Tras realizar una historia clínica y exploración física completa, su fisioterapeuta realizará un plan de tratamiento adaptado a usted.

Tratamiento sin cirugía

Si su evaluación confirma una etapa temprana de STC, se recomienda realizar un tratamiento conservador. La fisioterapia puede ayudarle a volver a sus actividades normales reduciendo los síntomas.

Según el estado de su lesión, el fisioterapeuta elegirá las diferentes técnicas manuales y/o instrumentales. El tratamiento de fisioterapia debe estar asociado a un reposo relativo de la articulación (para no agravar la lesión) y a medidas de prevención (para evitar que vuelva a ocurrir). En muchas ocasiones, se pueden prescribir férulas de descanso para la muñeca.

En la primera fase del tratamiento, los principales objetivos son disminuir la inflamación y el dolor que ocasiona el síndrome del túnel carpiano. Para ello, se utilizan diversas técnicas:

  • Electroterapia analgésica. Las corrientes analgésicas sirven para aliviar el dolor.
  • Ultrasonidos. Los ultrasonidos pueden aplicarse por sus efectos antiinflamatorios.
  • Crioterapia. La aplicación de hielo durante 10 minutos, 2 o 3 veces al día, ayuda a reducir la inflamación y el dolor.

Además, el fisioterapeuta puede realizar masoterapia y estiramientos pasivos. Esto ayudará a relajar y dar flexibilidad a los tendones y musculatura flexora de la muñeca. En muchas ocasiones, cuando la inflamación de los tendones disminuye, la presión sobre el nervio mediano y el dolor desaparecen.

En una segunda fase del tratamiento, cuando el dolor haya remitido, su fisioterapeuta le enseñará a realizar estiramientos activos. Estos estiramientos deben realizarse regularmente (sobre todo tras la actividad laboral) para evitar recaídas. Además, es aconsejable la aplicación de hielo durante 10 minutos, 2 o 3 veces al día.

En el caso de que tuviera una debilidad muscular a causa de la lesión, su fisioterapeuta le dará un plan de ejercicios para aumentar la fuerza muscular de la muñeca.

Tratamiento después de la cirugía

Si los síntomas son graves, seguramente necesitará cirugía. La fisioterapia es importante tras la cirugía para ayudar a restablecer la fuerza muscular de la muñeca y enseñarle a modificar los hábitos que pudieron provocarle la lesión. El tratamiento de fisioterapia puede incluir:

  • Ejercicios para mejorar la fuerza de los músculos de la muñeca/mano y mejorar la función
  • Movilizaciones pasivas para mejorar la movilidad de la muñeca
  • Tratamiento de las cicatrices para mantener la piel suave y flexible
  • Educación con respecto a la postura y posición adecuada de la muñeca para evitar la compresión del túnel carpiano en las actividades del hogar y ocio
  • Adaptación del lugar de trabajo para optimizar las posturas y posiciones.

¿Puede prevenirse el Síndrome del Túnel Carpiano?

No existen estrategias probadas para prevenir el síndrome del túnel carpiano, pero hay varias formas de minimizar el estrés de las manos y las muñecas. Los siguientes consejos le ayudarán a reducir ese estrés:

  1. Realice pequeños descansos. Cuando haga actividades repetitivas con sus manos, intente descansar un poco o alternarlo con otra actividad.
  2. Realice los ejercicios y estiramientos que su fisioterapeuta le ha enseñado, sobre todo después de su jornada laboral.
  3. Controle la fuerza que realiza con las manos. En muchos casos, las personas usamos más fuerza de la necesaria para realizar las actividades de la vida diaria.
  4. Adapte su puesto de trabajo. Si trabaja con el ordenador, su muñeca debe estar en posición neutra para evitar lesiones. Mantenga una buena postura y regule la altura de tu silla.  
Puede consultarnos en Clinica Zafrilla Servicios Médicos.
Situado en Parque de la Constitución Nº 5 Bajo Yecla (Murcia)
TELÉFONOS (también whatsapp): 651 820 665 // 968 790 891 o email zafrism@teleyecla.com


El síndrome del túnel carpiano (STC) es una neuropatía (lesión de un nervio periférico) que se produce por la compresión del nervio mediano a su paso por el túnel carpiano. El STC es una lesión común de la muñeca y de la mano que puede afectar el uso de todo el brazo. Afecta al 1-3% de la población general.

