Se calcula que pasamos unos 27 años de nuestra vida durmiendo aproximadamente, razón  más que suficiente para hacerlo de la forma más saludable para nuestro cuerpo en general y nuestra espalda en particular.

POSTURAS AL DORMIR

Lo primero que hay que recalcar es la importancia de una buena almohada y un colchón adecuado (depende de los gustos de cada persona y de las características de la espalda, pero lo más recomendable es que ambos sean de dureza intermedia, ni muy duro ni demasiado blando). Cada persona necesita un tipo de almohada en función de la forma de su espalda, lo ideal es mantener el cuello en posición recta respecto al resto de la espalda. El colchón debe cambiarse cada 10 años como máximo, ya que después de este tiempo pierde sus funciones y propiedades.
A continuación veremos cada una de las posturas más comunes a la hora de dormir para saber cuál es la más y la menos indicada para proteger la espalda y para un correcto descanso.

Decúbito lateral

«De lado»es la postura ideal, sin duda la más aconsejable y la más saludable para nuestra espalda. El 40% de la población aproximadamente duerme en esta posición. Podemos elegir cualquiera de sus variantes (posición fetal, con una pierna flexionada y otra estirada…). Es la posición menos agresiva para la espalda ya que respeta las curvas fisiológicas de la columna vertebral y favorece una alineación armónica de las curvas. La espalda permanece en posición neutra en esta posición. Es esencial que la cabeza quede bien apoyada en la almohada y en posición neutra, ni alta ni baja, alineada con el resto de la columna. Para terminar de mejorar esta postura y que sea perfecta, se recomienda colocar un pequeño cojín entre las piernas a la altura de las rodillas.

Decúbito supino

«Boca arriba»: no es la más aconsejable pero tampoco es la más perjudicial para la espalda. Se calcula que un 25% de la población elige esta postura para dormir. Para que esta postura fuera más correcta y no dañara tanto la espalda, se debería colocar un cojín debajo de las rodillas para que queden ligeramente flexionadas, ya que si están totalmente estiradas se tiende a arquear la espalda, aumenta la curva lumbar y no reposa bien sobre el colchón. Al colocar un cojín bajo las rodillas, se produce en la pelvis un movimiento de «retroversión» que disminuye la hiperlordosis lumbar. Añadir además que esta posición dificulta la respiración y provoca la aparición de ronquidos.


Decúbito prono«Boca abajo»es la menos recomendada y la más perjudicial para la espalda. La utiliza un 19% de la población aproximadamente. Al dormir en esta posición provocamos un aumento de la curva lumbar (hiperlordosis lumbar). Está contraindicada porque aumenta la tensión de toda la cadena muscular de la espalda, comprimiendo toda la red nerviosa y vascular. Además, para poder respirar, esta postura nos obliga a girar la cabeza para alguno de los dos lados, lo que genera tensión y contracturas a nivel cervical. La manera de reducir los efectos negativos de esta posición sería colocando un cojín debajo del abdomen para disminuir la curva lumbar. Además, la caja torácica tiene limitada la expansión en esta postura por lo que se dificulta la respiración.Un buen descanso es indispensable para evitar dolores de espalda y es vital para mantener cuerpo y alma en buen estado durante todo el día. Un sueño corto o de mala calidad puede desencadenar graves trastornos físicos y mentales además de un malestar general durante el resto del día.
Para terminar una frase representativa de todo lo dicho anteriormente:«tu cuerpo necesita entre 7 y 8 horas de sueño al día y no hay medicación o alimento que lo sustituya».

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El Drenaje Linfático Manual (DLM) consiste en la activación manual,  mediante un masaje, de la circulación linfática por estimulación del automatismo de los vasos y ganglios linfáticos, mejorando así la evacuación del exceso de líquido intersticial.

La linfa es un líquido claro que se filtra desde el capilar arterial al espacio intersticial o intercelular. Contiene sustancias que no pueden ser transportadas por el sistema venoso como proteinas y grasas de gran tamaño, desechos metabólicos, glóbulos blancos, urea, fibrinógeno, sustancias extrañas y bacterias.

