abril 28, 2017 Fisioterapia

Ni todos los futbolistas se rompen el ligamento cruzado anterior ni todos los corredores acaban padeciendo de la rodilla. Pero esta articulación concentra muchas de las lesiones de los deportistas. Para evitarlo, estira, calienta y mantén siempre un buen tono muscular.

 

La clave para blindar tus rodillas está en mantener una musculatura tonificada y en adaptar el ejercicio a tus posibilidades. «Haz aquello que no suponga demasiado esfuerzo para ti», afirma la marinense Estrella Pallín Tato, vocal del Colexio Oficial de Fisioterapeutas de Galicia en la provincia de Pontevedra. Una vez metidos en la lesión, «lo que siempre recomiendo a mis pacientes es que lo aborden cuanto antes». Sino, la labor del fisioterapeuta será más complicada e incluso puede forzar a un parón en la actividad física.

Para el traumatólogo del Hospital San Rafael (A Coruña) Óscar Gayoso Rey, «si solo practicas deportes de impacto como el fútbol o el baloncesto, es casi inevitable que tus rodillas se resientan. Esto es algo que no pasa con la natación o la bicicleta, deportes en los que la rodilla se gasta menos». Lo que más ve en su consulta este especialista en cirugía de rodilla es la patología de menisco. El perfil tipo es un paciente joven o de entre 40 y 50 años que acude al médico diciendo algo así como: «Doctor, empezó a dolerme la rodilla y no sé por qué».

Una buena opción para minimizar el riesgo de lesión es mantener tus rodillas fuertes, tener un preparador físico que sepa calentar bien y sea un profesional y luego ya centrarse en ejercicios específicos según el tipo de deporte que se practique. Por ejemplo, «en fútbol se puede trabajar para prevenir la rotura del ligamento anterior, -todo un clásico- y en baloncesto es importante cómo se cae después de un salto».

Además de esta, las lesiones de rodillas más frecuentes son el síndrome de la banda iliotibial, la tendinitis rotuliana, el dolor patelofemoral o rodilla de corredor y la patología de artrosis. «El 90 % de las cirugías de rodilla es por las roturas meniscales, las del ligamento o por la artrosis», explica el doctor Gayoso. Cuando los cartílagos de la rodilla se han desgastado, hay dolor e inflamación. Esa es la afección de la artrosis. Luego están los esguinces, las roturas o las distensiones en los músculos y las lesiones en los cartílagos de la rodilla, llamados meniscos.

Otro quebradero de cabeza para nuestras rodillas, además del mal apoyo plantar, es la alineación del cuerpo. Las personas que tienen las llamadas piernas o rodillas de vaquero o en X suelen padecer sobrecargas tan problemáticas como las de la pisada inadecuada de un corredor inexperto.

Cuando llega una lesión de rodilla a la consulta de la fisioterapeuta, «hay que analizar toda la musculatura de alrededor y también las articulaciones. Puede ser debido tanto a una sobrecarga como a que hagas mal la pisada en la carrera. La rodilla es una articulación compleja con un sistema de ligamentos muy intrincado y en uno de los lugares de mayor movilidad de todo el cuerpo. Nuestra rótula se mueve cuando corremos pero también cuando caminamos y cuando nos sentamos», asevera la fisioterapeuta Estrella Pallín.

Rotura de menisco

El cartílago de la rodilla actúa como un parachoques. Según nos hacemos mayores, se vuelve más fino y susceptible de lastimarse. En la rotura del ligamento cruzado anterior, la intervención del fisioterapeuta se suele prolongar durante cinco o seis meses. El menisco no tarda tanto.

Tendinitis rotuliana

También conocida como la rodilla del saltador es una de las patologías más frecuentes en los deportes de impacto, léase fútbol, baloncesto y running. Su origen puede ser desde un entrenamiento excesivo, el sobrepeso… El dolor suele aparecer en la parte baja de la rótula, sobre todo al correr cuesta abajo o cuesta arriba. A veces no se acude al médico porque el dolor no es constante, pero en esos casos, si no se atiende a tiempo, hay riesgo de que se cronifique.

Cintilla iliotibial

La inflamación de la banda o cintilla iliotibial es una de las principales causas del dolor lateral de rodilla en los corredores. Posturas defectuosas y desequilibrios musculares suelen estar en el origen de las lesiones de rodilla. Para proteger tus articulaciones, acorta la zancada, revisa tu mecánica, actualiza el calzado y vigila tu peso.

