamentos.
  • Insuficiencia renal.
  • Fatiga muscular.
  • Embarazo.
  • Problemas metabólicos.
  • Deficiencias en los niveles de calcio y magnesio en el cuerpo.
  • Falta de vitaminas.
  • Postura inadecuada al dormir.
  • Posición incorrecta para trabajar o estudiar.
  • Tensión emocional o ansiedad.
  • Poco movimiento de los músculos.

En el caso de un calambre estomacal, aparece porque la sangre se “va” directa a esa zona para poder hacer la digestión. Si en vez de quedarnos tranquilos empezamos a andar de aquí para allá, hacemos deporte o nos metemos en la piscina, el estómago se resentirá y, como consecuencia, causará esos espasmos.

Otro de los lugares críticos para los calambres son las manos y las muñecas,debido a problemas en la circulación de la sangre o al llamado “síndrome del túnel carpiano” o “mal de la secretaria” que afecta a las personas que usan demasiado el teclado o el ratón.

La zona típica donde aparecen los calambres son las piernas y en ese caso se deben a todas las causas nombradas anteriormente.

Calambre

Los síntomas de los calambres son dos, muy bien diferenciados. El primero es dolor local en el área afectada y el segundo es una sensación de “tirón” o “latigazo”, que posteriormente se convierte en hormigueo.

Tips para evitar y reducir calambres

En el momento en que estamos sufriendo un calambre, lo mejor que podemos hacer es estirar de a poco el área afectada para aliviar el dolor y relajar el músculo acalambrado.

La fisioterapia, los masajes o dormir sin almohada son excelentes opciones para evitar calambres en el cuello u hombros. También puede ayudar la práctica de ciertas disciplinas, como el yoga o el taichí, para los calambres en general. No dudes en realizar actividad física media hora al día para que la sangre pueda oxigenar los músculos y tejidos, así como también repararlos y nutrirlos como corresponde.

Si se te acalambran mucho las piernas, cada vez que llegues a casa elévalas con un cojín o apoyándolas en la pared. También puedes dormir con varios cojines a la altura de los talones, aplicar agua calienta o la almohadilla eléctrica, etc.

La alimentación es muy importante para evitar calambres. Incluye en tu dieta aquellos alimentos que sean ricos en calcio como las naranjas, las almendras, el brócoli, los vegetales de hoja verde, la leche de soja o los lácteos, y otros que te aporten mucho magnesio como, por ejemplo, las nueces, los cereales integrales, el cacao, las judías, las algas y la harina de soja. Come un plátano al día y no dejes de lado la hidratación. Si haces mucho deporte, considera beber agua o bebidas isotónicas para evitar la deshidratación y estira bien cada vez que hagas ejercicio.

Calambres piernas

Otras recomendaciones:

  • Bebe mucho líquido durante todo el día.
  • Lleva ropa holgada, sobre todo pantalones y calcetines.
  • Toma un baño de agua tibia antes de dormir.
  • Practica diversas técnicas de relajación.
  • Realiza ejercicios que te ayuden a fortalecer los tobillos.
  • Ponte de puntillas cuando caminas (sin tacones).
  • Duerme boca abajo con las piernas extendidas y las pantorrillas dobladas.
  • Consume diuréticos naturales.
  • Envuelve la zona afectada en una venda elástica no demasiado ajustada.


septiembre 15, 2017 ActualidadFisioterapia

Los músculos que llevan la pierna hacia dentro son principalmente el aductor mediano, el aductor mayor, el aductor pequeño y el pectíneo, siendo el aductor mediano el que se suele lesionar durante el ejercicio, inflamándose debido a una sobrecarga que se puede producir por múltiples motivos.

La inflamación de los músculos aductores la suelen experimentar los marchadores entrenando, aunque también es frecuente en saltadores de vallas y de altura (y fuera del atletismo en múltiples deportes: esquí, culturismo, hockey, futbolistas…).

Síntomas

  • Se experimenta dolor en el origen del músculo y hacia la ingle, aunque si se deja de hacer deporte baja la inflamación y desaparece el dolor. Es importante detectarlo para tratarlo, ya que si se sigue entrenando el dolor puede reaparecer y el atleta se puede meter en un ciclo repetitivo difícil de tratar.
  • El dolor es muy característico en un punto en concreto del hueso púbico, donde tiene el origen el músculo. Además, el atleta puede ir en bicicleta pero no es capaz de correr por el dolor.
  • Un síntoma muy claro es que el dolor aumenta en gran medida al realizar presión de las piernas hacia dentro con resistencia (el ejemplo de la imagen sería bueno, aunque es mejor hacerlo tumbado y con las dos piernas a la vez).
  • La distancia entre los orígenes del aductor mediano y los abdominales es más pequeña que lo normal.

