¿Qué es una tendinitis de Aquiles?
Una tendinitis de Aquiles es una inflamación (irritación e hinchazón) del tendón de Aquiles. El tendón de Aquiles es una tira de tejido ubicada en la parte posterior del pie. Conecta el hueso del talón con los músculos de la pantorrilla.
 
¿Cuáles son los signos y los síntomas de la tendinitis de Aquiles?
La tendinitis de Aquiles causa dolor un poco más arriba del talón y en la parte inferior de la pierna, sobre todo después de correr o de hacer otro tipo de actividades físicas. El dolor empeora cuando se hace ejercicio físico y mejora con el reposo.
 
Las personas con tendinitis de Aquiles también pueden tener:
 
– Rigidez y molestias en el talón, sobre todo por la mañana
hinchazón o nódulos duros en el tendón de Aquiles.
– Sonido similar al crujido o chasquido al mover el tobillo o al presionar el tendón de Aquiles
– Debilidad en la pierna afectada
– Dolor al estirar el pie
– Dolor provocado por la presión del calzado
– Causas de la tendinitis de Aquiles
 
La tendinitis de Aquiles suele ser una lesión por sobrecarga (cuando movimientos que se hacen de forma repetitiva lesionan una parte del cuerpo). También puede ocurrir cuando una persona:
 
– Aumenta de repente el ejercicio físico
– No calienta los músculos de la pantorrilla antes de hacer ejercicio
– Hace ejercicio físico con un calzado desgastado, que no le sujeta bien el pie o de talla incorrecta
– No estira el tendón de Aquiles ni la parte posterior de la pierna después de estar activo físicamente
– Recibe un golpe directo en esa parte del cuerpo
 
¿Quién puede desarrollar una tendinitis de Aquiles?
La tendinitis de Aquiles suele afectar a personas que practican deportes donde se fuerza mucho el talón, como correr, saltar, el tenis, el baloncesto, el patinaje artístico, el esquí y el baile.
 
¿Cómo se diagnostica?
 
Hacen una exploración física al paciente
En algunas ocasiones, los médicos piden pruebas de diagnóstico por la imagen, como radiografías o resonancias magnéticas (RM) (si creen que el tendón de Aquiles podría estar desgarrado o roto).
 
¿Cómo se trata?
– El tratamiento de la tendinitis de Aquiles empieza tomándose un descanso con respecto a la actividad física que ha conducido a esta lesión. Suele estar bien hacer ejercicios que no supongan levantar peso, como la natación o el ciclismo suave en terreno plano, así como actividades de estiramientos tipo yoga. Si una persona con tendinitis de Aquiles no hace reposo, el tendón puede acabar lesionándose más.
 
Es posible que el profesional de la salud que lleva a su hijo recomiende:
 
– Hacer estiramientos del tendón de Aquiles durante 30 segundos seguidos de 3 a 4 veces al día
– Poner hielo o un paquete de frío en el talón cada 1 o 2 horas, durante 15 minutos seguidos. (Colocar una toalla fina o delgada sobre la piel para protegerla del frío).
– Vendar o colocar una cinta adhesiva alrededor del tendón de Aquiles.
– Elevar el pie, colocándolo por encima de la altura del corazón para ayudar a reducir la hinchazón
– Tomar ibuprofeno (Advil, Motrin o la marca genérica de una tienda) para ayudar a aliviar el dolor y la hinchazón
estirar y fortalecer los músculos mediante fisioterapia o un programa de ejercicio físico en casa
– Llevar una bota ortopédica y usar muletas para mantener inmóvil el tendón
– Usar unas plantillas dentro del calzado (también conocidas como órtesis para el calzado) indicadas por tu profesional de la salud o por una persona con experiencia en ortopedia
colocar protectores acolchados en el tendón de Aquiles si este roza con la superficie del calzado o ir cambiando de calzado
– Fortalecer los músculos que rodean el tendón para no forzar tanto el tendón de Aquiles y para que estos músculos sostengan mejor el tobillo
– Las inyecciones de esteroides en o alrededor del tendón de Aquiles se han asociado a ruptura del tendón, por lo que no se recomiendan.
 
Raramente, una persona puede necesitar operarse el tendón de Aquiles si no remiten sus síntomas después de haber seguido todas las recomendaciones de su médico.
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El síndrome del túnel carpiano (STC) es una neuropatía (lesión de un nervio periférico) que se produce por la compresión del nervio mediano a su paso por el túnel carpiano. El STC es una lesión común de la muñeca y de la mano que puede afectar el uso de todo el brazo. Afecta al 1-3% de la población general.

El túnel carpiano es un canal estrecho en el lado palmar de la muñeca. El túnel protege el nervio mediano y los tendones que flexionan los dedos. La compresión del nervio produce entumecimiento, dolor y a veces debilidad de la mano, muy característico del síndrome del túnel carpiano.

 síndrome del túnel carpiano (STC) - Fisioterapia - Fisioterapeuta

Las posiciones extremas de la muñeca, así como un gran uso de los dedos, sobre todo con mucha fuerza o vibración pueden ocasionar un STC.

Afortunadamente, la mayoría de las personas que sufren el síndrome del túnel carpiano pueden aliviar el dolor, el entumecimiento y restablecer la función normal de la mano y de la muñeca con un tratamiento adecuado de fisioterapia.

¿Cuáles son las causas del Síndrome del Túnel Carpiano?

El síndrome del túnel carpiano ocurre como resultado de la compresión del nervio mediano. El nervio da sensibilidad a la parte palmar del pulgar y los dedos, con excepción del meñique. También proporciona las señales nerviosas necesarias para mover los dedos (función motora). En general, cualquier cosa que irrite o comprima el nervio mediano en el espacio del túnel carpiano puede ocasionar el STC.