El túnel carpiano es un canal estrecho en el lado palmar de la muñeca. El túnel protege el nervio mediano y los tendones que flexionan los dedos. La compresión del nervio produce entumecimiento, dolor y a veces debilidad de la mano, muy característico del síndrome del túnel carpiano.

 síndrome del túnel carpiano (STC) - Fisioterapia - Fisioterapeuta

Las posiciones extremas de la muñeca, así como un gran uso de los dedos, sobre todo con mucha fuerza o vibración pueden ocasionar un STC.

Afortunadamente, la mayoría de las personas que sufren el síndrome del túnel carpiano pueden aliviar el dolor, el entumecimiento y restablecer la función normal de la mano y de la muñeca con un tratamiento adecuado de fisioterapia.

¿Cuáles son las causas del Síndrome del Túnel Carpiano?

El síndrome del túnel carpiano ocurre como resultado de la compresión del nervio mediano. El nervio da sensibilidad a la parte palmar del pulgar y los dedos, con excepción del meñique. También proporciona las señales nerviosas necesarias para mover los dedos (función motora). En general, cualquier cosa que irrite o comprima el nervio mediano en el espacio del túnel carpiano puede ocasionar el STC.

En la mayoría de los casos, esta lesión está relacionada con los movimientos repetitivos de la muñeca y la actividad laboral del paciente. Los trabajos que requieren el uso de herramientas, los trabajos en líneas de montaje o el uso excesivo del teclado del ordenador pueden asociarse con un STC. También algunos deportes de raqueta o tocar algún instrumento puede ocasionar esta lesión. Otros factores que pueden ocasionar un STC son:

  • La inflamación y el hinchazón de los tendones de la muñeca
  • Las lesiones en la muñeca (torceduras, esguinces, luxaciones, fracturas)
  • Los cambios hormonales o metabólicos (embarazo, menopausia, el desequilibrio de la tiroides)
  • La retención de líquidos (por ejemplo, durante el embarazo)
  • La diabetes
  • Uso de ciertos medicamentos (por ejemplo, los esteroides)
  • La artritis degenerativa y la artritis reumatoide

Signos y Síntomas del Síndrome del Túnel Carpiano

El síndrome del túnel carpiano suele aparecer progresivamente con un ligero dolor en la muñeca que puede extenderse a la mano o al antebrazo. Los síntomas más comunes del síndrome del túnel carpiano son:

  • Hormigueo o entumecimiento en los dedos o mano, especialmente en el pulgar y el índice, también en el dedo medio y anular pero no en el meñique. Esta sensación ocurre a menudo al despertarnos, cuando se coge el volante o se sostiene el teléfono. A medida que la lesión progresa, el entumecimiento puede ser constante.
  • Dolor irradiado o extendido desde la muñeca hacia su brazo y hombro, y desde la muñeca hacia la palma de la mano y dedos, especialmente después de un movimiento repetitivo o forzoso.
  • Sensación de debilidad en la mano y tendencia a que se le caigan los objetos.

En el 50% de los pacientes con síndrome del túnel carpiano, la lesión es bilateral. Si los síntomas no son tratados, pueden aparecer lesiones a nivel nervioso y muscular.

¿Cómo se diagnostica el Síndrome del Túnel Carpiano?

Los síntomas del STC se reconocen fácilmente. Su fisioterapeuta junto con su médico le realizarán varias pruebas para identificar esta lesión y descartar otras.

  • Historia clínica. El patrón de los síntomas y signos puede dar una idea de la causa.
  • Exploración física. Es necesario testear la sensibilidad de los dedos y la fuerza muscular, ya que pueden estar afectados. También es aconsejable explorar otras áreas como el brazo, hombro y la región cervical para descartar otras patologías.
  • Signo de Tinel: consiste en realizar una extensión de muñeca al paciente y golpear ligeramente o presionar sobre el túnel carpiano. Si el dolor aparece, el test es positivo.
  • Test de Phalen: el paciente tiene que juntar sus manos por la parte dorsal y forzar la flexión de la muñeca durante 1 minuto. Si los síntomas aparecen, el test es positivo.
  • Radiografía. Se puede realizar para descartar fracturas o luxaciones en la muñeca.
  • Electromiografía. Esta prueba mide las pequeñas descargas eléctricas producidas en los músculos. Los instrumentos registran la actividad eléctrica de los músculos en reposo y en contracción. Esta prueba puede determinar si ha habido alguna lesión a nivel muscular.
  • Estudio de la conducción nerviosa. En una variación de la electromiografía y se mide la actividad eléctrica del nervio. Sirve para descartar otras lesiones nerviosas. 
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abril 18, 2024 FisioterapiaSalud

Todos hemos padecido en alguna ocasión dolores de espalda a causa de la presencia de contracturas musculares que nos limitan el movimiento y que nos impiden realizar nuestras actividades diarias con completa agilidad e independencia.

