Hay órganos que se hacen notar enseguida cuando algo no funciona. Un dolor de muelas, una lesión muscular o una infección suelen aparecer con síntomas evidentes. El corazón, en cambio, muchas veces trabaja en silencio. De hecho, algunas enfermedades cardiovasculares pueden desarrollarse durante años sin provocar molestias, y cuando aparecen los primeros signos, el problema ya puede estar bastante avanzado.

Por eso, la cardiología no solo se centra en tratar enfermedades, sino también en prevenirlas. Una revisión a tiempo, el control de determinados factores de riesgo y unos hábitos saludables pueden marcar una gran diferencia en la salud cardiovascular.

Mucho más que tratar enfermedades del corazón

Cuando pensamos en un cardiólogo, es habitual imaginar a una persona que atiende pacientes después de haber sufrido un infarto. Sin embargo, la realidad es muy distinta.

La cardiología es la especialidad médica que estudia el funcionamiento del corazón y del sistema circulatorio. Su objetivo es detectar cualquier alteración que pueda afectar al ritmo cardíaco, la circulación sanguínea o la capacidad del corazón para bombear sangre al organismo.

En la actualidad, una parte muy importante del trabajo del cardiólogo consiste en adelantarse a los problemas. Revisar la tensión arterial, controlar el colesterol o estudiar determinados síntomas permite detectar enfermedades antes de que lleguen a producir complicaciones importantes.

Cuando el cuerpo empieza a enviar señales

No todas las enfermedades cardíacas se manifiestan de la misma manera. Algunas personas sienten un dolor intenso en el pecho, mientras que otras únicamente notan un cansancio fuera de lo habitual o dificultad para respirar al realizar esfuerzos que antes hacían sin problema.

También pueden aparecer palpitaciones, sensación de que el corazón late demasiado rápido o de forma irregular, mareos frecuentes, desmayos o inflamación en piernas y tobillos.

Uno de los errores más comunes es pensar que estos síntomas siempre tienen una causa leve. Aunque en muchas ocasiones no esconden un problema grave, cuando se repiten o aparecen de forma persistente es importante acudir a un especialista para descartar cualquier alteración cardiovascular.

La prevención empieza mucho antes de los síntomas

Durante años se ha asociado la cardiología con personas de edad avanzada. Sin embargo, cada vez son más frecuentes los factores de riesgo en adultos jóvenes.

El sedentarismo, la obesidad, el estrés mantenido, la hipertensión arterial, el tabaquismo o una alimentación poco equilibrada aumentan considerablemente la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares con el paso del tiempo.

A esto se suma la carga genética. Si existen antecedentes familiares de infartos, hipertensión o muerte súbita, realizar controles periódicos resulta todavía más recomendable.

No se trata de vivir preocupado, sino de conocer cómo está funcionando el corazón y actuar antes de que aparezcan complicaciones.

Las enfermedades cardiovasculares más frecuentes

Aunque existen numerosas patologías relacionadas con el corazón, algunas son especialmente habituales en la consulta de cardiología.

La hipertensión arterial continúa siendo uno de los principales factores de riesgo. Muchas personas conviven con cifras elevadas durante años sin ser conscientes de ello, ya que en la mayoría de los casos no produce síntomas.

También son muy frecuentes las arritmias, que aparecen cuando el corazón pierde su ritmo normal. Algunas son completamente benignas, mientras que otras requieren seguimiento médico e incluso tratamiento específico.

La enfermedad coronaria es otra de las patologías más conocidas. Se produce cuando las arterias encargadas de llevar sangre al corazón se estrechan o se obstruyen, aumentando el riesgo de sufrir una angina de pecho o un infarto de miocardio.

Por otro lado, problemas como la insuficiencia cardíaca, las alteraciones de las válvulas o determinadas cardiopatías también forman parte del trabajo habitual del cardiólogo.

Un estilo de vida saludable sigue siendo la mejor medicina

Aunque la medicina ha avanzado enormemente en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, sigue existiendo una herramienta que continúa siendo insustituible: la prevención.

Mantener un peso adecuado, realizar actividad física de forma regular, seguir una alimentación equilibrada y evitar el consumo de tabaco son hábitos que reducen significativamente el riesgo cardiovascular.