Prevención

Los ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad en la zona son la mejor medida preventiva para estar preparados muscularmente y evitar esta inflamación. Además, esta lesión se suele dar por hacer un entrenamiento más exigente para el que el cuerpo realmente está preparado. Siempre es importante entrenar al nivel adecuado para que no aparezca ninguna lesión.

Tratamiento

Normalmente la curación no se retrasa más de un par de semanas si el corredor detiene por completo el entrenamiento cuando siente dolor y hace reposo hasta que desaparezca por completo. Además, se puede aplicar calor o usar calentadores. Se puede también mantener la forma durante este período con bici o natación siempre que no duela.

En caso de que persista el médico te podrá prescribir antiinflamatorios y el fisio deberá planificar un plan de entrenamiento para fortalecer y rehabilitar el músculo aductor.

En los casos que son difíciles de resolver se puede operar para atajar la resolución, aunque antes se suele optar por administrar infiltraciones.



septiembre 8, 2017 ActualidadSalud

Qué son las agujetas

¿Quién no ha tenido agujetas alguna vez?… Vamos a intentar saber un poco más de ellas en este blog de fisioterapia.

Hoy en día las agujetas siguen siendo un tema a debatir para muchos especialistas de la salud.

Las primeras teorías hablaban de que podían ser formaciones de cristales de ácido láctico y por ello ese dolor a la palpación y al movimiento. Ésta explicación no tiene mucha validez por 2 motivos:

– Uno de ellos es que en los estudios realizados no se ha encontrado nunca lactato cristalizado en el ser humano.

– La segunda razón es que los niveles de lactato son los mismos antes que después del ejercicio, ya que el ácido láctico que se produce durante la realización de un ejercicio se oxida y el resto sirve para resintetizar la glucosa.

También se han expuesto teorías de que puede ser debido a una respuesta inflamatoria del organismo, pero en ese caso el dolor comenzaría antes, no pasadas las 24 horas tras el ejercicio.

Luego tenemos por otro lado la teoría neurogénica, donde establece que hay una alteración de los “ husos neuromusculares” de las fibras musculares enviando información dolorosa en vez de mecánica.

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Hoy en día, y parece que es la más aceptada es la teoría de que se producen microroturas en las fibras musculares con la formación de nuevas fibras.

Se han realizado analíticas de sangre y biopsias musculares en pacientes con agujetas y se han observado por un lado moléculas de elevado tamaño como la fosfocreatina y la troponina I, esto se puede explicar si la célula muscular se rompe y libera su contenido al exterior. Por otro lado hay alteraciones de las sarcómeras como rupturas del sarcolema y depósitos de fibronectina, que es una proteína que fija los elementos extracelulares.

Cómo se producen

Las agujetas aparecen entra las 24 y 72 horas generalmente después de la realización de ejercicio de alta intensidad y movimientos repetitivos, y más frecuentemente con ejercicio excéntrico (el ejercicio excéntrico es aquel que durante la contracción muscular se separa el origen y la inserción de dicho músculo).

Cómo quitar las agujetas

A día de hoy quitar agujetas sigue siendo muy complicado de tratar. Antiguamente se decía que uno de los remedios para las agujetas la ingesta de hidratos de carbono (bebidas azucaradas…) facilitaba las disminución de los síntomas.

A nivel doméstico se pueden utilizar los Antiinflamatorios, el frío y los estiramientos.

Hoy en día gracias a los tratamientos de Fisioterapia mediante técnicas de masajes, estiramientos postisométricos , electroterapia y vendajes neuromusculares reducimos considerablemente el dolor de las agujetas aunque no se lleguen a quitar totalmente hasta pasados unos días.

La mejor manera de prevenirlas es con un buen calentamiento mediante ejercicios para trabajar flexibilidad de la musculatura y realizar progresivamente el ejercicio que se está practicando.

Marcos Rodríguez Rebenaque



septiembre 1, 2017 ActualidadSalud

Los ejercicios respiratorios son muy benéficos porque además de reducir el estrés, mejoran la capacidad pulmonar y el rendimiento en el desempeño de cualquier actividad física. No son sólo para quienes padecen dificultades respiratorias, como comúnmente se cree, sino que los pueden hacer todas las personas que buscan la relajación y un mejor control de sus emociones.