DRENAJE LINFÁTICO MANUAL (DLM)

¿Cómo es el sistema linfático?
El sistema linfático discurre en nuestro cuerpo a modo de red, de forma paralela al sistema circulatorio, y lleva el sentido de la circulación venosa. Primero recoje la linfa de los tejidos mediante unos conductos extremadamente finos llamados capilares linfáticos, que penetran en muchos tejidos excepto en el nervioso,  los capilares se unen formando vasos de mayor tamaño, los vasos linfáticos, que transportan la linfa hasta los ganglios linfáticos, pequeños nódulos encargados de depurarla de bacterias, las cuales son destruidas y donde se absorbe parte de su volumen. De nuevo por medio de los vasos linfáticos la linfa acaba desaguando en un punto denominado «términus» situado en la unión de las venas yugular y subclavia en el cuello, donde se une a la circulación venosa, pasando a formar parte de la sangre.

En las paredes de los vasos linfáticos existen unas válvulas, el segmento comprendido entre dos válvulas es el llamado «linfangión o angión linfático» cuyas paredes contienen células musculares lisas y por tanto son capaces de contraerse involuntariamente a modo de bomba, actuando como un «corazón linfático». Estas válvulas aseguran además que la circulación linfática discurra en una sola dirección. El linfangión puede contraerse rítmicamente a una frecuencia de entre 6 y 12 ciclos por minuto, movilizando la linfa ayudado de la contracción muscular y la respiración.

Funciones principales del sistema linfático 
– Transporta y drena moléculas grandes que por sus características no pueden ser recuperadas por el sistema sanguíneo.
– Producción por parte de los ganglios linfáticos de células y anticuerpos para la defensa del organismo.

¿Por qué se produce el edema?
Cuando sale un exceso de líquido al espacio intersticial, éste comprime los capilares linfáticos impidiendo que puedan trabajar, dando lugar a un acúmulo de líquido o edema que puede estar originado por varias causas:

– Por un fallo o mal funcionamiento del sistema linfático:  es el llamado linfedema o linfoedema. Puede estar debido a una malformación del sistema linfático o ser secundario a una extirpación de ganglios linfáticos (frecuente en el tratamiento quirúrgico de ciertos tumores), por tratamiento de radioterapia o lesión de un ganglio.

En un primer momento se produce un edema acuoso con gran concentración de proteínas, pero blando y depresible a la palpación. El sistema linfático en disfunción no es capaz de recoger este exceso de proteínas, que estimulan la proliferación de fibroblastos y fibras de colágeno dando lugar a una fibrosis. En esta fase el edema es duro y provocará un bloqueo linfático mayor. Si el linfedema avanza puede llegar a ocasionar muerte celular.

– Por causas ajenas al funcionamiento correcto del sistema linfático:

. Edema venoso o fleboedema: generalmente producido por insuficiencia venosa.
. Lipedema: acumulación de líquido consecuencia del atrapamiento de los vasos linfáticos por exceso de tejido adiposo.
. Edema del embarazo: por la compresión que ejerce el feto sobre los vasos linfáticos y por la secreción durante la gestación          de renina y progesterona ( relajan la musculatura lisa que forma los vasos).
. Traumático: por cirugía, contusión, esguince, fractura…
. Edema premenstrual: por cambios hormonales.
. Mixedema: por mal funcionamiento de la glándula tiroides.
. Insuficiencia cardíaca derecha.
. Problemas renales.
. Enfermedad del aparato digestivo, cirrosis hepática, malnutrición.

¿En qué consiste el drenaje linfático manual?
Mediante el drenaje linfático manual (DLM) con nuestras manos, ejerciendo una presión muy suave sobre la piel (menos de 40 mmHg) sumado a un movimiento rítmico y lento de impulsión o transporte, se estimula la contracción rítmica del linfangión, favoreciendo que la linfa avance hasta un 40% más rápido. Del mismo modo, al estimular directamente sobre los ganglios linfáticos, se reduce el enlentecimiento que sufre el flujo de la linfa a su paso a través de ellos. Se realizan tambiénmaniobras de reabsorción del exceso de líquido y proteinas.