Dormir bien, controlar el estrés y acudir a revisiones periódicas también forman parte del cuidado del corazón. Son pequeños gestos que, mantenidos en el tiempo, ayudan a proteger uno de los órganos más importantes del organismo.

¿Quién debería realizar una revisión cardiológica?

No hace falta esperar a tener molestias para acudir al cardiólogo.

Las revisiones preventivas pueden resultar especialmente aconsejables para personas con hipertensión, colesterol elevado, diabetes o antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular.

También son habituales antes de comenzar una actividad deportiva intensa, cuando aparecen síntomas como palpitaciones o dolor torácico, o simplemente como parte de un chequeo médico general a partir de cierta edad.

Cada paciente tiene unas necesidades diferentes y será el especialista quien determine qué pruebas son las más adecuadas en cada caso.

Tecnología al servicio de un diagnóstico preciso

La cardiología actual dispone de herramientas que permiten estudiar el funcionamiento del corazón con gran precisión.

Pruebas como el electrocardiograma, el ecocardiograma, la prueba de esfuerzo o la monitorización del ritmo cardíaco ofrecen información muy valiosa para detectar alteraciones y establecer el tratamiento más adecuado.

Gracias a estos avances, hoy es posible diagnosticar muchas enfermedades en fases iniciales, mejorando considerablemente el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.

Cuidar el corazón es una decisión que empieza hoy

Esperar a que aparezca un problema nunca es la mejor estrategia cuando hablamos de salud cardiovascular. Conocer el estado del corazón, controlar los factores de riesgo y mantener unos hábitos saludables son pasos fundamentales para prevenir enfermedades y vivir con mayor tranquilidad.

En nuestra clínica creemos que la mejor forma de cuidar el corazón es combinar prevención, diagnóstico precoz y un seguimiento personalizado. Nuestro equipo de cardiología acompaña a cada paciente de forma cercana, resolviendo dudas y diseñando un plan adaptado a sus necesidades para que pueda cuidar su salud cardiovascular con confianza.

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Tipos de dolor de espalda: lumbalgia, artrosis, hernia discal o ciática
Distintas afecciones o patologías provocan dolor localizado en la parte baja de la espalda. Algunas de ellas son la lumbalgia, el lumbago, la artrosis o la hernia discal. Otras, como la lumbociática o la ciática causan dolor no solo en la espalda sino también a lo largo de la pierna.


Lumbalgia o dolor de espalda baja
La lumbalgia es un dolor localizado en la parte baja de la espalda, a nivel de las vértebras lumbares, precisamente debajo de la última vértebra que sostiene el último par de costillas.

La lumbalgia puede ser aguda y durar solo unos cuantos días o, por el contrario, convertirse en una afección crónica y prolongarse durante tres meses o más.

Lumbago o dolor en la región lumbar
El lumbago es un dolor intenso localizado en la región lumbar. Por lo general, este dolor puede aparecer tanto en ambos lados de la columna como en uno solo y siempre como consecuencia de un «movimiento en falso».

La artrosis produce dolor de espalda pero puede afectar a todo el cuerpo
La artrosis es una enfermedad crónica que evoluciona de manera lenta y sin manifestaciones graves. La artrosis aparece como consecuencia del desgaste de los cartílagos y puede afectar a todas las articulaciones del cuerpo.

La aparición de dolor en la parte baja de la espalda indica que la artrosis ha afectado a las vértebras lumbares.

Qué es una hernia discal y por qué causa dolor de espalda
Entre las vértebras de la columna existen unas almohadillas cartilaginosas llamadas discos intervertebrales. La función de los discos intervertebrales es permitir la flexibilidad de la columna vertebral y amortiguar la presión entre las vértebras.

La hernia discal, también llamada hernia de disco lumbar, es una deformidad que sobresale del disco intervertebral.

Qué ocurre cuando se tiene una hernia de disco lumbar
Entre las consecuencias de la hernia discal se encuentran la aparición de dolores lumbares si la hernia no tiene contacto con el nervio ciático.

En cambio, cuando la hernia llega a tocar una de las raíces del nervio ciático, se denominaráciática.

Qué causa la ciática o dolor en el nervio ciático
La ciática tiene su origen en la protuberancia de una hernia discal situada en uno de los dos últimos discos lumbares.