 

En ciertas ocasiones, la disminución de la cantidad de oxigeno en la sangre acelera el proceso de envejecimiento, disminuye la energía y la habilidad mental; además, la falta de flexibilidad de los músculos de la caja torácica impide una correcta respiración, de acuerdo con el portal rutinadeejercicios.com

1. Recuéstate boca arriba cómodamente, coloca ambas manos en la parte superior del abdomen, inspira lenta y profundamente llevando el aire hacia el estómago (te darás cuenta cuando tus manos se eleven un poco) y luego al pecho; cuando ya no puedas inspirar más, retén el aire por unos segundos y suéltalo lentamente. Realiza este ejercicio durante 5 minutos.

2. Siéntate con le espalda recta, exhala y luego inhala lentamente como en el ejercicio anterior, llevando el aire hacia el abdomen, mantén el aire y suéltalo lentamente. Haz cinco respiraciones y cierra los ojos, luego haz otras cinco más.

3. Repite el ejercicio anterior, pero cuando exhales, procura que el aire salga a la vez que dices “HUM”, esto te ayudará a vaciar lo más que puedas los pulmones.

4. Cuando tengas un poco más de experiencia, puedes realizar la respiración del Tai Chi Chuan; sentado debes hacer una inspiración corta hasta colocar ambos brazos estirados al frente, desde esa posición haz otra inspiración corta hasta colocar los brazos a la altura de los hombros de lado. Por último, realiza otra inspiración corta y lleva los brazos hacia arriba, luego exhala el aire lentamente a través de la boca a la vez que bajas los brazos.

Es indispensable una buena respiración para que tu organismo funcione correctamente, por lo que si realizas estos ejercicios al menos 3 veces por semana tendrás un mejor desempeño físico y mental, además de conservar un estado de relajación que te permita tomar mejores decisiones y acciones.

J. MANUEL REYES



agosto 25, 2017 FisioterapiaSalud

Todos hemos padecido en alguna ocasión dolores de espalda a causa de la presencia de contracturas musculares que nos limitan el movimiento y que nos impiden realizar nuestras actividades diarias con completa agilidad e independencia.

Cada vez que realizamos un movimiento nuestros músculos de manera natural se contraen y relajan. Sin embargo, una contracción alargada puede provocar que algunas de las fibras musculares se tensen de tal manera que se formen bandas duras en una zona provocándonos una contractura muscular.

Existen diversas causas por las que puede aparecernos una contractura, por ejemplo, manteniendo una posición prolongada durante un largo periodo de tiempo, a causa del estrés, por exceso de tensión como consecuencia de factores ambientales como el frío o la humedad, o en la práctica actividades deportivas que implican un sobre uso de la musculatura. De ahí que notemos un pequeño bulto al palpar el músculo.

En el caso de sufrir una contractura muscular en nuestra clínica de fisioterapia recomendamos a nuestros pacientes unas sencillas pautas que ayudarán a aliviarnos el dolor y la molestia fácilmente:

  1. Evitaremos el movimiento o el ejercicio que reproduzca el dolor y que nos ha causado la contractura.
  2. Aplicaremos calor a la zona contracturada, ya que provocamos una vasodilatación en el músculo, es decir, los vasos sanguíneos aumentan de tamaño provocando un mayor aporte sanguíneo (hiperemia) en la zona y, por tanto, esta recibirá una mayor aporte nutritivo y oxígeno que favorece la relajación y el alivio de los síntomas. La aplicación de calor puede ser tanto en seco, con almohadillas eléctricas, sacos de semillas, etc. como en húmedo, es decir, empleando agua caliente en la zona afectada. Debemos aplicarnos calor durante 15-20 minutos al día en pequeñas dosis. Se ha demostrado que es más efectivo aplicar calor durante varias veces al día que si se aplica de manera prolongada solo una vez. Por otro lado, en la clínica tras haber tratado la musculatura previamente el fisioterapeuta y provocar hiperemia, se puede realizar un masaje con frío, ya sea con cremas frías o con hielo aplicando un ligero masaje en la zona tratada. Esta técnica deberá ser realizada siempre por un fisioterapeuta.
  3. Realizaremos pequeños masajes en la zona utilizando una crema antiinflamatoria. Lo ideal es apretar la zona y dar un pequeño masaje circular provocando un amasamiento. Además, el masaje también aumenta la temperatura local del músculo lo que contribuye a la relajación y a la hiperemia.
  4. Realizar estiramientos de la musculatura local favoreciendo la relajación, ya que evitamos el acortamiento y contribuimos a la eliminación de las bandas tensas.

¿Qué hacer para prevenir una contractura muscular?