En la mayoría de los casos, esta lesión está relacionada con los movimientos repetitivos de la muñeca y la actividad laboral del paciente. Los trabajos que requieren el uso de herramientas, los trabajos en líneas de montaje o el uso excesivo del teclado del ordenador pueden asociarse con un STC. También algunos deportes de raqueta o tocar algún instrumento puede ocasionar esta lesión. Otros factores que pueden ocasionar un STC son:

  • La inflamación y el hinchazón de los tendones de la muñeca
  • Las lesiones en la muñeca (torceduras, esguinces, luxaciones, fracturas)
  • Los cambios hormonales o metabólicos (embarazo, menopausia, el desequilibrio de la tiroides)
  • La retención de líquidos (por ejemplo, durante el embarazo)
  • La diabetes
  • Uso de ciertos medicamentos (por ejemplo, los esteroides)
  • La artritis degenerativa y la artritis reumatoide

Signos y Síntomas del Síndrome del Túnel Carpiano

El síndrome del túnel carpiano suele aparecer progresivamente con un ligero dolor en la muñeca que puede extenderse a la mano o al antebrazo. Los síntomas más comunes del síndrome del túnel carpiano son:

  • Hormigueo o entumecimiento en los dedos o mano, especialmente en el pulgar y el índice, también en el dedo medio y anular pero no en el meñique. Esta sensación ocurre a menudo al despertarnos, cuando se coge el volante o se sostiene el teléfono. A medida que la lesión progresa, el entumecimiento puede ser constante.
  • Dolor irradiado o extendido desde la muñeca hacia su brazo y hombro, y desde la muñeca hacia la palma de la mano y dedos, especialmente después de un movimiento repetitivo o forzoso.
  • Sensación de debilidad en la mano y tendencia a que se le caigan los objetos.

En el 50% de los pacientes con síndrome del túnel carpiano, la lesión es bilateral. Si los síntomas no son tratados, pueden aparecer lesiones a nivel nervioso y muscular.

¿Cómo se diagnostica el Síndrome del Túnel Carpiano?

Los síntomas del STC se reconocen fácilmente. Su fisioterapeuta junto con su médico le realizarán varias pruebas para identificar esta lesión y descartar otras.

  • Historia clínica. El patrón de los síntomas y signos puede dar una idea de la causa.
  • Exploración física. Es necesario testear la sensibilidad de los dedos y la fuerza muscular, ya que pueden estar afectados. También es aconsejable explorar otras áreas como el brazo, hombro y la región cervical para descartar otras patologías.
  • Signo de Tinel: consiste en realizar una extensión de muñeca al paciente y golpear ligeramente o presionar sobre el túnel carpiano. Si el dolor aparece, el test es positivo.
  • Test de Phalen: el paciente tiene que juntar sus manos por la parte dorsal y forzar la flexión de la muñeca durante 1 minuto. Si los síntomas aparecen, el test es positivo.
  • Radiografía. Se puede realizar para descartar fracturas o luxaciones en la muñeca.
  • Electromiografía. Esta prueba mide las pequeñas descargas eléctricas producidas en los músculos. Los instrumentos registran la actividad eléctrica de los músculos en reposo y en contracción. Esta prueba puede determinar si ha habido alguna lesión a nivel muscular.
  • Estudio de la conducción nerviosa. En una variación de la electromiografía y se mide la actividad eléctrica del nervio. Sirve para descartar otras lesiones nerviosas. 
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abril 12, 2024 Actualidad

SISTEMA FASCIAL
Seguro que alguna vez has oído hablar del SISTEMA FASCIAL o de las FASCIAS, pero no tienes muy claro qué es o qué importancia tiene dentro de nuestro cuerpo. A continuación vamos a explicar qué es una fascia, por qué se lesiona y cómo podemos tratar estas afecciones. Un tratamiento que permite abordar multitud de patologías, bien sean agudas o crónicas; mediante una valoración del sistema de fascias podemos determinar el origen de las lesiones que se manifiestan a distancia y tratar la causa inicial que provoca compensaciones.

¿QUÉ ES LA FASCIA?
La FASCIA es un tejido conectivo que envuelve los músculos, huesos y articulaciones, vísceras y estructuras nerviosas y vasculares, protegiendo y manteniendo la estructura del cuerpo UNIDO, dándole la forma que tiene. Al mismo tiempo que separa un compartimento para cada estructura, los une entre sí de forma que todas las fascias del cuerpo están unidas en una «red ininterrumpida». Utilizando una analogía: si a un limón o naranja le quitamos la pulpa, queda un esqueleto de cáscara, un tejido similar a la fascia en el cuerpo humano, que al igual que un limón divide esas cavidades en forma de triángulo.

¿POR QUÉ LA FASCIA SE RETRAE?
Este tejido tiene un gran contenido en colágeno que puede sufrir acortamiento y endurecimiento (y con él, la estructura en la que está integrado) cuando determinadas fuerzas actúan sobre él. La acción de estos “traumatismos” producen restricciones en la movilidad de las fascias que desembocan en alteración de la función y consecuente aparición de dolor.
Además, el sistema fascial del cuerpo forma una RED ININTERRUMPIDA, la lesión en una parte de la fascia puede causar alteraciones en otras zonas distantes a través de las compensaciones que hace el cuerpo para recuperar su equilibrio y mantener sus principios de economía y no dolor. Considerando que el recorrido de la fascia es continuo, cualquier cambio estructural en una determinada parte del cuerpo genera restricciones en las partes distales.


Este cambio estructural de la fascia llamado «disfunción miofascial» puede producirse por diversos traumatismos de origen mecánico o emocional, de origen intrínseco o extrínseco como, por ejemplo, un golpe, una caída, una intervención quirúrgica, una menstruación dolorosa o una postura inadecuada. La disfunción miofascial no tratada correctamente y a tiempo, lleva al paciente a un círculo vicioso de tensión y espasmo muscular produciendo una disfunción orgánica y el dolor, suele ser un dolor sordo y difícil de ubicar y describir, y que con frecuencia es más intenso por la mañana, apareciendo con una cierta rigidez al despertar que va mejorando durante el día; se acompaña de dificultad para conciliar el sueño y para mantenerlo, fatiga e incluso con tendencias atópicas. La disfunción miofascial significa falta de una correcta función estabilizadora.

¿EN QUÉ CONSISTE LA LIBERACIÓN MIOFASCIAL?
La liberación miofascial es una TERAPIA DIRIGIDA A LAS FASCIAS, aunque indirectamente también actúa sobre otras estructuras del aparato locomotor. El principal beneficio de la liberación miofascial es que, al mantener el sistema fascial en buen estado y sin restricciones provocadas por los puntos gatillo miofasciales, aumentamos la movilidad de todos los tejidos del cuerpo, CONSIGUIENDO MAYOR MOVILIDAD ARTICULAR y MEJOR CIRCULACIÓN de todos los fluidos corporales. Todo esto consigue, a su vez, que consigamos ELIMINAR LAS TOXINAS que se quedan acumuladas entre las distintas capas fasciales de nuestro cuerpo.