Cada vez que realizamos un movimiento nuestros músculos de manera natural se contraen y relajan. Sin embargo, una contracción alargada puede provocar que algunas de las fibras musculares se tensen de tal manera que se formen bandas duras en una zona provocándonos una contractura muscular.

Existen diversas causas por las que puede aparecernos una contractura, por ejemplo, manteniendo una posición prolongada durante un largo periodo de tiempo, a causa del estrés, por exceso de tensión como consecuencia de factores ambientales como el frío o la humedad, o en la práctica actividades deportivas que implican un sobre uso de la musculatura. De ahí que notemos un pequeño bulto al palpar el músculo.

En el caso de sufrir una contractura muscular en nuestra clínica de fisioterapia recomendamos a nuestros pacientes unas sencillas pautas que ayudarán a aliviarnos el dolor y la molestia fácilmente:

  1. Evitaremos el movimiento o el ejercicio que reproduzca el dolor y que nos ha causado la contractura.
  2. Aplicaremos calor a la zona contracturada, ya que provocamos una vasodilatación en el músculo, es decir, los vasos sanguíneos aumentan de tamaño provocando un mayor aporte sanguíneo (hiperemia) en la zona y, por tanto, esta recibirá una mayor aporte nutritivo y oxígeno que favorece la relajación y el alivio de los síntomas. La aplicación de calor puede ser tanto en seco, con almohadillas eléctricas, sacos de semillas, etc. como en húmedo, es decir, empleando agua caliente en la zona afectada. Debemos aplicarnos calor durante 15-20 minutos al día en pequeñas dosis. Se ha demostrado que es más efectivo aplicar calor durante varias veces al día que si se aplica de manera prolongada solo una vez. Por otro lado, en la clínica tras haber tratado la musculatura previamente el fisioterapeuta y provocar hiperemia, se puede realizar un masaje con frío, ya sea con cremas frías o con hielo aplicando un ligero masaje en la zona tratada. Esta técnica deberá ser realizada siempre por un fisioterapeuta.
  3. Realizaremos pequeños masajes en la zona utilizando una crema antiinflamatoria. Lo ideal es apretar la zona y dar un pequeño masaje circular provocando un amasamiento. Además, el masaje también aumenta la temperatura local del músculo lo que contribuye a la relajación y a la hiperemia.
  4. Realizar estiramientos de la musculatura local favoreciendo la relajación, ya que evitamos el acortamiento y contribuimos a la eliminación de las bandas tensas.

¿Qué hacer para prevenir una contractura muscular?

Para evitar la aparición de una contractura muscular es útil tener en cuenta una serie de pautas como por ejemplo:

  1. Mantener una buena higiene postural. Esto es importante sobre todo para personas que trabajan sentadas en ordenador, ya que las contracturas más notables y molestas aparecen en la zona del trapecio, entre cuello y hombro.
  2. Evitar gestos y movimientos repetitivos, ya que esto provoca un sobreesfuerzo mantenido del músculo, lo que puede conllevar a su acortamiento.
  3. Realizar un calentamiento previo antes de realizar cualquier actividad física. Tras realizar la actividad física es muy importante estirar para relajar el músculo que ha sido trabajado previamente. La pauta ideal para realizar un estiramiento es mantener la posición de estiramiento del músculo durante 10-15 segundos.
  4. La medicina natural también tiene efectos muy beneficiosos para la salud. La ingesta de antiinflamatorios naturales como Antinflamative, de CurativeLab puede ayudador a prevenir y disminuir las contracturas.

En conclusión, todos hemos sentido dolor por padecer una contractura muscular. Es importante seguir una serie de pautas para prevenirlas como una correcta postura y la realización periódica de estiramientos.

Para tratarlas aplicaremos siempre calor junto con un pequeño masaje con crema antiinflamatoria y realizar estiramientos para elongar el músculo.

En caso de no remitir la dolencia es necesario acudir a un fisioterapeuta que aplicará un tratamiento específico y personalizado.

 



marzo 29, 2024 Salud

El espolón calcáneo y la fascitis plantar

Como ya sabemos, un espolón calcáneo es una formación ósea que se presenta en la planta del pie; para ser más específicos: en el área del talón del pie.

El espolón calcáneo es una condición común que no suele complicarse y que por lo general no presenta síntomas si el paciente no desarrolla una fascitis plantar.

La fascia es en un tejido resistente que se forma en la planta del pie, es de forma triangular y se inicia en el talón. La fascia es la responsable de que el pie tenga forma de arco, además de ayudar a proteger al pie de golpes absorbiendo los impactos cotidianos a los que está sometido.