Para evitar la aparición de una contractura muscular es útil tener en cuenta una serie de pautas como por ejemplo:

  1. Mantener una buena higiene postural. Esto es importante sobre todo para personas que trabajan sentadas en ordenador, ya que las contracturas más notables y molestas aparecen en la zona del trapecio, entre cuello y hombro.
  2. Evitar gestos y movimientos repetitivos, ya que esto provoca un sobreesfuerzo mantenido del músculo, lo que puede conllevar a su acortamiento.
  3. Realizar un calentamiento previo antes de realizar cualquier actividad física. Tras realizar la actividad física es muy importante estirar para relajar el músculo que ha sido trabajado previamente. La pauta ideal para realizar un estiramiento es mantener la posición de estiramiento del músculo durante 10-15 segundos.
  4. La medicina natural también tiene efectos muy beneficiosos para la salud. La ingesta de antiinflamatorios naturales como Antinflamative, de CurativeLab puede ayudador a prevenir y disminuir las contracturas.

En conclusión, todos hemos sentido dolor por padecer una contractura muscular. Es importante seguir una serie de pautas para prevenirlas como una correcta postura y la realización periódica de estiramientos.

Para tratarlas aplicaremos siempre calor junto con un pequeño masaje con crema antiinflamatoria y realizar estiramientos para elongar el músculo.

En caso de no remitir la dolencia es necesario acudir a un fisioterapeuta que aplicará un tratamiento específico y personalizado.

 



La lumbalgia, al ser un dolor incapacitante, puede llegar a estropear las vacaciones y, por ello, evitar la vida sedentaria, practicar alguna actividad adaptada a la forma física y cuidar la postura a la hora de coger peso, sentarse o caminar son “clave” para evitar que el lumbago fastidie el periodo estival, según el jefe de Traumatología de HM IMI Toledo, Andrés Barriga.

Las principales causas son los viajes largos, cambios en el lugar habitual de descanso, el aumento de peso y, en ocasiones, la realización de actividades deportivas o recreativas para las que el paciente no se encuentra preparado a nivel físico.

Por ello, otras de las recomendaciones que ha señalado el doctor han sido evitar ropa ajustada y tacones altos, corregir el sobrepeso, ya que puede provocar que los músculos y huesos de la espalda se tensionen, aplicar calor local en la zona afectada, o relajarse y realizar estiramientos a diario.

Así, la lumbalgia o dolor lumbar se localiza en la parte baja de la espalda, entre el final de las costillas y las palas iliacas de la pelvis. La mayor parte de las lumbalgias se denominan ‘inespecíficas’, es decir, “no se encuentra una causa clara que justifique su aparición y habitualmente tienen buen pronóstico y mejoran de forma rápida”,  ha subrayado el doctor Barriga.

Sin embargo, el especialista ha añadido que se dan otro tipo en los que sí hay una causa detrás (‘específicas’), como una hernia discal, una artrosis de las articulaciones facetarias o una listesis (inestabilidad y desplazamiento de una vértebra), aunque existen otras causas “menos frecuentes”, como pueden ser problemas renales, de ovarios, digestivos o vasculares que se reflejan en la columna lumbar.

En cuanto al diagnóstico, los especialistas prestan atención a los síntomas, como por ejemplo el dolor de predominio nocturno y en reposo, pérdida de peso, fiebre o la presencia de calambres, hormigueo, dificultad para caminar, pérdida de orina, impotencia o pérdida de sensibilidad en la zona genital, algo que, según el doctor Barriga, “puede orientar a un problema más serio y que requiere estudios complementarios como la resonancia magnética”.

TRATAMIENTO PARA LA LUMBALGIA

“En las lumbalgias agudas de poca duración, el tratamiento inicial es reposo relativo y de poco tiempo, analgésicos, antiinflamatorios y en algunos casos relajantes musculares; en lumbalgias crónicas de más de tres meses de evolución, además de los fármacos ya mencionados, recomendamos el ejercicio dirigido a fortalecer la musculatura de la cintura abdominal (ejercicios del CORE) y, además, la fisioterapia activa o terapias como yoga o pilates son muy eficaces”, ha explicado el experto.

En aquellos casos que no mejoran a pesar de estas medidas, pueden utilizarse las infiltraciones de la columna vertebral o la rizólisis por radiofrecuencia de las articulaciones vertebrales. “Es un método útil para tratar el dolor lumbar crónico de origen facetario con un procedimiento de bajo riesgo, ambulatorio y con anestesia local”, ha concluido.



julio 14, 2017 Fisioterapia

La fractura de Colles es una fractura distal del radio (zona más cercana a la muñeca), extraarticular, con desplazamiento en dirección dorsal y acortamiento radial. Su incidencia es superior en mujeres, de entre 40 y 60 años, probablemente secundarios a cambios en la densidad ósea y a cambios hormonales. En pacientes jóvenes la causa suelen ser accidentes de tráfico y/o laborales, y pueden revestir una mayor gravedad por ser traumatismos de alta energía. El 90% de las fracturas se producen por caídas sobre la muñeca en extensión.