La hernia discal puede aparecer tanto entre las dos últimas vértebras lumbares (L4 y L5) como entre la última vértebra lumbar (L5) y la primera vértebra del hueso sacro (S1).

La hernia discal provoca dolor a lo largo del nervio ciático. Dicho dolor empieza en la zona del glúteo, baja por el muslo y llega hasta el pie.

Qué es la lumbociática
La lumbociática es una afección que produce dolor en la parte baja de la espalda y a lo largo de la pierna.

La lumbociática consiste en la irritación de las raíces del nervio ciático secundario debido a una lesión del disco intervertebral.

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El denominado Síndrome de Latigazo Cervical (SLC) es una lesión de la columna cervical que acontece generalmente tras una colisión de automóvil, al producirse una forzada flexo/extensión del cuello y una violenta oscilación de la cabeza de delante hacia atrás o de atrás hacia delante unido a movimientos de lateralidad y torsión forzada del cuello. Pero el traumatismo también puede ser consecuencia de una pelea o un deporte violento.
Síntomas
Los siguientes síntomas representan los más comúnmente referidos:
1. Dolor cervical (cervicalgia).
2. Debilidad y falta de fuerza: puede señalarse como una sensación subjetiva de debilidad, pesadez y/o fatiga en la zona del cuello y en las extremidades superiores
3. Cefaleas: suelen ser diarias, prolongadas, que respetan el descanso nocturno y persistentes meses después del accidente, de intensidad variable, en general por causa muscular.
4. Migraña postraumática: de aparición común en personas que padecían jaqueca antes del traumatismo.
5. Vértigo.
6. Parestesias: sensaciones de hormigueo y de entumecimiento de las manos.
7. Disfunción de la articulación temporo-mandibular.
8. Disfagia y disfonía.
9. Dolor lumbar: debido a que la pelvis permanece fija por el cinturón de seguridad mientras el tronco se mueve libremente.
10. Alteraciones psicológicas: de aparición tardía, en forma de distrés emocional, ansiedad, angustia, depresión, alteraciones del sueño, sensación de tener la cabeza vacía, trastornos en la concentración y la memoria o fobia a la conducción. Relacionados con las consecuencias físicas, sociales, legales y profesionales que conlleva la colisión. En algunos casos, puede presentarse un síndrome de estrés postraumático.
11. Alteraciones visuales: se cree que por errores de acomodación visual. Diplopía, visión borrosa.

Las lesiones de latigazo cervical deben ser diagnosticadas y tratadas a tiempo, de lo contrario, la rigidez y el dolor causados por ellas pueden producir un problema de salud.

Fisioterapia para latigazo cervical:
Después de que su médico le prescriba sesiones de fisioterapia, acuda a un profesional cualificado. Las sesiones de fisioterapia irán encaminadas a reducir los síntomas anteriormente mencionados, ayudándole a ganar y mejorar su funcionalidad y movilidad articular, a disminuir el dolor y potenciar la musculatura debilitada.

La imagen puede contener: una o varias personas y personas sentadas

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noviembre 11, 2024 FisioterapiaSalud

Son dos de las terapias más comunes para aliviar los dolores musculares o las molestías en las articulaciones. El problema es que la mayoría de las personas que hacen ejercicio no tienen muy claro cuál deben usar: frío o calor.

La respuesta rápida es depende de cuán reciente es el dolor o de si se trata de un malestar recurrente.

Por lo general, una lesión nueva suele causar una inflamación en la zona afectada, por lo que el frío puede actuar para reducir el flujo sanguíneo y por lo tanto, evitar que se produzca una mayor inflamación.

El calor, por su parte, es más recomendado para los dolores crónicos ya que al generar un efecto opuesto, de mayor flujo de sangre, permite que haya una curación más rápida.

Una investigación reciente de la Clínica Mayo, de Estados Unidos, recomienda la fórmula general de optar por la terapia fría primero y luego por un tratamiento con calor.

Cuándo el frío

En un artículo publicado por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, un grupo de expertos en medicina deportiva explicaron cómo aplicar frío puede ser crucial durante las primeras 48 a 72 horas de que se haya producido la lesión.

Según el doctor Cayce Onks, del Centro Médico Penn State Hershey, el hielo puede reducir el daño del tejido secundario y aliviar el dolor de la zona afectada.