Es preciso señalar que el DLM no es comparable a la presoterapia, ya que ésta solo drena líquido intersticial y no proteinas. En caso de edema linfático el DLM es fundamental e insustituible por otra técnica, y debe ir acompañado de ejercicios específicos que potencien y mantengan el efecto drenante, medidas de contención del edema (vendajes) e indicaciones para un escrupuloso cuidado de la piel.

Efectos del DLM
– Mejora la circulación de retorno.
– Regenera el sistema linfático.
– Consigue un efecto sedante y relajante al actuar sobre el sistema nervioso vegetativo.
– Inhibe los estímulos dolorosos.
– Regula el tono tanto de la fibra muscular lisa como de la estriada.
– Mejora el sistema defensivo inmunológico por la superproducción de linfocitos.
– Estimula la función renal.

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El cartílago es un tejido que ayuda a que un hueso entre en contacto con otro de manera suave y natural, pero si la zona está dañada, rota o agrietada se produce la llamada condromalacia rotuliana o, de forma más severa, la artrosis. El desgaste progresivo en el cartílago de la rodilla es una de las lesiones que más afectan a los runners, tanto nóveles como corredores de maratón.
 
Síntomas
– Dolor intenso que aparece cuando estás corriendo y en su estado más avanzado también cuando bajas cuestas o subes y bajas escaleras.
– Escuchas crujidos y “clics” en la rodilla.
– Fallos en la rodilla y pérdida repentina de fuerza.
– En estado avanzado el cartílago se desgasta tanto que los extremos de los huesos se tocan y puede haber deformación en el aspecto de la rodilla.
 
Causas
– Aumentar excesivamente el número de kilómetros recorridos por semana.
– Ejercicios muy intensos o repentinos.
– Factores genéticos y hereditarios.
– Aumento de peso.
– Mala alimentación.
 
¿Qué hacer cuándo nos lo detectan?
– Descansa y para.. pero no demasiado. Según un estudio del que se hacía eco la revista Runners World, la falta de uso de las articulaciones hace que estas pierdan flexibilidad y que el cartílago se debilite gradualmente. El ejercicio de suave a moderado hace que los síntomas no empeoren.
– Fortalece tu dieta con alimentos como huevos, legumbres y frutas ricas en vitamina C.
– Prueba a probar con suplementos de colágeno o cartílago de tiburón. No hay evidencia de que funcionen, pero tampoco de lo contrario. Conozco casos en los que ha funcionado.
– Prueba otros deportes como la natación.
– Vigila tu dieta. Cuanto mayor sea tu peso corporal, mayor sufrimiento para tus articulaciones.
– Ponte hielo después de entrenar.
– Trata de mejorar tu técnica de carrera.
– Toma antiinflamatorios sin corticoides (AINE) si la rodilla se inflama.
– Fortalecimiento de la parte inferior del cuerpo y especialmente los cuádriceps y isquiotibiales pero ten cuidado de no cargar excesivo peso.
– Vuelve a los entrenamientos con tranquilidad y poco a poco.
– Prueba a entrenar por una superficie más blanda.
– Prueba a usar una rodillera.
– Para casos más severos prueba con inyecciones de ácido hialurónico en la rodilla
– Mejora tu fuerza y resistencia con ejercicios dedicados
 
Correr puede empeorar una lesión en la rodilla, pero correr NO tiene que ir siempre ligado a un desgaste en el cartílago.
 
No hay que confundir el desgaste del cartílago con el síndrome de la banda iliotibial. La banda iliotibial (BIT) es un tendón que recorre la parte externa de la pierna. Este conecta desde la parte superior del hueso pélvico hasta debajo de la rodilla. La lesión se produce cuando esta banda resulta inflamada e irritada por el roce contra el hueso en la parte externa de la rodilla. Esta lesión conlleva un dolor en la parte externa de la rodilla que aparece especialmente cuando se hace ejercicio.
 
En cualquier caso la mejor manera de detectar el desgaste en el cartílago es acudir a un especialista y hacerse una resonancia magnética.
 
Pablo Caño


septiembre 24, 2021 Curiosidades.Fisioterapia

Los términos “abductor” y “aductor” se utilizan frecuentemente para referirse a los músculos abductores y aductores de la cadera, pero en realidad, estos términos definen de forma general dos tipos de músculos según el movimiento que realizan: los abductores realizan movimientos de abducción y los aductores realizan movimientos de aducción. Estos son los movimientos laterales de alejamiento y acercamiento de miembros del cuerpo respecto al plano sagital o línea media del cuerpo.