Durante el periodo de inmovilización, el miembro superior debe retirarse del cabestrillo varias veces al día con el fin de movilizar el codo y el hombro. Los dedos deben ejercitarse en flexión y en extensión. Una movilización precoz evitará las rigideces y algodistrofias. Se pueden realizar contracciones isométricas con puño cerrado. Deben evitarse las posiciones en declive y favorecer el retorno venoso.

La rehabilitación va encaminada a la recuperación funcional y de la movilidad articular, la reabsorción del edema y disminución del dolor; mediante movilizaciones, masaje de drenaje y diferentes técnicas analgésicas realizadas por el fisioterapeuta. También se emplean la magnetoterapia (efecto de remodelación, consolidación y formación de callo óseo), las corrientes analgésicas, corrientes de electroestimulación (en la última fase de rehabilitación van a potenciar la musculatura de alrededor de la fractura proporcionando mayor estabilidad en las articulaciones adyacentes).

 

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La importancia del psoas

En lo más profundo de nuestro cuerpo se encuentra el psoas, un pequeño músculo que conecta la parte superior e inferior del cuerpo. Aprender a relajarlo, por lo tanto, ayuda a ganar una mayor estabilidad.

El cuerpo presenta una serie de capas o niveles: primero la piel, luego los músculos, después los órganos y, finalmente, el esqueleto. Sin embargo, hay algunas excepciones. Por ejemplo, las costillas y el cráneo: unos huesos que cubren y protegen órganos, en vez de ser su soporte central. El psoas es una excepción similar: es un músculo que se encuentra en lo más profundo del centro mismo del cuerpo humano, entre los intestinos y la columna vertebral.

Este músculo actúa como una especie de puente colgante entre el tronco y las piernas, transfiriendo el peso de arriba abajo y transmitiendo flujos energéticos en ambas direcciones. Al mismo tiempo, un psoas sano realiza una función de estabilización de la columna vertebral.

Por otro lado, el psoas también actúa como soporte interno del abdomen, una especie de “repisa” en diagonal sobre la que se asientan los órganos vitales de esta zona. Este músculo interno, además, actúa en armonía con el diafragma, vinculando los ritmos del movimiento del cuerpo con los ritmos respiratorios, y entre ambos realizan un continuo masaje sobre la columna vertebral, los órganos, los vasos sanguíneos y los nervios del tronco, estimulando el movimiento de los fluidos por todo el cuerpo, a modo de bomba hidráulica.

Sentirse centrado

El psoas es, pues, el eje físico de un cuerpo equilibrado y estable. Es un músculo vital en todo movimiento que implique equilibrio, rotación del tronco y de las piernas y en definitiva, cualquier movimiento general del cuerpo. Por eso, los movimientos inadecuados y las malas posturas tienden a forzar el funcionamiento del psoas, por ejemplo en una actividad motora aparentemente tan sencilla como caminar. Muchos de nosotros pensamos erróneamente que el movimiento de las piernas empiezan en la cintura, es decir, que el tronco acaba donde empieza la cadera. Sin embargo, estructuralmente las piernas empiezan en las articulaciones del fémur con la cadera, y para que el cuerpo mantenga un equilibrio armónico es necesario que la pelvis funcione como parte del tronco y no como parte de las piernas. Si al caminar movemos la pelvis como si fuera parte de las piernas, en un contoneo excesivo o empujándola hacia delante o hacia atrás, el psoas se verá obligado a realizar una tensión antinatural para proteger y estabilizar la columna vertebral.

El psoas puede tensarse en muchas situaciones diferentes, ya que es capaz de contraerse o relajarse de forma independiente, en cada unión vertebral.

Pero si este músculo se usa constantemente para corregir la estabilidad interna, al cabo del tiempo puede empezar a perder flexibilidad y a acortarse de forma crónica. Y una contracción o endurecimiento crónico del psoas conlleva una serie de problemas, porque hace que otros músculos del abdomen y de la espalda se vean obligados a compensar el equilibrio y empiecen a endurecerse también. Por ejemplo: los huesos pélvicos tienden a adelantarse, disminuyendo la distancia entre las crestas ilíacas y las piernas, comprimiendo la cabeza del fémur en su articulación.

Esta compresión hace que los muslos se desarrollen excesivamente y el fémur pierde capacidad de rotación, un movimiento que es asumido por las rodillas y la espina lumbar.