Le recomendación es aplicar el hielo durante 20 minutos por cada hora, para evitar que se produzca daño en la piel.

El centro médico de la Universidad de Rochester, por su parte, recomienda en su departamento de salud el uso de parches fríos o hielo en áreas que están inflamadas o donde haya una contusión.

Este tipo de terapia es buena para esguinces, para cuando se fuerza mucho una zona del cuerpo, chichones y morados en la piel.

Cuándo el calor

«El calor transporta sangre a la zona afectada, la cual suministra los nutrientes que el tejido necesita para sanar», dijo el doctor Onks. «También puede incrementar la flexibilidad de los tendones y los músculos».

Al permitir una dilatación de los vasos sanguíneos, el calor acelera el flujo y facilita la llegada de oxígeno y nutrientes que reduce la presión sobre las articulaciones y alivia el dolor en los de músculos.

Los parches calientes también reducen la aparición de espasmos musculares y mejoran la flexibilidad de ligamentos y tendones.

La terapia de calor es uno de los tratamientos más efectivos para problemas crónicos como la artritis.

En cualquier caso, el método que se recomienda que se aplique inicialmente cuando se sufre una lesión es el programa conocido como RICE (Rest, Ice, Compression and Elevation), es decir, reposohieloaplicar presión y en elevación.

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El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (Cpfcm)advierte de las erróneas creencias y los mitos existentes sobre las posibles lesiones derivadas de la práctica de ejercicio físico como pueden ser correr o levantar peso.

Así lo ponen de manifiesto en el videoconsejo del mes de julio de la campaña »12 meses, 12 consejos de salud», que el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid realiza junto al Colegio de Fisioterapeutas de Cataluña, el Colegio Oficial de Fisioterapeutas del País Vasco, el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Navarra, el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Galicia, el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Comunidad Valenciana y el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Cantabria realizan de forma conjunta, y que este mes dedican a desmontar mitos sobreactividad física y lesiones.

Los fisioterapeutas evidencian que, al contrario de lo que se cree, correr no provoca desgaste del cartílago de las rodillas ni disminuye la altura de los discos vertebrales, sino todo lo contrario

En concreto, los fisioterapeutas evidencian que, al contrario de lo que se cree, correr no provoca desgaste del cartílago de las rodillas ni disminuye la altura de los discos vertebrales, sino todo lo contrario. De hecho, según explican, existen estudios en mayores de 50 años con artrosis de rodilla que demuestran que cuanto más se corre, mayor altura tienen los discos vertebrales.

De la misma forma, en el clip se desmonta el mito de que levantar peso o hacer ejercicios de fuerza es perjudicial para la espalda. »La realidad nos dice que los levantadores de peso olímpicos no sufren más lesiones que otros deportistas», explica la secretaria general del Cpfcm, Montserrat Ruiz-Olivares, quien añade que »la actividad física es muy beneficiosa para nuestra salud, ya que reduce la mortalidad, previene enfermedades y, como sabemos ahora también, no provoca daños en las articulaciones ni en la espalda».

Existen estudios en mayores de 50 años con artrosis de rodilla que demuestran que cuanto más se corre, mayor altura tienen los discos vertebrales

Y es que, tal y como muestran en el vídeo, el movimiento forma parte de la vida de cada individuo y tanto los músculos como los huesos van aumentando y adaptándose al crecimiento, haciéndose también más fuertes y resistentes. Por este motivo, los fisioterapeutas animan a no caer en el sedentarismo que conlleva la edad adulta en algunas ocasiones.

»El miedo erróneo a pensar que el cuerpo es una especie de máquina que se va desgastando por el uso puede paralizarnos en algunas ocasiones y hacernos renunciar al movimiento y a la actividad física, pero lo cierto es que nuestros músculos y nuestros huesos son estructuras vivas que mantienen su capacidad de adaptación, y que se pueden hacer más fuertes y resistentes si se les proporciona el estímulo adecuado», indica Ruiz-Olivares.

Eso sí, los fisioterapeutas madrileños recuerdan que es fundamental acudir al fisioterapeuta en caso de sufrir cualquier patología »pues serán ellos, como profesionales del movimiento, los que nos puedan resolver las dudas y orientarnos sobre qué ejercicios son los más adecuados en cada caso», concluye Ruiz-Olivares.