RETENCIÓN DE LÍQUIDOS, la MALA CIRCULACIÓN sanguínea o la CELULITIS.
Asimismo, el hecho de eliminar los puntos gatillo miofasciales hace que se REDUZCA EL DOLOR LOCALIZADO y se gane en calidad de vida.
Y no podemos olvidar que ayuda a conservar y MEJORAR LA CORRECTA POSTURA CORPORAL, por lo que se presenta como una buena arma para la PREVENCIÓN DE LESIONES Y PROBLEMAS FÍSICOS que se achacan a una constante, incorrecta y dañina postura tanto en reposo como en movimiento.
La terapia de liberación miofascial también se presenta como adecuada en personas con diferentes enfermedades, como pueden ser: la fibromialgia, el lupus, la esclerodermia o la artritis reumatoide. También es efectiva en dolores articulares, contracturas, dolores menstruales, migrañas y jaquecas, traumatismos recientes, etcétera.

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abril 5, 2024 ActualidadSalud

 

Esta patología es la segunda en frecuencia de las tendinitis por atrapamiento en la mano luego de los dedos en gatillo.

DEFINICIÓN
La Tenosinovitis de Quervain es una tendinitis que afecta a los tendones que ocupan el primer compartimento extensor de la mano, abductor largo y extensor corto del pulgar, produciendo dolor con los movimientos del pulgar.Es el segundo en frecuencia de las tendinitis por atrapamiento en la mano luego de los dedos en gatillo.

¿POR QUÉ SE PRODUCE?
Los tendones abductor y extensor corto del pulgar se encuentran cubiertos por una polea a nivel de la estiloides radial. Si se produce un engrosamiento del tendón o de su vaina por causa aguda, como por traumatismos repetitivos, el desplazamiento del tendón dentro de esta polea se verá alterado.

En estas circunstancias los movimientos que se realizan con el pulgar van a producir dolor y molestias, lo que llevará a una alteración de la función de la mano, disminuyendo el rendimiento para realizar tareas con ésta. En la medida que persista la inflamación los movimientos de la mano van a llevar a que esta lesión se perpetúe en el tiempo.

La enfermedad es más frecuente en madres con hijos de 6 a 12 meses de edad o en personas que tienen a su cargo niños pequeños. Lo anterior se debe a que éstas levantan al bebe en forma repetida y en la medida que el niño crece y aumenta su peso, se va produciendo mayor fricción lo que desencadena los síntomas.

¿EN QUÉ DEPORTE SE PRODUCE CON MAYOR FRECUENCIA?
Del punto de vista deportivo esta patología afectará, de preferencia, a las personas que practican deportes con raquetas o palos y que requieren realizar movimientos con la muñeca. También en cualquier deporte de contacto que se recibe un golpe en el área de los tendones antes mencionados se puede desarrollar esta patología en forma aguda.

SÍNTOMAS
La principal molestia es la presencia de dolor con los movimientos de la muñeca y el pulgar, asociado a dolor a la palpación en el área de la estiloides radial. En algunos casos se puede palpar un engrosamiento de la polea como también un crépito con el movimiento de los tendones

TRATAMIENTO
El tratamiento consiste en tres fases:

En la primera fase el tratamiento se enfoca en el manejo médico de la patología, utilizando antiinflamatorios y reposo de la mano afectada utilizando para ello un inmovilizador de pulgar. En general se obtienen buenos resultados en 7 a 10 días, pero los pacientes se quejan de las molestias que les ocasiona la inmovilización del pulgar y no suelen tener una buena tolerancia al tratamiento.
En una segunda fase, luego de la persistencia de las molestias y luego de completar la fase 1, se puede realizar una infiltración con corticoides de la zona afectada, lo que puede reducir las molestias o desaparecerlas hasta en un 50% a 60% de los casos. Tras la infiltración con corticoides es posible complementar el tratamiento con la realización de fisioterapia y un período corto de inmovilización.
En el caso de que falle la infiltración con corticoides se pasa a la última línea de tratamiento que es la liberación quirúrgica del compartimento para liberar los tendones y resolver las molestias. En general el tratamiento quirúrgico tiene buenos resultados en la gran mayoría de los casos. Éste se realiza en pabellón y se utiliza anestesia regional endovenosa, de acuerdo a la evaluación previa del anestesista.

La cirugía consiste en realizar una incisión de 2 a 3 centímetros en relación a la estiloides radial la cual puede ser longitudinal o transversal dependiendo de las preferencias del cirujano. Se ubica el compartimento extensor y se realiza la apertura de la polea con bisturí bajo visión directa, asegurándose de liberar los tendones en forma completa. Luego se coloca sutura a piel y se deja con un vendaje y un inmovilizador del pulgar por un período corto. El tiempo total de cirugía es aproximadamente de una hora, incluyendo los procedimientos realizados por el anestesista.

En el post operatorio inmediato se indican ejercicios de movilidad de los dedos y no se puede mojar la zona de los puntos. Estos se retiran a los 10 a 15 días, para luego iniciar la fisioterapia en los casos que, tras evaluación medica, esté indicado. Es importante tener en cuenta que después de la cirugía el paciente puede tener ciertas molestias menores en la zona operatoria, que pueden prolongarse por semanas y menos frecuentemente por meses.

La imagen puede contener: una o varias personas y texto

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Investigadores del CNIC advierten de que comenzar el díasin comer duplica el riesgo de acumulación de grasa y colesterol en las arterias

Lo dicen los nutricionistas y las madres y las abuelas: «no salgas de casa sin desayunar.» El consejo o advertencia, según se mire, tiene ahora un respaldo científico. El Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) ha realizado un estudio en el que señala que saltarse el desayuno no es saludable y afecta al sistema cardiovascular. Publicado en The Journal of American College of Cardiology (JACC), el documento especifica que «desayunar poco o nada, es decir, el equivalente a menos de 100 calorías, duplica el riesgo de lesiones ateroscleróticas independientemente de la presencia de los factores de riesgo tradicionales para la enfermedad cardiovascular, como el tabaco, el colesterol elevado o el sedentarismo.»