El espolón calcáneo es el resultado de varias conductas o factores que en ocasiones son difíciles de prevenir. Cuando un pie presenta problemas de alineamiento, sufrirá problemas de fricción, lo cual traerá consigo signos de hinchazón y dolor (fascitis plantar). No obstante, estos síntomas también pueden estar asociados a otras condiciones como la artritis inflamatoria, gota, infecciones, lesiones o algún otro trastorno nervioso.

Causas

Las principales causas del espolón calcáneo incluyen las rutinas físicas muy agitadas que ejercen una presión demasiado agresiva o contínua, cómo practicar running, permanecer largos periodos de tiempo de pie y/o utilizar zapatos con tacones.

Esta condición puede afectar a cualquiera, aunque es más común en deportistas y mujeres por los factores de riesgo antes mencionados; además de en las personas con deforminades hereditarias o por lesiones en el pie.

Otras causas:

– El sobrepeso y tener una pierna más larga que otra también pueden ser causa de espolón cálcaneo.

– Las personas que sufren de artritis, gota y flebitis, son propensos a desarrollar un espolón calcáneo.

– El envejecimiento, que tiene como consecuencia el adelgazamiento de la fascia plantar.

– El uso indebido de ciertos calzados o zapatos muy apretados.

Diagnóstico

Para un correcto diagnóstico de esta condición su médico traumatólogo le someterá a diferentes exámenes físicos para, entre otros, confirmar los síntomas y determinar el grado de severidad en el que se encuentra.

En caso de las primeras observaciones muestren indicios claros de que padece la condición, su médico podrá solicitar que le realicen una radiografía para descartar otras posibles afecciones.

Tratamiento

El tratamiento para combatir el espolón cálcaneo suele ser bastante efectivo.

– Si los síntomas no son muy graves y la condición no se encuentra en una fase muy avanzada, el tratamiento consistirá en una modificación del calzado, algunas terapias físicas, el consumo de ciertos medicamentos antiinflamatorios y largos periodos de descanso

– En caso de que el dolor sea muy intenso y los síntomas afecten a la calidad de vida del paciente, la cirujía puede ser necesaria.

 

Marta Espinosa.

En Clinica Zafrilla Servicios Médicos, nuestros fisioterapeutas y profesionales les tratamos cualquier cualquier tipo de lesión, contracturas, esguinces y lesiones deportivas para una rápida disminución del dolor y rápida evolución favorable, también masajes pre y post competición para una mejor preparación.

Póngase en contacto con nosotros y le informaremos Telf 968790891 // whatsapp 651 820 665 zafrism@teleyecla.com

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Se recomienda que la mochila no supere el 15% del peso del niño. Te enseñamos cómo evitar dolencias y problemas de espalda en niños al llevar la mochila del colegio.

Las dolencias de espalda son un problema habitual entre los niños. Para evitarlo, se recomienda que el peso de las mochilas no supere el 15% de lo que pesa el niño. Sin embargo, en ocasiones los pequeños llevan hasta el 35% de lo que pesan ellos. Esta mala práctica ocasiona contracturas y sobrecargas que, aunque no son graves, pueden cronificarse y condicionar tanto el desarrollo del niño como su calidad de vida en la edad adulta.

Tipos de mochila para niños y niñas

Existen muchos tipos de mochilas escolares, cada una para una necesidad y edad diferente. Al conocer las diferentes clases de mochilas escolares, nos puede resultar más sencillo decidir cuál es la mejor para nuestros hijos.

Cómo debe llevar la mochila escolar tu hijo para que no le duela la espalda

Backpack o mochila escolar clásica

Es la mochila de siempre, la de toda la vida. Se trata de una bolsa grande con dos asas para colgar en los hombros y cargar en la espalda. Las hay de diferentes tamaños y formas y, dependiendo del modelo, contará con uno o varios compartimentos donde poder guardar los diferentes artículos escolares que el niño necesita llevar a clase.

Es una de las opciones favoritas, ya que es muy cómoda de llevar, cuenta con gran cantidad de espacio para poder transportar todo lo necesario para el día a día y cuenta con tirantes regulables que se adaptan al crecimiento del niño o al tipo de carga, de forma que se ajusta perfectamente a su altura y constitución.

Los modelos que disponen de correas y fondo de espalda acolchados, facilitan la carga y evitan que los tirantes se claven en los hombros del niño debido al peso de la carga de la mochila.

Mochila ergonómica

Es una variante del modelo anterior. Las nuevas mochilas ergonómicas cuentan con un diseño anatómico que se adapta a la morfología del niño para ayudarle a cuidar la espalda y evitar los dolores por cargar tanto peso.