Estos trastornos pueden provocar, a la larga, lesiones crónicas en la espalda, la cabeza del fémur o las rodillas.

El corazón de las emociones

Con un abdomen habitualmente en tensión y comprimido, una vitalidad disminuida y una respiración alterada, es comprensible que la atrofia del psoas conlleve alteraciones emocionales.

Puede que mucha de esa ansiedad que nos atenaza, o parte de esa apatía crónica que nos oprime esté relacionada con un psoas inhibido. Igualmente, la sensación permanente de inseguridad que algunas personas experimentan puede estar directamente conectada con el sobreesfuerzo continuo por mantener el equilibrio del esqueleto.

Además, el complejo de músculos iliopsoas está íntimamente conectado con la atávica reacción de “lucha-huida” que permite a los animales defenderse en una situación de peligro, cuando deben enfrentarse a un agente externo. Tanto si nos encogemos en una posición fetal protectora, como si saltamos desde el suelo para correr, el psoas es el corazón de los músculos implicados, el primero en reaccionar. Por ello, un psoas crónicamente contraído está enviando al resto del cuerpo, lo que afecta al sistema nervioso, agota a las glándulas suprarrenales y debilita el sistema inmunitario. Si nos sentimos agresivos a menudo, y sin razón aparente, es posible que una atrofia del psoas tenga mucho que ver.

Al relajar el psoas, debemos desarrollar la confianza en el equilibrio de nuestro esqueleto, en vez de buscar el equilibrio mediante tensiones musculares. Un cuerpo relajado sostiene su peso de manera natural sobre su propia estructura ósea: los músculos están para mover los huesos, no para apuntalar el peso del cuerpo. Cuando aprendemos a repartir el peso sobre el esqueleto y a sostenerlo sin esfuerzo, la sensación se traduce en una actitud emocional de seguridad y equilibrio. Las articulaciones devienen sutiles nodos de fluir energético, dando a todo movimiento una sensación de continuidad y armonía.

Inestabilidad pasajera

Sin embargo, liberar el psoas, al principio puede ser problemático. Al intentar “dejar ir” los huesos y relajar la musculatura, puede invadirnos una sensación de vértigo. Acostumbrados a sostenernos mediante contrafuerzas musculares, hemos perdido la confianza en nuestra estructura ósea, y podemos creer que nos vamos a desmoronar. Los primeros ejercicios de relajación pueden dar una primera impresión de inestabilidad, que es pasajera. Asimismo, una vez que hayamos aprendido a sentir nuestros músculos iliopsoas, y empecemos a relajarlos, podremos atravesar una etapa de emociones confusas. Es normal, ya que la atrofia del psoas suele estar relacionada con problemas emocionales, y para liberar este músculo, como en cualquier tratamiento o cura, primero hay que abandonar los viejos esquemas y depurar los elementos dañinos, permitiendo que afloren. Con el tiempo, la consciencia y el cuidado de los iliopsoas nos conducirá a mejorar tanto la salud física, como la emocional.

Consecuencias de un psoas acortado

El acortamiento de psoas genera una tracción de las vértebras hacia abajo. Por lo que un acortamiento prolongado produce que las vértebras aplasten a los discos. Si no resolvemos esa tensión permanente, se puede generar dolor lumbar, ciática, pinzamientos, protusiones discales e incluiso una hernia.

Además, si solo es un psoas el que está acortado, torsiona la columna, lo que puede generar una escoliosis adquirida.
Si la contracción es bilateral, produce una hiperlordosis lumbar.

Por estos motivos es importante estirarlo habitualmente.

 

Una patología de sedentarios y deportistas

Una de las razones por las que se provoca el acortamiento del psoas es por pasar muchas horas sentado: la gente que tiene un trabajo de oficina o los conductores son los candidatos ideales para sufrir este problema. Si a esto le sumamos una psotura poco correcta por el uso del ordenador o por no utilizar un asiento adecuado, el efecto se multiplica.

Por otro lado, los ciclistas, practicantes de spinning y runners son los deportistas que más papeletas tienen para sufrir acortamiento de psoas. Esto se debe al movimiento realizado en estos deportes: en todos ellos la flexión de la cadera es el movimiento principal.

¿Por qué se acorta el psoas?

El psoas es un músculo bastante especial, ya que se acorta cuando está relajado y se alarga mientras se encuentra trabajando, al contrario que la mayor parte de la musculatura. Este es el motivo por el que sufre un acortamiento en el caso de personas sedentarias.

Además, este acortamiento supone que las dos inserciones del músculo (los dos puntos donde se une con los huesos) se aproximen, y también lo hagan las articulaciones correspondientes. Esto deriva en una menor longitud del músculo y, por tanto, una menor fuerza.