Para llegar a esta conclusión, el equipo liderado por Valentín Fuster, director general del CNIC, reunió una muestra de más de 4.000 individuos de edad intermedia para controlarlos a largo plazo gracias al empleo de las técnicas de imagen más innovadoras y cuya finalidad principal es caracterizar la prevalencia y la tasa de progresión de las lesiones ateroscleróticas latentes (llamadas «subclínicas» porque no han dado ningún síntoma) y estudiar su asociación con factores moleculares y ambientales, incluyendo los hábitos alimentarios, la actividad física, los biorritmos, las características psicosociales y la exposición a la contaminación. «A edades tempranas, las placas ateroscleróticas (acumulación de grasas en las paredes de las arterias dentro del proceso llamado aterosclerosis) ya empiezan a desarrollarse, aunque no haya síntomas (aterosclerosis subclínica)», especifica el artículo.

Gracias a una ecografía vascular, los investigadores han observado una presencia más elevada (de hasta 1,5 veces) en el número de placas ateroscleróticas y una afectación en varias regiones de hasta 2,5 veces mayor en el grupo que se ‘saltaba’ el desayuno comparado con el que tomaba un desayuno más energético, independientemente de la presencia de factores de riesgo cardiovascular y hábitos de vida poco saludables.

Hasta la fecha, algunos estudios poblacionales han demostrado que desayunar bien está relacionado con no subir de peso, una dieta más saludable y un menor riesgo de desarrollar factores males cardiovasculares como colesterol elevado, hipertensión o diabetes. Asimismo, se sabe que ciertos factores asociados con el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares como diabetes, obesidad, hipertensión y dislipidemia son modificables mediante cambios en el estilo de vida. Por ello, la dieta, incluyendo tanto la calidad nutricional como los patrones de alimentación adquiridos, constituye un objetivo principal de las estrategias de prevención de enfermedades cardiovasculares.

Según José María Ordovás, experto en nutrigenómica y uno de los autores de este trabajo, los análisis sugieren que ‘saltarse’ el desayuno podría ser un verdadero marcador o incluso un factor de riesgo para estas fases iniciales de la enfermedad aterosclerótica, cuyo mecanismo de acción habrá que investigar. «Necesitamos marcadores de riesgo más precoces y precisos en las fases iniciales de la enfermedad aterosclerótica que nos permitan mejorar la prevención en el riesgo de sufrir un infarto, un ictus o muerte súbita. Y los resultados de este trabajo contribuyen definitivamente a ello», agrega el médico Antonio Fernández-Ortiz, también investigador del CNIC.

VÍCTOR NÚÑEZ

 

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marzo 8, 2024 ActualidadSalud

 

Repasamos algunas de las Lesiones Más Frecuentes en Jugadores de Pádel y te Indicamos las Mejores Pautas para Prevenir una Lesión.

¿JUEGAS AL PÁDEL? ENTONCES ESTE ARTICULO TE INTERESA.

En los últimos años el pádel ha ganado adeptos convirtiéndose en muy poco tiempo en uno de los deportes de raqueta más populares por sus grandes beneficios y la diversión que nos proporciona.
Pero como todo deporte, también tiene su lado negativo, el de las lesiones.
Las Lesiones Más Comunes en Jugadores de Pádel
¿cuáles son las lesiones más comunes?
-Esguinces de tobillo (17%),
-Contracturas musculares (14,5%),
-Epicondilitis (8,5%),
-Roturas musculares de gemelo (8,5%),
-Tendinitis hombro (7%),
-Tendinitis de rodilla (6%),
Lumbalgias (5,5%),
-Otras lesiones (33.0%).

Consejos para prevenir lesiones en pádel:

Consejos para la prevención de lesiones.
• 1. Calienta durante cinco o diez minutos antes del partido. El calentamiento puede ser tan simple como correr alrededor de la pista, tan solo debes realizar una actividad leve que haga entrar en calor la mayor musculatura posible. (aquí puedes ver las razones tan importantes por las que debemos realizar un buen calentamiento antes de entrenar o jugar un partido de pádel)

• 2. Bebe muchos líquidos antes, durante y después de jugar, para evitar calambres y entumecimientos.

• 3. Evitar jugar sobre superficies muy duras. Para prevenir lesiones en la parte inferior de la espalda si no tiene más remedio que practicar este deporte en pistas duras, cuide que las zapatillas dispongan de una buena cámara en el tacón para absorber el golpe.

• 4. Las zapatillas de deporte necesitan un buen soporte para prevenir las lesiones de tobillo. Si tienes los tobillos débiles puedes utilizar dos calcetines o una tobillera y unos calcetines.

• 5. Para evitar que aparezcan ampollas en las manos, seca el mango echando sobre él polvos de talco o serrín.

• 6. Al realizar un smash, no arquees la espalda innecesariamente. La posición correcta es doblar las rodillas y elevar los tobillos. De esta forma el peso corporal está prácticamente en equilibrio.

• 7. Recuerda que las paradas y arranques bruscos pueden provocar torceduras moderadas o roturas musculares.

• 8. Evita caer sobre la parte trasera del pie. Puede provocar lesiones en el tendón de Aquiles.

• 9. Si se sobreentrena puede producirse una fascitis plantar. El descanso es el mejor remedio; pero también es posible aliviar los síntomas utilizando apoyos para el arco del pie y el tobillo (lee aquí el artículo sobre la fascitis plantar en pádel)

• 10. Un botiquín de primeros auxilios en la mochila es importante, al igual que saber utilizarlo. Debe contener gasas, vendas y antisépticos.

• 11. Una lesión frecuentes entre los amantes del pádel es el codo de tenista. Aquí tienes algunos consejos para evitarlo:
-Calienta y haz estiramientos graduales de la muñeca.
-Comienza los reveses desde el hombro.
-No coloques el pulgar detrás del mango de la raqueta para lograr más apoyo en el revés.
-Dobla el brazo en los golpes frontales. Esto facilita el que los bíceps y la espalda hagan la fuerza en el movimiento, en lugar del codo.
-Al rematar, dobla el brazo. Si lo mantienes estirado, con la muñeca muy rígida el golpe se transfiere con toda su fuerza de la muñeca al codo.
-Por último, conviene corregir los gestos técnicos para reducir el exceso de carga sobre el antebrazo por una mala ejecución. Los entrenadores más expertos insisten frecuentemente en que, para prevenir el codo de tenista, debe prestarse especial atención a la ejecución correcta del golpe de revés.