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febrero 22, 2017 Salud

Los meniscos son dos fibrocartílagos de la rodilla que se sitúan entre el fémur y la tibia para aumentar la congruencia articular, facilitar el movimiento y favorecer el reparto de cargas de un hueso al otro. Uno se sitúa en la parte interna, es el menisco interno. Tiene forma de “C” y no es muy móvil. El menisco externo es más cerrado en forma más parecida a una “O”, y tiene mayor movimiento hacia delante y detrás cuando la rodilla se flexiona y extiende. En su parte posterior deja un ojal para el paso del tendón poplíteo. El menisco externo es más ancho y se sitúa sobre un platillo tibial convexo, no cóncavo como el interno. En algunos pacientes este menisco externo recubre completamente o casi completamente el platillo y recibe el nombre de menisco discoideo.

Las roturas meniscales son muy frecuentes y se conocen mucho mejor desde que se diagnostican y tratan porartroscopia. A grandes rasgos podemos dividir las roturas en traumáticas y en degenerativas. Las primeras son las típicas del deporte, aunque pueden producirse en cualquier movimiento de flexión y torsión de la rodilla. Son lesiones comunes en actividades profesionales como mineros, mecánicos, etc… En deportes como fútbol, baloncesto, balonmano, tenis y muchos más, la rotura de un menisco se asocia con frecuencia a lesiones de ligamentos, especialmente esguinces del ligamento lateral interno y rotura del ligamento cruzado anterior, que merecen un tratamiento especial.

La rotura degenerativa es más frecuente en personas por encima de los cuarenta años, que sin hacer deporte, en pequeños movimientos casuales, van deteriorando el menisco, generalmente el interno, provocando en algunas ocasiones roturas que dan lugar a síntomas, como dolor nocturno al girar la pierna, al estar mucho sentado o de pie, imposibilidad para arrodillarse o ponerse en cuclillas, y otros.

Las roturas meniscales agudas provocan dolor, inflamación y derrame articular, dificultad para flexionar o extender completamente la rodilla, e imposibilidad para realizar algunas actividades deportivas o recreativas.

El traumatólogo valorará si los síntomas de un paciente son debidos a las lesiones meniscales o a otros motivos, como tendinitis periarticulares, sinovitis, condropatias, artrosis o lesiones meniscales.

Debemos realizar radiografías de rutina ante un paciente con dolor de rodilla, preferiblemente en carga. Si son normales y hay alto índice de sospecha de rotura meniscal, solicitaremos estudio con resonancia magnética para confirmar el tipo de lesión y cuál será el mejor tratamiento.

En la fase aguda de dolor e inflamación las recomendaciones incluyen el reposo, un vendaje o rodillera elástica, el frío local, y la toma de analgésicos o antiinflamatorios.

Una vez confirmada la gravedad de la lesión se propone el tratamiento definitivo, que en lesiones meniscales completas y sintomáticas es siempre quirúrgico.

Antiguamente se quitaba el menisco entero que estaba dañado, por cirugía abierta, pero es una técnica desechada por los malos resultados que ha ofrecido a medio y largo plazo.

Actualmente la meniscectomía parcial por artroscopia es la intervención más habitual para tratar las roturas del menisco. Consiste en quitar la parte rota e intentar ahorrar el máximo menisco posible, siempre dejando un borde regularizado y estable.

En algunas roturas recientes, en gente joven y que afectan a la parte periférica del menisco, se puede suturar para evitar una extirpación prácticamente total del mismo.
El postoperatorio de la artroscopia es apenas doloroso, aunque recomendamos un reposo relativo y el uso de muletas durante unos días. Normalmente prescribimos una heparina de bajo peso molecular para prevenir fenómenos trombóticos en la pierna. La retirada de los puntos, que habitualmente son dos, se realiza entre una y dos semanas.

La vuelta al deporte y la actividad normal depende del tipo de rotura, de su tamaño y de las lesiones asociadas. En meniscectomías simples de la parte posterior del menisco la recuperación es rápida, caminando con normalidad en pocos días. En las suturas meniscales se limita la movilidad articular durante las primeras semanas y la rehabilitación es más lenta.

Normalmente preferimos que el ejercicio inicial no implique carga, de forma que la bici y la piscina son lo más recomendado. Deportes de carrera y giro deben esperar entre 6 y 12 semanas para ser practicados.

En el postoperatorio las complicaciones son excepcionales, pero si debemos recalcar un tipo de paciente que presenta una peor evolución, y es aquél de mediana o avanzada edad con una rotura del menisco asociada a artrosis de la rodilla. En ese caso, puede existir un deterioro durante unos meses de la funcionalidad de la rodilla, con aumento del dolor al caminar, que es debido fundamentalmente a la artrosis mencionada. Algunos de estos pacientes requieren procedimientos quirúrgicos mayores en el futuro.

En CLINICA ZAFRILLA SERVICIOS MÉDICOS  nuestros especialistas tratan este tipos de lesiones antes y después de intervenciones quirúrgicas . También estamos especializados en tratar lumbagos, dolores de espalda, cervicales, descarga de piernas y todo tipo de lesiones.
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