Trolley o mochila con ruedas

La mochila con ruedas es otra de las favoritas porque permite cargar con mayor peso que las mochilas escolares clásicas sin forzar tanto la espalda. Al llevar ruedas, se puede arrastrar, evitando la carga excesiva sobre los hombros.

La estructura es similar a las mochilas clásicas, incluso algunas cuentan con asas para poderlas llevar también a la espalda. La única diferencia es que incluyen una estructura a modo de carrito sobre la que reposa la mochila. También incorporan un asa extensible para poder tirar de ella y adaptarse al crecimiento del niño.

El problema de estas mochilas radica en superar las dificultades que presentan a la hora de ser arrastradas por terrenos irregulares, como calles adoquinadas, escaleras o accesos difíciles.

Mochila bandolera o cruzada

No son muy frecuentes y su característica principal es que, aunque se carguen a la espalda como las mochilas clásicas, sólo lleva un asa y va atravesada sobre el pecho.

Suelen tener menos capacidad y resultan peores para soportar el peso, ya que éste recae únicamente sobre un hombro. Se trata de una mochila práctica para otros ámbitos en los que no es necesario llevar mucho material encima. Por ejemplo: a la hora de salir de paseo.

Mochila tipo bolso o de un solo hombro

Algunas mochilas adoptan la forma de un bolso grande. Su estructura consiste en una bolsa grande, normalmente de diseño horizontal, que puede incluir varios compartimentos en su diseño, tanto interiores como exteriores.

Su característica principal es el asa larga que puede colgarse de cualquiera de los dos hombros. Al igual que en el caso de la mochila bandolera, no es recomendable para cargar mucho peso, ya que se carga sobre un solo hombro. Sin embargo, resulta muy cómoda para llevar poco material.

Maleta, maletín o portafolios con asa

Las mochilas escolares estilo maleta o portafolios disponen de un asa superior para llevarlas en la mano. Algunos modelos también disponen de una correa más larga para poder cargarla sobre un hombro o llevarla en un lateral del cuerpo, cruzada sobre el pecho.

Aunque muchas tienen gran capacidad, resultan incómodas si se cargan demasiado, ya que el peso recae sobre un solo brazo. Algunas de ellas, además, tienen forma cuadrada vertical o rectangular horizontal, por lo que distribuyen peor la carga y desequilibran más la espalda al sobresalir por los costados.

Así que, en general, las mejores mochilas son aquellas que permiten distribuir mejor su peso, como sucede con las mochilas clásica y ergomómica; o llevarlo a rastras para no forzar la musculatura y los huesos de la espalda, como es el caso de los trolleys.

Qué mochila elegir para tus hijos según su edad y peso

Hay tres factores importantes a tener en cuenta a la hora de escoger una mochila infantil:

  • Las medidas de la mochila: la mochila nunca debe ser más larga que la espalda del niño.
  • La capacidad de la mochila: se suele medir en litros y una vez cargada nunca debe pesar más del 10-20% del peso corporal del niño.
  • Las características de la mochila: debemos elegir una mochila cómoda que se adapte a las necesidades del niño según la actividad o la edad. Las prestaciones también son importantes. Algunos extras a tener en cuenta son: que las correas sean acolchadas y regulables, si tiene cinturón a la altura del pecho y la cadera que ayude a transferir parte del peso de la mochila, si dispone de ventilación en la espalda, accesos al interior del compartimento principal, bolsillos exteriores e interiores, cobertor de lluvia o tela impermeable, etcétera.

Como recomendación general, los niños en edad de guardería deben llevar mochilas clásicas apenas cargadas con una muda limpia y una pequeña botella de agua. Sus mochilas deben ser de tamaño pequeño y con un solo bolsillo central. Mejor si tienen arnés de pecho que evite que los tirantes resbalen de los hombros y correa con asa para la muñeca de los padres. También es recomendable que lleven una etiqueta con su nombre y el teléfono de los padres en el interior.

A partir de los 3 años, los niños ya han mejorado lo suficiente su capacidad motora como para poder arrastrar una mochila por el suelo. De esta forma, se favorece el transporte de un mayor peso sin que se resientan los hombros ni la columna vertebral. De cualquier forma, ésta nunca debe ser tampoco de tamaño superior a la espalda del niño ni sobrecargarse por encima del peso anteriormente indicado.