• 12. Tras el partido dedica unos 10 minutos para un estiramiento general de la musculatura del cuerpo, asi evitarás contracturas y agujetas (estiramientos sin rebotes).

Ejercicios de Prevención
• Esguinces de tobillo. Realiza ejercicios de propiocepción de tobillo y rodilla apoyando sobre una pierna y haciendo movimientos suaves de desestabilización durante 1 minuto (plato de Bohler opcional). 4 series por 10 repeticiones.
Hombros, codos y muñecas. Fortalece mediante trabajo con gomas elásticas. 4 series de 10 repeticiones.

• Tendón de aquiles y gemelos. Sube extendiendo ambos tobillos y una vez de puntillas baja flexionando el tobillo apoyando el peso en una sola pierna hasta que el talón toque el suelo y después flexiona la rodilla ligeramente. 4 series por 15 repeticiones con cada pie.

• Tendones rotulianos, cuádriceps e isquiotibiales. Realiza 4 series de 10 repeticiones de semi-sentadilla lenta con la espalda apoyada en la pared. Paso al frente. 4 series por 20 pasos.

• Lumbalgias. Fortalece el tronco con una buena posición de la cadera en diferentes
posturas (4 series de 10 segundos y 4 por 10 repeticiones).

Si ha identificado alguno de las lesiones arriba mencionadas (esguince, contracturas, epicondilitis, lumbagos) en Zafrilla Servicios Médicos podemos ofrecerle un tratamiento que le resulte favorable.

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Se recomienda que la mochila no supere el 15% del peso del niño. Te enseñamos cómo evitar dolencias y problemas de espalda en niños al llevar la mochila del colegio.

Las dolencias de espalda son un problema habitual entre los niños. Para evitarlo, se recomienda que el peso de las mochilas no supere el 15% de lo que pesa el niño. Sin embargo, en ocasiones los pequeños llevan hasta el 35% de lo que pesan ellos. Esta mala práctica ocasiona contracturas y sobrecargas que, aunque no son graves, pueden cronificarse y condicionar tanto el desarrollo del niño como su calidad de vida en la edad adulta.

Tipos de mochila para niños y niñas

Existen muchos tipos de mochilas escolares, cada una para una necesidad y edad diferente. Al conocer las diferentes clases de mochilas escolares, nos puede resultar más sencillo decidir cuál es la mejor para nuestros hijos.

Cómo debe llevar la mochila escolar tu hijo para que no le duela la espalda

Backpack o mochila escolar clásica

Es la mochila de siempre, la de toda la vida. Se trata de una bolsa grande con dos asas para colgar en los hombros y cargar en la espalda. Las hay de diferentes tamaños y formas y, dependiendo del modelo, contará con uno o varios compartimentos donde poder guardar los diferentes artículos escolares que el niño necesita llevar a clase.

Es una de las opciones favoritas, ya que es muy cómoda de llevar, cuenta con gran cantidad de espacio para poder transportar todo lo necesario para el día a día y cuenta con tirantes regulables que se adaptan al crecimiento del niño o al tipo de carga, de forma que se ajusta perfectamente a su altura y constitución.

Los modelos que disponen de correas y fondo de espalda acolchados, facilitan la carga y evitan que los tirantes se claven en los hombros del niño debido al peso de la carga de la mochila.

Mochila ergonómica

Es una variante del modelo anterior. Las nuevas mochilas ergonómicas cuentan con un diseño anatómico que se adapta a la morfología del niño para ayudarle a cuidar la espalda y evitar los dolores por cargar tanto peso.

Trolley o mochila con ruedas

La mochila con ruedas es otra de las favoritas porque permite cargar con mayor peso que las mochilas escolares clásicas sin forzar tanto la espalda. Al llevar ruedas, se puede arrastrar, evitando la carga excesiva sobre los hombros.

La estructura es similar a las mochilas clásicas, incluso algunas cuentan con asas para poderlas llevar también a la espalda. La única diferencia es que incluyen una estructura a modo de carrito sobre la que reposa la mochila. También incorporan un asa extensible para poder tirar de ella y adaptarse al crecimiento del niño.

El problema de estas mochilas radica en superar las dificultades que presentan a la hora de ser arrastradas por terrenos irregulares, como calles adoquinadas, escaleras o accesos difíciles.

Mochila bandolera o cruzada

No son muy frecuentes y su característica principal es que, aunque se carguen a la espalda como las mochilas clásicas, sólo lleva un asa y va atravesada sobre el pecho.

Suelen tener menos capacidad y resultan peores para soportar el peso, ya que éste recae únicamente sobre un hombro. Se trata de una mochila práctica para otros ámbitos en los que no es necesario llevar mucho material encima. Por ejemplo: a la hora de salir de paseo.

Mochila tipo bolso o de un solo hombro

Algunas mochilas adoptan la forma de un bolso grande. Su estructura consiste en una bolsa grande, normalmente de diseño horizontal, que puede incluir varios compartimentos en su diseño, tanto interiores como exteriores.

Su característica principal es el asa larga que puede colgarse de cualquiera de los dos hombros. Al igual que en el caso de la mochila bandolera, no es recomendable para cargar mucho peso, ya que se carga sobre un solo hombro. Sin embargo, resulta muy cómoda para llevar poco material.

Maleta, maletín o portafolios con asa

Las mochilas escolares estilo maleta o portafolios disponen de un asa superior para llevarlas en la mano. Algunos modelos también disponen de una correa más larga para poder cargarla sobre un hombro o llevarla en un lateral del cuerpo, cruzada sobre el pecho.

Aunque muchas tienen gran capacidad, resultan incómodas si se cargan demasiado, ya que el peso recae sobre un solo brazo. Algunas de ellas, además, tienen forma cuadrada vertical o rectangular horizontal, por lo que distribuyen peor la carga y desequilibran más la espalda al sobresalir por los costados.