Autoestiramientos:

Todos los estiramientos se basan en hacer una hiperextensión de la cadera manteniendo el cuerpo erguido.

Ejercicio 1:

  1. a) Abertura pronunciada hacia delante, antebrazos apoyados en la rodilla anterior, pelvis muy baja y rodilla anterior flexionada y tocando el suelo.
  2. b) Extensión de rodilla posterior, sin levantar la pelvis.

 

Ejercicio 2:

  1. a) Rodilla anterior semiflexionada, rodilla posterior de la misma manera, dorso del pie descansando sobre un taburete y tronco vertical.
  2. b) Extensión de la rodilla posterior sin estirar la pierna de apoyo.

En vez de apoyar el pie, también se puede apoyar la pierna en una mesa o cama.

 

Ejercicio 3:

  1. a) Hincar la rodilla derecha.
  2. b) Retroversión de la pelvis aplanando la zona lumbar.
  3. c) Adelantar la pelvis manteniendo la retroversión. El tronco ha quedado recto durante todo el ejercicio.

Ejercicio 4:

  1. a) De perfil en relación al plano de apoyo y antebrazo aguantando el pie hacia el glúteo derecho.
  2. b) Girar la pelvis en el sentido opuesto al plano de apoyo. En la posición de inicio, el pie de apoyo en el suelo está en ligera abertura para permitir la rotación de la pelvis sin tener que desplazar el pie.

De esta manera, también estiramos el recto anterior del cuádriceps.

 

 

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Psoas. El músculo del Alma

El psoas es el músculo más profundo y estabilizador del cuerpo humano, que afecta a nuestro equilibrio estructural, amplitud de movimiento, movilidad articular y funcionamiento de los órganos del abdomen.

Es el principal músculo que conecta la columna vertebral con las piernas, el responsable de mantenernos de pie y el que nos permite levantar las piernas para caminar. Un psoas sano estabiliza la columna vertebral y proporciona apoyo a través del tronco, formando además un buen estante para los órganos abdominales.

Algunos estudios recientes consideran además al psoas, un órgano de percepción compuesto por tejido bio-inteligente que encarna, literalmente, nuestro deseo más profundo de supervivencia y de florecer. Es decir, es el mensajero primario del sistema nervioso central, por lo que es considerado también como un portavoz de emociones (“de las mariposas en la tripa”). Esto es debido a que el psoas está conectado con el diafragma a través del tejido conectivo o fascia, por lo se ve afectado tanto en la respiración, como en el miedo reflejo.

Un estilo de vida acelerado y el stress generan adrenalina que crónicamente tensan el  psoas, preparándolo para correr, entrar en acción o encogerse para protegernos.  Si constantemente mantenemos el psoas en tensión debido al stress, con el tiempo comienza a acortarse y a endurecerse. Se dificultará así nuestra postura y las funciones de los órganos que habitan en el abdomen, dando lugar a dolores de espalda, ciáticas, problemas de disco, degeneración de la cadera, menstruaciones dolorosas o problemas digestivos.

Por otro lado, un psoas tenso manda señales de tensión al sistema nervioso, interfiere en el movimiento de los fluidos y afecta a la respiración diafragmática. De hecho, el psoas está tan íntimamente involucrado en las reacciones físicas y emocionales básicas, que cuando está tensionado de forma crónica, está enviando al cuerpo continuas señales de peligro, por lo que puede repercutir en el agotamiento de las glándulas suprarrenales y del sistema inmunológico. Esta situación se ve agravada por la forma de sentarnos o  por las posturas de nuestros hábitos diarios, que reducen nuestros movimientos naturales y constriñen aún más el músculo.

Un psoas liberado permite alargar mucho más la parte delantera de los muslos y permite a las piernas y la pelvis moverse con mayor fluidez e independencia. Mejora la posición de la columna y de todo el torso, con la consecuente repercusión en la mejora de las funciones de los órganos abdominales, en la respiración y en el corazón.
Cuando cultivamos la salud de nuestro psoas se reavivan nuestras energías vitales y conectamos de nuevo con nuestro potencial creativo.

En algunas filosofías orientales al psoas se le conoce como el “músculo del alma”, un centro de energía principal del cuerpo. Cuanto más flexible y fuerte esté el psoas, más podrá nuestra energía vital fluir a través de los huesos, músculos y articulaciones.

El psoas sería como un órgano de canalización de la energía, un núcleo que nos conecta a la tierra, nos permite crear un soporte firme y equilibrado desde el centro de nuestra pelvis. Así, la columna vertebral se alarga y a través de ella, puede fluir toda nuestra vitalidad.