ConSalud.es

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Existen muchos tipos de cáncer y, por desgracia, afecta a gran parte de la población, tanto hombres, mujeres, adultos, niños… Por suerte tenemos medidas precoces de detección y tratamiento, lo cual lo convierte, en muchos casos, en una enfermedad crónica.

Tenemos conocimientos sobre cómo los tratamientos puede ayudar a tratar el cáncer, pero vamos a centrarnos en cómo la fisioterapia y la actividad física adaptada pueden ayudar a los enfermos de cáncer, en cualquiera de las fases de tratamiento:

Desde el ámbito de la prevención

El cáncer aparece por una combinación de factores que implican la carga genética, los hábitos (alimentación, vida activa o sedentaria, hábitos tóxicos…) y el medio ambiente (contaminación, ambiente de trabajo…).

Habrá elementos sobre los que hay poco o nulo margen de actuación (herencia genética, o la contaminación del lugar en que se vive), pero desde la prevención se pueden tomar medidas para reducir el riesgo de sufrir cáncer.

Los fisioterapeutas trabajan realizando promoción de hábitos saludables, por lo que una de las labores es detectar esos hábitos tóxicos o sedentarios y dar pautas y consejos para superarlos, tanto a nivel individual (sus pacientes, entorno cercano…) como en público (charlas de difusión). Así se pueden dar consejos de vida activa y derivar a las personas a los profesionales que les puedan ayudar a mejorar esos hábitos para hacerlos más eficaces para mejorar su calidad de vida.

Recordemos que hábitos tóxicos como tabaquismo, alcoholismo o mala alimentación están directamente relacionados con la aparición de ciertos tipos de cáncer.

Además, sabemos que el sedentarismo también es negativo. Las personas que hacen ejercicio tienen uno 40-50% menos de probabilidades de sufrir cáncer de cólon. En el caso de las mujeres, las que no hacen ejercicio tienen un 71% de sufrir cáncer de mama.

Por lo tanto, la vida activa y la práctica de ejercicio no son simples consejos saludables. El ejercicio realizado de forma habitual es una potente tratamiento que actúa de forma preventiva contra diversos tipos de cáncer, pues hay otros además de los mencionados.

Tratamiento fisioterápico en procesos oncológicos

  • En la fase de tratamiento (con quimio o radioterapia), el fisioterapeuta puede realizar un programa de ejercicio físico adaptado a las condiciones de la persona.El objetivo del ejercicio en esa dase tan delicada es porque ayuda a tratar problemas como la fatiga inducida por cáncer (presente en el 90% de los afectados de cáncer) y también en problemas cognitivos asociados en la fase de quimioterapia, en los que el ejercicio también resulta útil.
  • En el cáncer de mama, si se realiza operación quirúrgica, la fisioterapia realizada de forma precoz resulta eficaz para prevenir la aparición de linfedema, una aparición frecuente. De llegar a producirse el linfedema, la tendencia a desaparecer es muy baja, por lo que es necesaria la fisioterapia precoz para asegurar los mejores resultados. Puede que aun así aparezca linfedema, pero lo hará de manera más leve que si no se realiza tratamiento. Ejercicios de fuerza son sefuros y adecuados para este tipo de pacientes. Ayudan a reducir el dolor y mejorar la movilidad.
    Ejercicio Mayores
  • Terapia manual y técnicas contra el dolor son útiles para proporcionar bienestar y mejorar las capacidades de estas personas.
  • La fisioterapia respiratoria también ayuda a mejorar la capacidad para realizar esfuerzo de los pacientes con cáncer. Tanto para tratar la debilidad y fatiga, como para ayudar en la recuperación en caso de cirugía, que puede afectar a la capacidad respiratoria (por la propia operación, por el tiempo de encame, etc.).
  • No existe una contraindicación categórica a realizar fisioterapia o ejercicio si se padece un cáncer y se está en tratamiento, o si ya se ha tratado. Las contraindicaciones serán relativas, dependiendo del caso y la circunstancia. Siempre hay posibilidad de adaptar las técnicas y los ejercicios para que sean adecuados para cada paciente para que sean beneficiosos en su lucha contra el cáncer.

En el caso del cáncer, múltiples profesionales de distintos ámbitos pueden tratar a un mismo sujeto. El trabajo coordinado de los profesionales ayudará a que el tratamiento sea más efectivo.