Aunque es muy común el uso de adductor y adducción, por similitud con las palabras en inglés, en español los términos correctos son aductor y aducción.

Abducción y aducción

La abducción y la aducción son dos movimientos opuestos que se realizan en el plano frontal. El plano frontal es el plano que divide el cuerpo humano en la mitad anterior (delante, parte del pecho) y la mitad la posterior (detrás, parte de la espalda). Los movimientos en este plano se describen comúnmente como movimientos laterales:

  • La abducción es el movimiento que, dentro del plano frontal, aleja una parte del cuerpo de la línea media del cuerpo o plano sagital.
  • La aducción es el movimiento que, dentro del plano frontal, acerca una parte del cuerpo al plano sagital.

Los músculos abductores y aductores son, por tanto, músculos antagonistas, pues realizan movimientos opuestos. Por ejemplo, levantar la pierna lateralmente alejando el pie del cuerpo sería un movimiento de abducción realizado por músculos abductores. El movimiento contrario sería una aducción y los músculos implicados serían músculos aductores. En algunos casos, por convención, se habla de flexión lateral y no de abducción/aducción. Por ejemplo, la flexión lateral del cuello.

Los abductores y aductores de la cadera

Los músculos abductores y aductores de la cadera son, probablemente, los músculos abductores y aductores más conocidos, sobre todo en el ámbito del fitness. Los abductores de la cadera son los músculos que realizan el movimiento de elevación lateral de la pierna o separación de las piernas. Los aductores serían los músculos antagonistas, es decir, los que cierran las piernas y aproximan el muslo a la línea media del cuerpo.

Los abductores de la cadera, también llamados abductores del miembro inferior, se sitúan en la parte externa del muslo y glúteos. Los más importantes son el glúteo mediano, el glúteo menor y el músculo piramidal. Los aductores de la cadera se sitúan en el interior del muslo y los más importantes son el aductor mayor, el aductor mediano y el músculo pectíneo.

Curiosiando.



septiembre 20, 2021 Curiosidades.FisioterapiaSalud

En caso de que se haya presenciado el golpe que origina la contusión, se puede evaluar aproximadamente la intensidad del impacto y ver en qué zona se ha producido. No es lo mismo un golpe en la rodilla, donde el hueso tiene poca protección de músculo y grasa y podría haberse dañado la articulación, que un golpe de igual intensidad en la zona del muslo, donde los tejidos son más flexibles y, por ello, absorben más cantidad de energía, reduciendo los daños considerablemente.

Qué hacer en caso de contusión

Todo esto ayudará a determinar la gravedad de la contusión, y de esta manera aplicar las medidas de primeros auxilios adecuadas:

  • Las contusiones mínimas y las leves no requieren una atención especial. El dolor no es intenso y desaparece con rapidez, aunque se puede aliviar aplicando frío local, como una toalla empapada en agua fría.
  • Las contusiones moderadas y graves se pueden tratar con las siguientes acciones:
    • Frío local: durante las primeras 24h el frío evita la inflamación y ayuda a reducir el dolor.
    • Reposo: evitar movimientos. Si la contusión está en alguna extremidad, mantenerla en alto ayudará a reducir la inflamación.
    • Si el accidentado siente mareos, malestar general, o la zona lesionada crepita y tiene posturas antinaturales, se debe sospechar de fractura o lesiones internas y acudir de inmediato a los servicios de emergencia. En caso de fracturas se puede llevar a cabo una inmovilización de la extremidad.
    • Cuando el hematoma sea muy extenso, o se hayan producido muchos en distintas zonas del cuerpo, consultar con un profesional de la salud, ya que una posible complicación de una contusión es la infección o la liberación de pequeños coágulos al flujo sanguíneo.
    • Baños de contraste: las contusiones en manos, pies o dedos se tratan metiendo alternamente la extremidad en agua caliente y fría, con un tiempo de inmersión de 4-5 minutos cada una durante unos 20 minutos al día. Ayuda a calmar el dolor y a la reabsorción de los líquidos.
    • Si se ha producido una contusión en la cara o en la zona ocular, los signos serán muy alarmantes, puesto que la gravedad hará descender la sangre por toda la cara. No hay que alarmarse, y se aplican las mismas medidas. Si el impacto ha sido en el ojo se debe consultar al médico por las posibles lesiones.
    • Existen pomadas sin receta médica, cuyo principio activo es el ibuprofeno o el ácido acetil salicílico, que ayudan a la reabsorción de los líquidos. Se puede consultar con un médico y tener una en el botiquín para estos casos. También hay sprays de calentamiento instantáneo (tipo Reflex) para tratar el dolor de forma inmediata.
Peligro  Qué no hacer en caso de contusión