Así que, en general, las mejores mochilas son aquellas que permiten distribuir mejor su peso, como sucede con las mochilas clásica y ergomómica; o llevarlo a rastras para no forzar la musculatura y los huesos de la espalda, como es el caso de los trolleys.

Qué mochila elegir para tus hijos según su edad y peso

Hay tres factores importantes a tener en cuenta a la hora de escoger una mochila infantil:

  • Las medidas de la mochila: la mochila nunca debe ser más larga que la espalda del niño.
  • La capacidad de la mochila: se suele medir en litros y una vez cargada nunca debe pesar más del 10-20% del peso corporal del niño.
  • Las características de la mochila: debemos elegir una mochila cómoda que se adapte a las necesidades del niño según la actividad o la edad. Las prestaciones también son importantes. Algunos extras a tener en cuenta son: que las correas sean acolchadas y regulables, si tiene cinturón a la altura del pecho y la cadera que ayude a transferir parte del peso de la mochila, si dispone de ventilación en la espalda, accesos al interior del compartimento principal, bolsillos exteriores e interiores, cobertor de lluvia o tela impermeable, etcétera.

Como recomendación general, los niños en edad de guardería deben llevar mochilas clásicas apenas cargadas con una muda limpia y una pequeña botella de agua. Sus mochilas deben ser de tamaño pequeño y con un solo bolsillo central. Mejor si tienen arnés de pecho que evite que los tirantes resbalen de los hombros y correa con asa para la muñeca de los padres. También es recomendable que lleven una etiqueta con su nombre y el teléfono de los padres en el interior.

A partir de los 3 años, los niños ya han mejorado lo suficiente su capacidad motora como para poder arrastrar una mochila por el suelo. De esta forma, se favorece el transporte de un mayor peso sin que se resientan los hombros ni la columna vertebral. De cualquier forma, ésta nunca debe ser tampoco de tamaño superior a la espalda del niño ni sobrecargarse por encima del peso anteriormente indicado.

Los modelos en forma de bandolera, con una sola tira cruzada sobre el pecho o la espalda, o de tipo bolso o maletín deben utilizarse a partir de la adolescencia, cuando ya somos capaces de mantener un ritmo constante de marcha con una carga significativa a cuestas. Tampoco es conveniente cargarlos demasiado ni escoger diseños muy grandes para el cuerpo del estudiante.

Como norma general, siempre es mejor escoger un modelo anatómico con tirantes y espalda acolchados. Y si es necesario, podemos aligerar el peso que carga el niño sobre la espalda, complementando y dividiendo el contenido de la mochila con un portafolios, clasificador o carpeta de mano.

Cuánto peso puede llevar un niño según su peso y edad

La capacidad de las mochilas se mide en litros y las recomendaciones de los expertos para niños y jóvenes, de entre 4 y 12 años, es que el peso total de la mochila ya cargada nunca debe pesar más del 15% del peso corporal del niño. Así que lo ideal es valorar cada caso de forma individual teniendo en cuenta el peso concreto del niño a la hora de elegir su mochila escolar.

Como recomendaciones generales, debemos escoger una mochila de menos de 6 litros para los menores de 3 años, de no más de 6 para los preescolares y de entre 14 y 30 litros para el resto de los niños por debajo de la edad adulta.

También es importante enseñar al niño a llevar adecuadamente la mochila, bien adaptada a su talla y puesta de manera correcta sobre los hombros y la espalda, para que el peso no le desequilibre al caminar, incline su espalda ni desvíe su columna.

Problemas por el exceso de peso en la mochila

Numerosos estudios relacionan los dolores de espalda con el uso continuado de mochilas muy pesadas. El doctor Wayne Yankus, de la Academia Americana de Pediatría, asegura que las mochilas provocan que los niños estén desequilibrados, haciendo que tengan una postura que aumenta la probabilidad de un dolor de la espalda baja.

Un estudio realizado en la Universidad de Auburn concluyó que las mochilas que son demasiado pesadas ponen en peligro las columnas en desarrollo de los niños y provocan doloresmusculares y de espalda, así como problemas de entumecimiento y dolor en el hombro.

Las mochilas sobrecargadas no sólo son responsables de lesiones en la espalda. También causan dolor de cuello, tensión en los hombros, dolores de cabeza y agotamiento general. Las mochilas que pesan en exceso también pueden ser las culpables de algunas lesiones de tobillo, ya que hacen que sus portadores caminen mal.

Incluso, hay profesionales de la salud que relacionan las mochilas sobrecargadas con algunos casos de escoliosis y otros problemas físicos permanentes. Esto se debe a que en la práctica se ha comprobado que el peso medio de las mochilas de los alumnos de 10 años es del doble de lo recomendado por los médicos. Para remediar este problema, debemos escoger una mochila adecuada a la edad, peso y talla de nuestros hijos y ayudarles a prepararla para ir al colegio.

Si enseñamos a los niños a preparar bien la mochila, escogiendo y priorizando el contenido en función de las asignaturas del día, en poco tiempo el pequeño aprenderá a preparar él solo su mochila (que, al fin y al cabo, es un objeto privado cuyo contenido es íntimo y personal, por lo que debemos respetarlo). Es importante que, para fomentar su autonomía, el niño vaya adquiriendo el hábito de ser él mismo quien la vacíe al final del día y quien la prepare para el día siguiente.

Para prevenir los problemas de espalda, también debemos inculcar en nuestro hijos unos hábitos de vida saludables, evitando que caigan en el sedentarismo y animándoles a realizar algún el ejercicio físico al menos dos veces por semana, especialmente deportes como la natación, que favorecen el desarrollo de los músculos de la espalda.

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febrero 7, 2024 ActualidadFisioterapia

Rotura de músculos isquiosurales (isquiotibiales y bíceps femoral) – Fisioterapia y readaptación deportiva.

Dentro del fútbol, deportes de pista y de velocidad las lesiones musculares son muy frecuentes. La rotura muscular de los músculos isquiotibiales (formados por el semitendinoso, semimembranoso y el bíceps femoral) representa el 12% de las lesiones totales y la lesión muscular más frecuente. Por culpa de la rotura muscular de los isquiosurales, los futbolistas se pierden 15 partidos y 90 días de entrenamiento cada temporada.