Los modelos en forma de bandolera, con una sola tira cruzada sobre el pecho o la espalda, o de tipo bolso o maletín deben utilizarse a partir de la adolescencia, cuando ya somos capaces de mantener un ritmo constante de marcha con una carga significativa a cuestas. Tampoco es conveniente cargarlos demasiado ni escoger diseños muy grandes para el cuerpo del estudiante.

Como norma general, siempre es mejor escoger un modelo anatómico con tirantes y espalda acolchados. Y si es necesario, podemos aligerar el peso que carga el niño sobre la espalda, complementando y dividiendo el contenido de la mochila con un portafolios, clasificador o carpeta de mano.

Cuánto peso puede llevar un niño según su peso y edad

La capacidad de las mochilas se mide en litros y las recomendaciones de los expertos para niños y jóvenes, de entre 4 y 12 años, es que el peso total de la mochila ya cargada nunca debe pesar más del 15% del peso corporal del niño. Así que lo ideal es valorar cada caso de forma individual teniendo en cuenta el peso concreto del niño a la hora de elegir su mochila escolar.

Como recomendaciones generales, debemos escoger una mochila de menos de 6 litros para los menores de 3 años, de no más de 6 para los preescolares y de entre 14 y 30 litros para el resto de los niños por debajo de la edad adulta.

También es importante enseñar al niño a llevar adecuadamente la mochila, bien adaptada a su talla y puesta de manera correcta sobre los hombros y la espalda, para que el peso no le desequilibre al caminar, incline su espalda ni desvíe su columna.

Problemas por el exceso de peso en la mochila

Numerosos estudios relacionan los dolores de espalda con el uso continuado de mochilas muy pesadas. El doctor Wayne Yankus, de la Academia Americana de Pediatría, asegura que las mochilas provocan que los niños estén desequilibrados, haciendo que tengan una postura que aumenta la probabilidad de un dolor de la espalda baja.

Un estudio realizado en la Universidad de Auburn concluyó que las mochilas que son demasiado pesadas ponen en peligro las columnas en desarrollo de los niños y provocan doloresmusculares y de espalda, así como problemas de entumecimiento y dolor en el hombro.

Las mochilas sobrecargadas no sólo son responsables de lesiones en la espalda. También causan dolor de cuello, tensión en los hombros, dolores de cabeza y agotamiento general. Las mochilas que pesan en exceso también pueden ser las culpables de algunas lesiones de tobillo, ya que hacen que sus portadores caminen mal.

Incluso, hay profesionales de la salud que relacionan las mochilas sobrecargadas con algunos casos de escoliosis y otros problemas físicos permanentes. Esto se debe a que en la práctica se ha comprobado que el peso medio de las mochilas de los alumnos de 10 años es del doble de lo recomendado por los médicos. Para remediar este problema, debemos escoger una mochila adecuada a la edad, peso y talla de nuestros hijos y ayudarles a prepararla para ir al colegio.

Si enseñamos a los niños a preparar bien la mochila, escogiendo y priorizando el contenido en función de las asignaturas del día, en poco tiempo el pequeño aprenderá a preparar él solo su mochila (que, al fin y al cabo, es un objeto privado cuyo contenido es íntimo y personal, por lo que debemos respetarlo). Es importante que, para fomentar su autonomía, el niño vaya adquiriendo el hábito de ser él mismo quien la vacíe al final del día y quien la prepare para el día siguiente.

Para prevenir los problemas de espalda, también debemos inculcar en nuestro hijos unos hábitos de vida saludables, evitando que caigan en el sedentarismo y animándoles a realizar algún el ejercicio físico al menos dos veces por semana, especialmente deportes como la natación, que favorecen el desarrollo de los músculos de la espalda.

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enero 31, 2024 Salud

Las enfermedades cerebro-vasculares constituyen, en la actualidad, uno de los más importantes problemas de salud pública. Son la tercera causa de muerte en el mundo occidental, la primera causa de invalidez permanente entre las personas adultas y una de las principales causas de déficit neurológico en el anciano.

Atendiendo a su etiología, un ICTUS puede ser isquémico (tombótico o embólico) o hemorrágico. En ambos casos tenemos un resultado de daño cerebral por falta de riego sanguíneo (en el ICTUS hemorrágico tendremos, además, problemas derivados por compresión de estructuras cerebrales por la sangre extravasada)

Los SÍNTOMAS que pueden advertirnos de un posible accidente cerebro vascular leve, muy importantes para tenerlos en cuenta y prevenir un accidente más grave son:

-Mareos, dolor de cabeza brusco, intenso e inusual (suele ir acompañado de otros síntomas)
-Parestesias (hormigueos, zonas «dormidas»)
-Debilidad de un grupo muscular
-Desorientación
-Episodios breves de amnesia