Las contusiones no generan muchas complicaciones y, por norma general, no necesitan tratamiento complejo, pero sí hay algunas cosas que es importante no hacer en caso de contusión para facilitar una buena recuperación.

  • No aplicar calor en las primeras horas después del golpe. La aplicación de calor alivia el dolor al principio, pero después aumenta el flujo de líquidos, lo que da como resultado mayor tumefacción e inflamación.
  • No mover la extremidad afectada; si ha habido fractura podría empeorarse.
  • No pinchar ni vaciar los hematomas. Esto solo aumentaría las probabilidades de infección.
 Alicia Díaz

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abril 23, 2021 Curiosidades.Salud

Angina de pecho estable

La angina de pecho estable es un síntoma de dolor recurrente en el tórax debido a isquemia miocárdica. Quienes la han sufrido la definen con términos como opresión, tirantez, quemazón o hinchazón. Se localiza en la zona del esternón, aunque puede irradiarse a la mandíbula, la garganta, el hombro, la espalda y el brazo o la muñeca izquierdos. Suele durar entre 1 y 15 minutos. El dolor de la angina se desencadena tras el ejercicio físico o las emociones y se alivia en pocos minutos con reposo o nitroglicerina sublinlingual. Suele empeorar en circunstancias como anemia, hipertensión no controlada y fiebre. Además, el tiempo frío, el tabaquismo, la humedad o una comida copiosa pueden incrementar la intensidad y la frecuencia de los episodios anginosos.

Diagnóstico

Se realiza fundamentalmente por la sospecha clínica de dolor torácico, aunque no se descartan pruebas complementarias si se presentan otros síntomas atípicos. A los pacientes con sospecha de angina de pecho estable, además, se les suele hacer un electrocardiograma.

La prueba de esfuerzo o ergometría es el examen más utilizado cuando hay dudas en el diagnóstico de isquemia miocárdica y también sirve para obtener información pronóstica de los pacientes con angina. El paciente realiza ejercicio continuo en cinta rodante o bicicleta ergométrica para valorar su respuesta clínica (si hay dolor durante el ejercicio) y su respuesta eléctrica (si existen cambios en el electrocardiograma durante el esfuerzo que sugieran isquemia miocárdica). Esta prueba no es valorable si hay alteraciones basales del electrocardiograma o si el paciente está tomando determinados fármacos (por ejemplo, digoxina). Evidentemente, tampoco se puede realizar una ergometría si el paciente presenta algún problema locomotor que le impida caminar correctamente. En estos casos, se hacen pruebas de estrés con fármacos (dobutamina) o de radioisótopos.

La arteriografía coronaria (coronariografía o cateterismo) es el método de referencia para el diagnóstico de las estrecheces coronarias y además es útil en el caso de que sea necesario para el tratamiento de las mismas (dilatación e implantación de stent). Dado que se trata de una prueba invasiva y moderadamente costosa, queda reservada a si los resultados de las anteriores pruebas son concluyentes de enfermedad coronaria importante y con datos de mal pronóstico. También se utiliza en pacientes con síntomas atípicos cuando las pruebas no invasivas no resultan concluyentes.

Pronóstico

El pronóstico es muy variable, ya que depende de la la extensión de la enfermedad y lo que se haya dañado el músculo cardiaco por la misma. Existen enfermos que pueden estar controlados sin presentar prácticamente síntomas a otros que tienen una esperanza de vida muy acortada. Los factores que más influyen en el pronóstico es el buen o mal control de los factores de riesgo coronario.