 

El mecanismo de rotura suele ser sin contacto. Normalmente se produce durante la carrera y en los minutos finales de la primera y segunda parte, cuando la fatiga es mayor. También es común que se produzcan cuando se va a golpear al balón y en el último momento se falla o un contrario nos quita el balón, por lo que terminamos dando una patada al aire que hace que los isquiotibiales tengan que soportar un gran momento de fuerza que supera sus límites de resistencia haciendo que se produzca la rotura muscular. En ese momento el jugador suele notar un “pinchazo” en la zona de la rotura y dolor al estirar la rodilla o al flexionar la cadera con la rodilla estirada, también notará dificultad o dolor al doblar la rodilla contra resistencia y según el grado de rotura tendrá mayor o menor impotencia al caminar.

Algunos de los factores predisponentes son:

  • El acortamiento muscular, especialmente de la cadena muscular posterior de nuestro cuerpo.
  • La debilidad muscular, fundamentalmente de los isquiotibiales y musculatura estabilizadora de la zona lumbopélvica (musculatura abdominal y transverso del abdomen) y cadera (glúteo medio). También puede ocurrir que la musculatura extensora (cuádriceps) sea mucho más potente que la musculatura flexora (isquiotibiales) y este desequilibrio propicie la rotura de los más débiles.
  • Elevada tensión neural (un exceso de tensión sobre el nervio ciático puede generar un espasmo de defensa en la musculatura isquiotibial para proteger de un sobreestiramiento al nervio ciático)
  • La fatiga y la descoordinación en la contracción de los grupos musculares, por falta de trabajo funcional y propioceptivo.
  • Lesión previa, en la cual no se ha seguido un correcto proceso de recuperación o readaptación al deporte. El deportista tiene recaídas por no haber trabajado el origen de la lesión, si no, sólo las consecuencias.

La alta incidencia de esta lesión es debido a la capacidad que tiene el músculo de desarrollar mucha fuerza en poco tiempo, y el elevado número de fibras de contracción rápida.

Dentro de la musculatura isquiosural, la zona más afectada es el bíceps femoral. Esto se debe a su compleja anatomía e inervación. Al tener sus dos porciones una inervación distinta, es más frecuente una alteración en la sincronización o asincronía en la contracción muscular. Esta asincronía provoca una disminución de la capacidad de absorber altas tensiones.

En análisis de la biomecánica de la carrera, se ha visto que la lesión se produce en la fase final de balanceo, cuando el isquiosural trabaja para desacelerar la pierna mientras controla la extensión de rodilla. En este momento, el músculo debe resistir el paso de una acción excéntrica a una concéntrica, momento de máxima tensión muscular y vulnerabilidad.

El tratamiento de la lesión de isquiotibiales y bíceps femoral (isquiosurales) es normalmente conservador. La intervención quirúrgica es muy poco frecuente. Al ser un músculo biarticular (que interviene en 2 articulaciones), su tratamiento debe ser global, atendiendo a factores como el acortamiento muscular de la cadena posterior, la tensión neural, la posición de las articulaciones implicadas y la recuperación de la fuerza de la musculatura, poniendo especial énfasis en el entrenamiento excéntrico en las fases finales de recuperación. Este tipo de entrenamiento preparara al músculo para soportar altas tensiones, momento en el que suele lesionarse.

En Clinica Zafrilla  disponemos de un equipo multidisciplinar de profesionales y medios técnicos para conseguir una recuperación completa y funcional de tu lesión. Asegurándote una vuelta a tu deporte tras una correcta readaptación deportiva.

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Fuentes de información

  • The football association medical research programme: an audit of injuries in proffessional football- analysis of hamstring injuries. C Woods et al. Br J Sports Meds 2004 38:36-41
  • Premiummadrid.


enero 24, 2024 ActualidadSalud

LAS FRACTURAS DE CADERA EN LA TERCERA EDAD.

Las fracturas de la región de la cadera son una lesión bastante frecuente entre nuestros mayores se corresponden con las que se producen en la parte superior del fémur, y junto con las de la muñeca y columna, son las más frecuentes en las personas mayores.
¿Por qué se producen las fracturas de cadera en las personas mayores?
Se estima que en la tercera década de la vida, se llega al máximo nivel de masa ósea, y de ahí en adelante se pierde paulatinamente hasta la menopausia, en el caso de las mujeres, y sobre los 70 años en los hombres, donde la pérdida es mucho más acentuada.

De tal modo que mientras mayor sea la reserva, mas resistencia tendrá el hueso al momento de recibir golpes.

Lo anterior está vinculado de alguna forma con la osteoporosis, que es una enfermedad propia de adultos mayores, en la que se pierde el calcio de los huesos, haciéndolos más frágiles y más propensos a romperse.

Sin embargo, en las personas mayores, tan importante como la calidad del hueso son los golpes que se le den a éste. Por eso las caídas, son un factor esencial en el riesgo de padecer fracturas de cadera.

Los ancianos se caen por muchas causas, desde las alteraciones para caminar, la visión defectuosa, la falta de equilibrio, etc. hasta los accidentes producto de barreras arquitectónicas como las escaleras sin pasamanos y sin antideslizantes, los desniveles de la acera, la falta de iluminación nocturna para concurrir al servicio higiénico, etc.

Una de las principales diferencias de los ancianos respecto de los más jóvenes, es que basta una pequeña cantidad de energía para que, en el contexto de un hueso poco resistente, se produzca la fractura.

¿Quiénes tienen más riesgos de fracturarse?
Se estima que las mujeres tienen 3 veces más fracturas que los hombres, siendo el sexo femenino por lo tanto más propenso.También influye la raza, pues la gente de raza negra tiene mayor resistencia que la de raza blanca.

La edad, como ya se había expuesto, es un claro elemento asociado a la presentación de fracturas pues a mayor edad mayor es mayor el riesgo, y esto es para ambos sexos.
Además existe una mayor susceptibilidad para fracturarse en mujeres que tengan antecedentes familiares de fracturas de cadera. La osteoporosis y las caídas de cualquier origen, completan el círculo en la producción de fracturas.

¿Cuál es el tratamiento de una fractura de cadera?
Habitualmente, y salvo justificadas excepciones, el tratamiento es quirúrgico, y lo realiza el cirujano ortopedista, también llamado traumatólogo.