El CUADRO CLÍNICO depende del área del cerebro dañada, por lo que puede ser variado. Podemos tener síntomas puramente sensitivos, puramente motores o combinación de ambos (sensitivomotores):

-Pérdida de fuerza o movilidad en un brazo y/o pierna, que puede acompañarse de parálisis de la cara (todo en el mismo lado del cuerpo: hemiparesia/hemiplejia)
-Dificultad para expresarse o entender lo que se le dice; lenguaje ininteligible (disartria, afasia)
-Dificultad o imposibilidad de caminar. Pérdida de equilibrio y coordinación
-Pérdida de la visión en uno o los dos ojos
-La depresión suele acompañar como una manifestación no física en casi el 50% de los pacientes que sobreviven a un ICTUS

La primera intervención ante un posible accidente cerebro-vascular (ACV) se realiza por personal médico: primeros auxilios, ya que lo más importante es asegurar la vida del paciente. Una vez resuelta la primera fase, cuando el paciente se encuentra estable, el tratamiento rehabilitador puede empezar incluso antes de que abandone el hospital. La fisioterapia en las primeras semanas es crucial para la recuperación del paciente, ya sea total o parcial, ya que pueden quedar secuelas.

TRATAMIENTO DE REHABILITACIÓN
Una vez abandonado el hospital, la REHABILITACIÓN en un paciente con daño neurológico se debe llevar a cabo por un equipo multidisciplinar (fisioterapeutas, psicólogos, logopedas, terapeutas ocupacionales) Los primeros meses tras el ACV son muy importantes de cara a reducir secuelas y recuperar el máximo posible de movilidad. Los fisioterapeutas trabajamos para restablecer el movimiento, la coordinación, el equilibrio, la marcha, buscando siempre la funcionalidad para que el paciente recupere sus actividades de la vida diaria. Se debe hacer una valoración inicial para comprobar el estado actual del paciente y poder establecer un tratamiento fisioterápico con objetivos a corto, medio y largo plazo, haciendo evaluaciones periódicas y ajustando el tratamiento a las variaciones y avances que vayamos encontrando en el paciente. Existen muchísimas técnicas de tratamiento a nuestro alcance, de manera que podemos adaptarnos a la necesidad de cada paciente en cada fase de su evolución.

Lo más importante en estos casos es una rápida intervención, ya sea para la detección de los síntomas y evitar que el ACV sea más grave, como para el tratamiento rehabilitador o fisioterapeuta para reducir secuelas.

En Clínica Zafrilla Servicios Médicos, nuestros fisioterapeutas y profesionales tratamos este tipo de patologías y otras relacionadas, para la mejoría de nuestros pacientes y la prevención de riesgos mayores.

Póngase en contacto con nosotros y le informaremos  Telf 968790891 // whatsapp  651 820 665     zafrism@teleyecla.com

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Tipos de dolor de espalda: lumbalgia, artrosis, hernia discal o ciática
Distintas afecciones o patologías provocan dolor localizado en la parte baja de la espalda. Algunas de ellas son la lumbalgia, el lumbago, la artrosis o la hernia discal. Otras, como la lumbociática o la ciática causan dolor no solo en la espalda sino también a lo largo de la pierna.


Lumbalgia o dolor de espalda baja
La lumbalgia es un dolor localizado en la parte baja de la espalda, a nivel de las vértebras lumbares, precisamente debajo de la última vértebra que sostiene el último par de costillas.

La lumbalgia puede ser aguda y durar solo unos cuantos días o, por el contrario, convertirse en una afección crónica y prolongarse durante tres meses o más.

Lumbago o dolor en la región lumbar
El lumbago es un dolor intenso localizado en la región lumbar. Por lo general, este dolor puede aparecer tanto en ambos lados de la columna como en uno solo y siempre como consecuencia de un «movimiento en falso».

La artrosis produce dolor de espalda pero puede afectar a todo el cuerpo
La artrosis es una enfermedad crónica que evoluciona de manera lenta y sin manifestaciones graves. La artrosis aparece como consecuencia del desgaste de los cartílagos y puede afectar a todas las articulaciones del cuerpo.

La aparición de dolor en la parte baja de la espalda indica que la artrosis ha afectado a las vértebras lumbares.

Qué es una hernia discal y por qué causa dolor de espalda
Entre las vértebras de la columna existen unas almohadillas cartilaginosas llamadas discos intervertebrales. La función de los discos intervertebrales es permitir la flexibilidad de la columna vertebral y amortiguar la presión entre las vértebras.

La hernia discal, también llamada hernia de disco lumbar, es una deformidad que sobresale del disco intervertebral.