Tratamiento

Los pacientes con angina de pecho deben controlar estrictamente factores de riesgo cardiovascular y seguir controles periódicos para prevenir la aparición de nuevos y, si existen, hay que corregirlos:

  • Dejar el tabaco
  • Vigilar la hipertensión y la diabetes y su tratamiento (peso, dieta, fármacos)
  • Seguir una dieta baja en colesterol y grasas
  • Alcanzar un peso corporal ideal
  • Reducir el colesterol hasta obtener un LDL menor de 70 mg/dl

En cuanto al tratamiento farmacológico, salvo en casos de contraindicaciones, todos los pacientes con enfermedad coronaria deben tomar Acido acetil salicílico (existen muchos preparados comerciales, pero el más conocido es la Aspirina®) de forma crónica, diariamente y a dosis bajas (100–150 mg) por su efecto antiagregante plaquetario.

También los pacientes son tratados con betabloqueantes como tratamiento principal y para mejorar los síntomas se recomiendan nitratos (vía oral, sublingual o en parches transdérmicos), antagonistas del calcio, ivabradina y ranolazina. Los pacientes con crisis frecuentes de angina se someten a tratamiento de varios fármacos combinados.

Algunos pacientes con angina son candidatos a tratamientos de revascularización coronaria (consisten en corregir esas estrecheces), que se puede realizar mediante cirugía cardiaca de derivación (bypass) o por angioplastia coronaria (con cateterismo). La elección entre una u otra depende de las características de la enfermedad:

  • Angioplastia coronaria. Se realiza cuando la enfermedad coronaria permite esta técnica. Se introduce un catéter hasta la arteria coronaria y se dilata con balón. Después se implanta un stent (dispositivo metálico como una malla cilíndrica) dentro de la arteria para conseguir su permeabilidad siempre que esto sea posible.
  • Bypass. Para pacientes con enfermedad coronaria más difusa, cuando la angioplastia no es posible y sobre todo si existe mala función del ventrículo izquierdo. Se realiza con apertura del tórax y anestesia general.

Angina de pecho inestable

Suele ser signo de muy alto riesgo de infarto agudo de miocardio o muerte súbita. La angina inestable se desencadena igual que el infarto, pero en este caso no existe una oclusión completa de la arteria coronaria por el trombo y no se ha llegado a producir muerte de células cardiacas. Se manifiesta en reposo por un dolor u opresión que empieza en el centro del pecho y puede extenderse a brazos, cuello, mandíbula y espalda. Es decir, los síntomas son iguales a los del infarto, aunque generalmente de menor duración e intensidad. Esta angina debe ser tratada como una emergencia, ya que hay un elevado riesgo de producirse un infarto, una arritmia grave o muerte súbita.

Fernando Santa Isabel

Fuente: Fundación del Corazón

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La importancia del psoas

En lo más profundo de nuestro cuerpo se encuentra el psoas, un pequeño músculo que conecta la parte superior e inferior del cuerpo. Aprender a relajarlo, por lo tanto, ayuda a ganar una mayor estabilidad.

El cuerpo presenta una serie de capas o niveles: primero la piel, luego los músculos, después los órganos y, finalmente, el esqueleto. Sin embargo, hay algunas excepciones. Por ejemplo, las costillas y el cráneo: unos huesos que cubren y protegen órganos, en vez de ser su soporte central. El psoas es una excepción similar: es un músculo que se encuentra en lo más profundo del centro mismo del cuerpo humano, entre los intestinos y la columna vertebral.

Este músculo actúa como una especie de puente colgante entre el tronco y las piernas, transfiriendo el peso de arriba abajo y transmitiendo flujos energéticos en ambas direcciones. Al mismo tiempo, un psoas sano realiza una función de estabilización de la columna vertebral.

Por otro lado, el psoas también actúa como soporte interno del abdomen, una especie de «repisa» en diagonal sobre la que se asientan los órganos vitales de esta zona. Este músculo interno, además, actúa en armonía con el diafragma, vinculando los ritmos del movimiento del cuerpo con los ritmos respiratorios, y entre ambos realizan un continuo masaje sobre la columna vertebral, los órganos, los vasos sanguíneos y los nervios del tronco, estimulando el movimiento de los fluidos por todo el cuerpo, a modo de bomba hidráulica.