La fisioterapia es una herramienta útil en las diferentes fases de la enfermedad, por lo que debe conocerse su potencial y tener en cuenta los beneficios.

Fuente: Grupo CUIDATE.

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agosto 6, 2024 FisioterapiaSalud

Qué son las agujetas

¿Quién no ha tenido agujetas alguna vez?… Vamos a intentar saber un poco más de ellas en este blog de fisioterapia.

Hoy en día las agujetas siguen siendo un tema a debatir para muchos especialistas de la salud.

Las primeras teorías hablaban de que podían ser formaciones de cristales de ácido láctico y por ello ese dolor a la palpación y al movimiento. Ésta explicación no tiene mucha validez por 2 motivos:

– Uno de ellos es que en los estudios realizados no se ha encontrado nunca lactato cristalizado en el ser humano.

– La segunda razón es que los niveles de lactato son los mismos antes que después del ejercicio, ya que el ácido láctico que se produce durante la realización de un ejercicio se oxida y el resto sirve para resintetizar la glucosa.

También se han expuesto teorías de que puede ser debido a una respuesta inflamatoria del organismo, pero en ese caso el dolor comenzaría antes, no pasadas las 24 horas tras el ejercicio.

Luego tenemos por otro lado la teoría neurogénica, donde establece que hay una alteración de los “ husos neuromusculares” de las fibras musculares enviando información dolorosa en vez de mecánica.

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Hoy en día, y parece que es la más aceptada es la teoría de que se producen microroturas en las fibras musculares con la formación de nuevas fibras.

Se han realizado analíticas de sangre y biopsias musculares en pacientes con agujetas y se han observado por un lado moléculas de elevado tamaño como la fosfocreatina y la troponina I, esto se puede explicar si la célula muscular se rompe y libera su contenido al exterior. Por otro lado hay alteraciones de las sarcómeras como rupturas del sarcolema y depósitos de fibronectina, que es una proteína que fija los elementos extracelulares.

Cómo se producen

Las agujetas aparecen entra las 24 y 72 horas generalmente después de la realización de ejercicio de alta intensidad y movimientos repetitivos, y más frecuentemente con ejercicio excéntrico (el ejercicio excéntrico es aquel que durante la contracción muscular se separa el origen y la inserción de dicho músculo).

Cómo quitar las agujetas

A día de hoy quitar agujetas sigue siendo muy complicado de tratar. Antiguamente se decía que uno de los remedios para las agujetas la ingesta de hidratos de carbono (bebidas azucaradas…) facilitaba las disminución de los síntomas.

A nivel doméstico se pueden utilizar los Antiinflamatorios, el frío y los estiramientos.

Hoy en día gracias a los tratamientos de Fisioterapia mediante técnicas de masajes, estiramientos postisométricos , electroterapia y vendajes neuromusculares reducimos considerablemente el dolor de las agujetas aunque no se lleguen a quitar totalmente hasta pasados unos días.

La mejor manera de prevenirlas es con un buen calentamiento mediante ejercicios para trabajar flexibilidad de la musculatura y realizar progresivamente el ejercicio que se está practicando.

Marcos Rodríguez Rebenaque

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junio 13, 2024 FisioterapiaSalud

El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (Cpfcm)advierte de las erróneas creencias y los mitos existentes sobre las posibles lesiones derivadas de la práctica de ejercicio físico como pueden ser correr o levantar peso.

Así lo ponen de manifiesto en el videoconsejo del mes de julio de la campaña »12 meses, 12 consejos de salud», que el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid realiza junto al Colegio de Fisioterapeutas de Cataluña, el Colegio Oficial de Fisioterapeutas del País Vasco, el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Navarra, el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Galicia, el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Comunidad Valenciana y el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Cantabria realizan de forma conjunta, y que este mes dedican a desmontar mitos sobreactividad física y lesiones.

Los fisioterapeutas evidencian que, al contrario de lo que se cree, correr no provoca desgaste del cartílago de las rodillas ni disminuye la altura de los discos vertebrales, sino todo lo contrario

En concreto, los fisioterapeutas evidencian que, al contrario de lo que se cree, correr no provoca desgaste del cartílago de las rodillas ni disminuye la altura de los discos vertebrales, sino todo lo contrario. De hecho, según explican, existen estudios en mayores de 50 años con artrosis de rodilla que demuestran que cuanto más se corre, mayor altura tienen los discos vertebrales.