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marzo 24, 2017 Fisioterapia

Existen muchos tipos de cáncer y, por desgracia, afecta a gran parte de la población, tanto hombres, mujeres, adultos, niños… Por suerte tenemos medidas precoces de detección y tratamiento, lo cual lo convierte, en muchos casos, en una enfermedad crónica.

Tenemos conocimientos sobre cómo los tratamientos puede ayudar a tratar el cáncer, pero vamos a centrarnos en cómo la fisioterapia y la actividad física adaptada pueden ayudar a los enfermos de cáncer, en cualquiera de las fases de tratamiento:

Desde el ámbito de la prevención

El cáncer aparece por una combinación de factores que implican la carga genética, los hábitos (alimentación, vida activa o sedentaria, hábitos tóxicos…) y el medio ambiente (contaminación, ambiente de trabajo…).

Habrá elementos sobre los que hay poco o nulo margen de actuación (herencia genética, o la contaminación del lugar en que se vive), pero desde la prevención se pueden tomar medidas para reducir el riesgo de sufrir cáncer.

Los fisioterapeutas trabajan realizando promoción de hábitos saludables, por lo que una de las labores es detectar esos hábitos tóxicos o sedentarios y dar pautas y consejos para superarlos, tanto a nivel individual (sus pacientes, entorno cercano…) como en público (charlas de difusión). Así se pueden dar consejos de vida activa y derivar a las personas a los profesionales que les puedan ayudar a mejorar esos hábitos para hacerlos más eficaces para mejorar su calidad de vida.

Recordemos que hábitos tóxicos como tabaquismo, alcoholismo o mala alimentación están directamente relacionados con la aparición de ciertos tipos de cáncer.

Además, sabemos que el sedentarismo también es negativo. Las personas que hacen ejercicio tienen uno 40-50% menos de probabilidades de sufrir cáncer de cólon. En el caso de las mujeres, las que no hacen ejercicio tienen un 71% de sufrir cáncer de mama.

Por lo tanto, la vida activa y la práctica de ejercicio no son simples consejos saludables. El ejercicio realizado de forma habitual es una potente tratamiento que actúa de forma preventiva contra diversos tipos de cáncer, pues hay otros además de los mencionados.

Tratamiento fisioterápico en procesos oncológicos

  • En la fase de tratamiento (con quimio o radioterapia), el fisioterapeuta puede realizar un programa de ejercicio físico adaptado a las condiciones de la persona.El objetivo del ejercicio en esa dase tan delicada es porque ayuda a tratar problemas como la fatiga inducida por cáncer (presente en el 90% de los afectados de cáncer) y también en problemas cognitivos asociados en la fase de quimioterapia, en los que el ejercicio también resulta útil.
  • En el cáncer de mama, si se realiza operación quirúrgica, la fisioterapia realizada de forma precoz resulta eficaz para prevenir la aparición de linfedema, una aparición frecuente. De llegar a producirse el linfedema, la tendencia a desaparecer es muy baja, por lo que es necesaria la fisioterapia precoz para asegurar los mejores resultados. Puede que aun así aparezca linfedema, pero lo hará de manera más leve que si no se realiza tratamiento. Ejercicios de fuerza son sefuros y adecuados para este tipo de pacientes. Ayudan a reducir el dolor y mejorar la movilidad.
    Ejercicio Mayores
  • Terapia manual y técnicas contra el dolor son útiles para proporcionar bienestar y mejorar las capacidades de estas personas.
  • La fisioterapia respiratoria también ayuda a mejorar la capacidad para realizar esfuerzo de los pacientes con cáncer. Tanto para tratar la debilidad y fatiga, como para ayudar en la recuperación en caso de cirugía, que puede afectar a la capacidad respiratoria (por la propia operación, por el tiempo de encame, etc.).
  • No existe una contraindicación categórica a realizar fisioterapia o ejercicio si se padece un cáncer y se está en tratamiento, o si ya se ha tratado. Las contraindicaciones serán relativas, dependiendo del caso y la circunstancia. Siempre hay posibilidad de adaptar las técnicas y los ejercicios para que sean adecuados para cada paciente para que sean beneficiosos en su lucha contra el cáncer.

En el caso del cáncer, múltiples profesionales de distintos ámbitos pueden tratar a un mismo sujeto. El trabajo coordinado de los profesionales ayudará a que el tratamiento sea más efectivo.

La fisioterapia es una herramienta útil en las diferentes fases de la enfermedad, por lo que debe conocerse su potencial y tener en cuenta los beneficios.

Fuente: Grupo CUIDATE.

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