Sentirse centrado

El psoas es, pues, el eje físico de un cuerpo equilibrado y estable. Es un músculo vital en todo movimiento que implique equilibrio, rotación del tronco y de las piernas y en definitiva, cualquier movimiento general del cuerpo. Por eso, los movimientos inadecuados y las malas posturas tienden a forzar el funcionamiento del psoas, por ejemplo en una actividad motora aparentemente tan sencilla como caminar. Muchos de nosotros pensamos erróneamente que el movimiento de las piernas empiezan en la cintura, es decir, que el tronco acaba donde empieza la cadera. Sin embargo, estructuralmente las piernas empiezan en las articulaciones del fémur con la cadera, y para que el cuerpo mantenga un equilibrio armónico es necesario que la pelvis funcione como parte del tronco y no como parte de las piernas. Si al caminar movemos la pelvis como si fuera parte de las piernas, en un contoneo excesivo o empujándola hacia delante o hacia atrás, el psoas se verá obligado a realizar una tensión antinatural para proteger y estabilizar la columna vertebral.

El psoas puede tensarse en muchas situaciones diferentes, ya que es capaz de contraerse o relajarse de forma independiente, en cada unión vertebral.

Pero si este músculo se usa constantemente para corregir la estabilidad interna, al cabo del tiempo puede empezar a perder flexibilidad y a acortarse de forma crónica. Y una contracción o endurecimiento crónico del psoas conlleva una serie de problemas, porque hace que otros músculos del abdomen y de la espalda se vean obligados a compensar el equilibrio y empiecen a endurecerse también. Por ejemplo: los huesos pélvicos tienden a adelantarse, disminuyendo la distancia entre las crestas ilíacas y las piernas, comprimiendo la cabeza del fémur en su articulación.

Esta compresión hace que los muslos se desarrollen excesivamente y el fémur pierde capacidad de rotación, un movimiento que es asumido por las rodillas y la espina lumbar.

Estos trastornos pueden provocar, a la larga, lesiones crónicas en la espalda, la cabeza del fémur o las rodillas.

El corazón de las emociones

Con un abdomen habitualmente en tensión y comprimido, una vitalidad disminuida y una respiración alterada, es comprensible que la atrofia del psoas conlleve alteraciones emocionales.

Puede que mucha de esa ansiedad que nos atenaza, o parte de esa apatía crónica que nos oprime esté relacionada con un psoas inhibido. Igualmente, la sensación permanente de inseguridad que algunas personas experimentan puede estar directamente conectada con el sobreesfuerzo continuo por mantener el equilibrio del esqueleto.

Además, el complejo de músculos iliopsoas está íntimamente conectado con la atávica reacción de «lucha-huida» que permite a los animales defenderse en una situación de peligro, cuando deben enfrentarse a un agente externo. Tanto si nos encogemos en una posición fetal protectora, como si saltamos desde el suelo para correr, el psoas es el corazón de los músculos implicados, el primero en reaccionar. Por ello, un psoas crónicamente contraído está enviando al resto del cuerpo, lo que afecta al sistema nervioso, agota a las glándulas suprarrenales y debilita el sistema inmunitario. Si nos sentimos agresivos a menudo, y sin razón aparente, es posible que una atrofia del psoas tenga mucho que ver.

Al relajar el psoas, debemos desarrollar la confianza en el equilibrio de nuestro esqueleto, en vez de buscar el equilibrio mediante tensiones musculares. Un cuerpo relajado sostiene su peso de manera natural sobre su propia estructura ósea: los músculos están para mover los huesos, no para apuntalar el peso del cuerpo. Cuando aprendemos a repartir el peso sobre el esqueleto y a sostenerlo sin esfuerzo, la sensación se traduce en una actitud emocional de seguridad y equilibrio. Las articulaciones devienen sutiles nodos de fluir energético, dando a todo movimiento una sensación de continuidad y armonía.