De la misma forma, en el clip se desmonta el mito de que levantar peso o hacer ejercicios de fuerza es perjudicial para la espalda. »La realidad nos dice que los levantadores de peso olímpicos no sufren más lesiones que otros deportistas», explica la secretaria general del Cpfcm, Montserrat Ruiz-Olivares, quien añade que »la actividad física es muy beneficiosa para nuestra salud, ya que reduce la mortalidad, previene enfermedades y, como sabemos ahora también, no provoca daños en las articulaciones ni en la espalda».

Existen estudios en mayores de 50 años con artrosis de rodilla que demuestran que cuanto más se corre, mayor altura tienen los discos vertebrales

Y es que, tal y como muestran en el vídeo, el movimiento forma parte de la vida de cada individuo y tanto los músculos como los huesos van aumentando y adaptándose al crecimiento, haciéndose también más fuertes y resistentes. Por este motivo, los fisioterapeutas animan a no caer en el sedentarismo que conlleva la edad adulta en algunas ocasiones.

»El miedo erróneo a pensar que el cuerpo es una especie de máquina que se va desgastando por el uso puede paralizarnos en algunas ocasiones y hacernos renunciar al movimiento y a la actividad física, pero lo cierto es que nuestros músculos y nuestros huesos son estructuras vivas que mantienen su capacidad de adaptación, y que se pueden hacer más fuertes y resistentes si se les proporciona el estímulo adecuado», indica Ruiz-Olivares.

Eso sí, los fisioterapeutas madrileños recuerdan que es fundamental acudir al fisioterapeuta en caso de sufrir cualquier patología »pues serán ellos, como profesionales del movimiento, los que nos puedan resolver las dudas y orientarnos sobre qué ejercicios son los más adecuados en cada caso», concluye Ruiz-Olivares.

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¿Qué es una tendinitis de Aquiles?
Una tendinitis de Aquiles es una inflamación (irritación e hinchazón) del tendón de Aquiles. El tendón de Aquiles es una tira de tejido ubicada en la parte posterior del pie. Conecta el hueso del talón con los músculos de la pantorrilla.
 
¿Cuáles son los signos y los síntomas de la tendinitis de Aquiles?
La tendinitis de Aquiles causa dolor un poco más arriba del talón y en la parte inferior de la pierna, sobre todo después de correr o de hacer otro tipo de actividades físicas. El dolor empeora cuando se hace ejercicio físico y mejora con el reposo.
 
Las personas con tendinitis de Aquiles también pueden tener:
 
– Rigidez y molestias en el talón, sobre todo por la mañana
hinchazón o nódulos duros en el tendón de Aquiles.
– Sonido similar al crujido o chasquido al mover el tobillo o al presionar el tendón de Aquiles
– Debilidad en la pierna afectada
– Dolor al estirar el pie
– Dolor provocado por la presión del calzado
– Causas de la tendinitis de Aquiles
 
La tendinitis de Aquiles suele ser una lesión por sobrecarga (cuando movimientos que se hacen de forma repetitiva lesionan una parte del cuerpo). También puede ocurrir cuando una persona:
 
– Aumenta de repente el ejercicio físico
– No calienta los músculos de la pantorrilla antes de hacer ejercicio
– Hace ejercicio físico con un calzado desgastado, que no le sujeta bien el pie o de talla incorrecta
– No estira el tendón de Aquiles ni la parte posterior de la pierna después de estar activo físicamente
– Recibe un golpe directo en esa parte del cuerpo
 
¿Quién puede desarrollar una tendinitis de Aquiles?
La tendinitis de Aquiles suele afectar a personas que practican deportes donde se fuerza mucho el talón, como correr, saltar, el tenis, el baloncesto, el patinaje artístico, el esquí y el baile.
 
¿Cómo se diagnostica?
 
Hacen una exploración física al paciente
En algunas ocasiones, los médicos piden pruebas de diagnóstico por la imagen, como radiografías o resonancias magnéticas (RM) (si creen que el tendón de Aquiles podría estar desgarrado o roto).
 