Según el tipo de fractura, su localización y por cierto, el estado del enfermo y su situación funcional previa, se llevará a cabo un tipo determinado de intervención quirúrgica, a fin de dar solidez y estabilidad a esa articulación y para lograr recuperar la marcha del paciente.

De acuerdo a las mencionadas características se utilizarán diferentes tipos de técnicas para obtener el mejor rendimiento posible de esa articulación, ya sea con clavos, placas, prótesis parciales o totales de la cadera.

¿Cómo se puede prevenir la fractura de cadera?
Se sabe que las posibilidades de sufrir caídas aumenta con la edad, de tal manera que un 30% de la población mayor de 75 años se cae al menos una vez al año, y este porcentaje asciende al 50% en los mayores de 80.

Como la mayor parte del tiempo los ancianos lo pasan en su domicilio o en las instituciones en las que están acogidos, es en estos lugares en donde habitualmente se producen las caídas, y, dentro de ellos, en los dormitorios, salas de estar y aseos.
En estos lugares conviene establecer sistemas o dispositivos tales como pasamanos o barandillas y asientos especiales.

Las alfombras son un peligro para las personas de edad avanzada y muchas de las caídas se producen al tropezar o resbalar sobre ellas por lo que deberían de estar bien adheridas al suelo o, mejor aún, prescindir de ellas.

Otro riesgo es la existencia de zonas oscuras, por lo que es necesario una buena iluminación en los lugares por donde se mueven los ancianos, máxime cuando con mucha frecuencia presentan disminución de la agudeza visual.

También es importante la puesta en marcha de medidas de coordinación y la programación de ejercicios controlados, así como el uso de sistemas protectores (almohadillas) para que actúen como amortiguadores en el caso de caídas.

Hay que tener precaución con la toma de medicamentos sedantes y con todos aquellos que causan hipotensión ortostática en los pacientes que tengan predisposición a las caídas. Se evitará el consumo de alcohol y tabaco, ya que ambos son favorecedores de la osteoporosis.

A modo de resumen, podemos concluir que nos encontramos ante un proceso de enorme trascendencia por su frecuencia, coste, gravedad y potencial incapacitante.

Por tanto es necesario mantener y mejorar nuestros esfuerzos en su prevención, reparación y recuperación, para que abordemos el problema en todos sus frentes.

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enero 17, 2024 ActualidadFisioterapia

Rotura de músculos isquiosurales (isquiotibiales y bíceps femoral) – Fisioterapia y readaptación deportiva.

Dentro del fútbol, deportes de pista y de velocidad las lesiones musculares son muy frecuentes. La rotura muscular de los músculos isquiotibiales (formados por el semitendinoso, semimembranoso y el bíceps femoral) representa el 12% de las lesiones totales y la lesión muscular más frecuente. Por culpa de la rotura muscular de los isquiosurales, los futbolistas se pierden 15 partidos y 90 días de entrenamiento cada temporada.

 

El mecanismo de rotura suele ser sin contacto. Normalmente se produce durante la carrera y en los minutos finales de la primera y segunda parte, cuando la fatiga es mayor. También es común que se produzcan cuando se va a golpear al balón y en el último momento se falla o un contrario nos quita el balón, por lo que terminamos dando una patada al aire que hace que los isquiotibiales tengan que soportar un gran momento de fuerza que supera sus límites de resistencia haciendo que se produzca la rotura muscular. En ese momento el jugador suele notar un “pinchazo” en la zona de la rotura y dolor al estirar la rodilla o al flexionar la cadera con la rodilla estirada, también notará dificultad o dolor al doblar la rodilla contra resistencia y según el grado de rotura tendrá mayor o menor impotencia al caminar.

Algunos de los factores predisponentes son:

  • El acortamiento muscular, especialmente de la cadena muscular posterior de nuestro cuerpo.
  • La debilidad muscular, fundamentalmente de los isquiotibiales y musculatura estabilizadora de la zona lumbopélvica (musculatura abdominal y transverso del abdomen) y cadera (glúteo medio). También puede ocurrir que la musculatura extensora (cuádriceps) sea mucho más potente que la musculatura flexora (isquiotibiales) y este desequilibrio propicie la rotura de los más débiles.
  • Elevada tensión neural (un exceso de tensión sobre el nervio ciático puede generar un espasmo de defensa en la musculatura isquiotibial para proteger de un sobreestiramiento al nervio ciático)
  • La fatiga y la descoordinación en la contracción de los grupos musculares, por falta de trabajo funcional y propioceptivo.
  • Lesión previa, en la cual no se ha seguido un correcto proceso de recuperación o readaptación al deporte. El deportista tiene recaídas por no haber trabajado el origen de la lesión, si no, sólo las consecuencias.

La alta incidencia de esta lesión es debido a la capacidad que tiene el músculo de desarrollar mucha fuerza en poco tiempo, y el elevado número de fibras de contracción rápida.

Dentro de la musculatura isquiosural, la zona más afectada es el bíceps femoral. Esto se debe a su compleja anatomía e inervación. Al tener sus dos porciones una inervación distinta, es más frecuente una alteración en la sincronización o asincronía en la contracción muscular. Esta asincronía provoca una disminución de la capacidad de absorber altas tensiones.

En análisis de la biomecánica de la carrera, se ha visto que la lesión se produce en la fase final de balanceo, cuando el isquiosural trabaja para desacelerar la pierna mientras controla la extensión de rodilla. En este momento, el músculo debe resistir el paso de una acción excéntrica a una concéntrica, momento de máxima tensión muscular y vulnerabilidad.

El tratamiento de la lesión de isquiotibiales y bíceps femoral (isquiosurales) es normalmente conservador. La intervención quirúrgica es muy poco frecuente. Al ser un músculo biarticular (que interviene en 2 articulaciones), su tratamiento debe ser global, atendiendo a factores como el acortamiento muscular de la cadena posterior, la tensión neural, la posición de las articulaciones implicadas y la recuperación de la fuerza de la musculatura, poniendo especial énfasis en el entrenamiento excéntrico en las fases finales de recuperación. Este tipo de entrenamiento preparara al músculo para soportar altas tensiones, momento en el que suele lesionarse.

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