Inestabilidad pasajera

Sin embargo, liberar el psoas, al principio puede ser problemático. Al intentar «dejar ir» los huesos y relajar la musculatura, puede invadirnos una sensación de vértigo. Acostumbrados a sostenernos mediante contrafuerzas musculares, hemos perdido la confianza en nuestra estructura ósea, y podemos creer que nos vamos a desmoronar. Los primeros ejercicios de relajación pueden dar una primera impresión de inestabilidad, que es pasajera. Asimismo, una vez que hayamos aprendido a sentir nuestros músculos iliopsoas, y empecemos a relajarlos, podremos atravesar una etapa de emociones confusas. Es normal, ya que la atrofia del psoas suele estar relacionada con problemas emocionales, y para liberar este músculo, como en cualquier tratamiento o cura, primero hay que abandonar los viejos esquemas y depurar los elementos dañinos, permitiendo que afloren. Con el tiempo, la consciencia y el cuidado de los iliopsoas nos conducirá a mejorar tanto la salud física, como la emocional.

Consecuencias de un psoas acortado

El acortamiento de psoas genera una tracción de las vértebras hacia abajo. Por lo que un acortamiento prolongado produce que las vértebras aplasten a los discos. Si no resolvemos esa tensión permanente, se puede generar dolor lumbar, ciática, pinzamientos, protusiones discales e incluiso una hernia.

Además, si solo es un psoas el que está acortado, torsiona la columna, lo que puede generar una escoliosis adquirida.
Si la contracción es bilateral, produce una hiperlordosis lumbar.

Por estos motivos es importante estirarlo habitualmente.

 

Una patología de sedentarios y deportistas

Una de las razones por las que se provoca el acortamiento del psoas es por pasar muchas horas sentado: la gente que tiene un trabajo de oficina o los conductores son los candidatos ideales para sufrir este problema. Si a esto le sumamos una psotura poco correcta por el uso del ordenador o por no utilizar un asiento adecuado, el efecto se multiplica.

Por otro lado, los ciclistas, practicantes de spinning y runners son los deportistas que más papeletas tienen para sufrir acortamiento de psoas. Esto se debe al movimiento realizado en estos deportes: en todos ellos la flexión de la cadera es el movimiento principal.

¿Por qué se acorta el psoas?

El psoas es un músculo bastante especial, ya que se acorta cuando está relajado y se alarga mientras se encuentra trabajando, al contrario que la mayor parte de la musculatura. Este es el motivo por el que sufre un acortamiento en el caso de personas sedentarias.

Además, este acortamiento supone que las dos inserciones del músculo (los dos puntos donde se une con los huesos) se aproximen, y también lo hagan las articulaciones correspondientes. Esto deriva en una menor longitud del músculo y, por tanto, una menor fuerza.

Autoestiramientos:

Todos los estiramientos se basan en hacer una hiperextensión de la cadera manteniendo el cuerpo erguido.

Ejercicio 1:

  1. a) Abertura pronunciada hacia delante, antebrazos apoyados en la rodilla anterior, pelvis muy baja y rodilla anterior flexionada y tocando el suelo.
  2. b) Extensión de rodilla posterior, sin levantar la pelvis.

 

Ejercicio 2:

  1. a) Rodilla anterior semiflexionada, rodilla posterior de la misma manera, dorso del pie descansando sobre un taburete y tronco vertical.
  2. b) Extensión de la rodilla posterior sin estirar la pierna de apoyo.

En vez de apoyar el pie, también se puede apoyar la pierna en una mesa o cama.

 

Ejercicio 3:

  1. a) Hincar la rodilla derecha.
  2. b) Retroversión de la pelvis aplanando la zona lumbar.
  3. c) Adelantar la pelvis manteniendo la retroversión. El tronco ha quedado recto durante todo el ejercicio.

Ejercicio 4:

  1. a) De perfil en relación al plano de apoyo y antebrazo aguantando el pie hacia el glúteo derecho.
  2. b) Girar la pelvis en el sentido opuesto al plano de apoyo. En la posición de inicio, el pie de apoyo en el suelo está en ligera abertura para permitir la rotación de la pelvis sin tener que desplazar el pie.

De esta manera, también estiramos el recto anterior del cuádriceps.

 

 

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