¿Cómo se trata?
– El tratamiento de la tendinitis de Aquiles empieza tomándose un descanso con respecto a la actividad física que ha conducido a esta lesión. Suele estar bien hacer ejercicios que no supongan levantar peso, como la natación o el ciclismo suave en terreno plano, así como actividades de estiramientos tipo yoga. Si una persona con tendinitis de Aquiles no hace reposo, el tendón puede acabar lesionándose más.
 
Es posible que el profesional de la salud que lleva a su hijo recomiende:
 
– Hacer estiramientos del tendón de Aquiles durante 30 segundos seguidos de 3 a 4 veces al día
– Poner hielo o un paquete de frío en el talón cada 1 o 2 horas, durante 15 minutos seguidos. (Colocar una toalla fina o delgada sobre la piel para protegerla del frío).
– Vendar o colocar una cinta adhesiva alrededor del tendón de Aquiles.
– Elevar el pie, colocándolo por encima de la altura del corazón para ayudar a reducir la hinchazón
– Tomar ibuprofeno (Advil, Motrin o la marca genérica de una tienda) para ayudar a aliviar el dolor y la hinchazón
estirar y fortalecer los músculos mediante fisioterapia o un programa de ejercicio físico en casa
– Llevar una bota ortopédica y usar muletas para mantener inmóvil el tendón
– Usar unas plantillas dentro del calzado (también conocidas como órtesis para el calzado) indicadas por tu profesional de la salud o por una persona con experiencia en ortopedia
colocar protectores acolchados en el tendón de Aquiles si este roza con la superficie del calzado o ir cambiando de calzado
– Fortalecer los músculos que rodean el tendón para no forzar tanto el tendón de Aquiles y para que estos músculos sostengan mejor el tobillo
– Las inyecciones de esteroides en o alrededor del tendón de Aquiles se han asociado a ruptura del tendón, por lo que no se recomiendan.
 
Raramente, una persona puede necesitar operarse el tendón de Aquiles si no remiten sus síntomas después de haber seguido todas las recomendaciones de su médico.
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mayo 9, 2024 FisioterapiaSalud

Los ejercicios respiratorios son muy benéficos porque además de reducir el estrés, mejoran la capacidad pulmonar y el rendimiento en el desempeño de cualquier actividad física. No son sólo para quienes padecen dificultades respiratorias, como comúnmente se cree, sino que los pueden hacer todas las personas que buscan la relajación y un mejor control de sus emociones.

 

En ciertas ocasiones, la disminución de la cantidad de oxigeno en la sangre acelera el proceso de envejecimiento, disminuye la energía y la habilidad mental; además, la falta de flexibilidad de los músculos de la caja torácica impide una correcta respiración, de acuerdo con el portal rutinadeejercicios.com

1. Recuéstate boca arriba cómodamente, coloca ambas manos en la parte superior del abdomen, inspira lenta y profundamente llevando el aire hacia el estómago (te darás cuenta cuando tus manos se eleven un poco) y luego al pecho; cuando ya no puedas inspirar más, retén el aire por unos segundos y suéltalo lentamente. Realiza este ejercicio durante 5 minutos.

2. Siéntate con le espalda recta, exhala y luego inhala lentamente como en el ejercicio anterior, llevando el aire hacia el abdomen, mantén el aire y suéltalo lentamente. Haz cinco respiraciones y cierra los ojos, luego haz otras cinco más.

3. Repite el ejercicio anterior, pero cuando exhales, procura que el aire salga a la vez que dices “HUM”, esto te ayudará a vaciar lo más que puedas los pulmones.

4. Cuando tengas un poco más de experiencia, puedes realizar la respiración del Tai Chi Chuan; sentado debes hacer una inspiración corta hasta colocar ambos brazos estirados al frente, desde esa posición haz otra inspiración corta hasta colocar los brazos a la altura de los hombros de lado. Por último, realiza otra inspiración corta y lleva los brazos hacia arriba, luego exhala el aire lentamente a través de la boca a la vez que bajas los brazos.

Es indispensable una buena respiración para que tu organismo funcione correctamente, por lo que si realizas estos ejercicios al menos 3 veces por semana tendrás un mejor desempeño físico y mental, además de conservar un estado de relajación que te permita tomar mejores decisiones y acciones.

J. MANUEL REYES


Clinica Zafrilla Yecla

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