Qué ocurre cuando se tiene una hernia de disco lumbar
Entre las consecuencias de la hernia discal se encuentran la aparición de dolores lumbares si la hernia no tiene contacto con el nervio ciático.

En cambio, cuando la hernia llega a tocar una de las raíces del nervio ciático, se denominaráciática.

Qué causa la ciática o dolor en el nervio ciático
La ciática tiene su origen en la protuberancia de una hernia discal situada en uno de los dos últimos discos lumbares.

La hernia discal puede aparecer tanto entre las dos últimas vértebras lumbares (L4 y L5) como entre la última vértebra lumbar (L5) y la primera vértebra del hueso sacro (S1).

La hernia discal provoca dolor a lo largo del nervio ciático. Dicho dolor empieza en la zona del glúteo, baja por el muslo y llega hasta el pie.

Qué es la lumbociática
La lumbociática es una afección que produce dolor en la parte baja de la espalda y a lo largo de la pierna.

La lumbociática consiste en la irritación de las raíces del nervio ciático secundario debido a una lesión del disco intervertebral.

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enero 2, 2024 FisioterapiaSalud

Todos hemos padecido en alguna ocasión dolores de espalda a causa de la presencia de contracturas musculares que nos limitan el movimiento y que nos impiden realizar nuestras actividades diarias con completa agilidad e independencia.

Cada vez que realizamos un movimiento nuestros músculos de manera natural se contraen y relajan. Sin embargo, una contracción alargada puede provocar que algunas de las fibras musculares se tensen de tal manera que se formen bandas duras en una zona provocándonos una contractura muscular.

Existen diversas causas por las que puede aparecernos una contractura, por ejemplo, manteniendo una posición prolongada durante un largo periodo de tiempo, a causa del estrés, por exceso de tensión como consecuencia de factores ambientales como el frío o la humedad, o en la práctica actividades deportivas que implican un sobre uso de la musculatura. De ahí que notemos un pequeño bulto al palpar el músculo.

En el caso de sufrir una contractura muscular en nuestra clínica de fisioterapia recomendamos a nuestros pacientes unas sencillas pautas que ayudarán a aliviarnos el dolor y la molestia fácilmente:

  1. Evitaremos el movimiento o el ejercicio que reproduzca el dolor y que nos ha causado la contractura.
  2. Aplicaremos calor a la zona contracturada, ya que provocamos una vasodilatación en el músculo, es decir, los vasos sanguíneos aumentan de tamaño provocando un mayor aporte sanguíneo (hiperemia) en la zona y, por tanto, esta recibirá una mayor aporte nutritivo y oxígeno que favorece la relajación y el alivio de los síntomas. La aplicación de calor puede ser tanto en seco, con almohadillas eléctricas, sacos de semillas, etc. como en húmedo, es decir, empleando agua caliente en la zona afectada. Debemos aplicarnos calor durante 15-20 minutos al día en pequeñas dosis. Se ha demostrado que es más efectivo aplicar calor durante varias veces al día que si se aplica de manera prolongada solo una vez. Por otro lado, en la clínica tras haber tratado la musculatura previamente el fisioterapeuta y provocar hiperemia, se puede realizar un masaje con frío, ya sea con cremas frías o con hielo aplicando un ligero masaje en la zona tratada. Esta técnica deberá ser realizada siempre por un fisioterapeuta.
  3. Realizaremos pequeños masajes en la zona utilizando una crema antiinflamatoria. Lo ideal es apretar la zona y dar un pequeño masaje circular provocando un amasamiento. Además, el masaje también aumenta la temperatura local del músculo lo que contribuye a la relajación y a la hiperemia.
  4. Realizar estiramientos de la musculatura local favoreciendo la relajación, ya que evitamos el acortamiento y contribuimos a la eliminación de las bandas tensas.

¿Qué hacer para prevenir una contractura muscular?

Para evitar la aparición de una contractura muscular es útil tener en cuenta una serie de pautas como por ejemplo:

  1. Mantener una buena higiene postural. Esto es importante sobre todo para personas que trabajan sentadas en ordenador, ya que las contracturas más notables y molestas aparecen en la zona del trapecio, entre cuello y hombro.
  2. Evitar gestos y movimientos repetitivos, ya que esto provoca un sobreesfuerzo mantenido del músculo, lo que puede conllevar a su acortamiento.
  3. Realizar un calentamiento previo antes de realizar cualquier actividad física. Tras realizar la actividad física es muy importante estirar para relajar el músculo que ha sido trabajado previamente. La pauta ideal para realizar un estiramiento es mantener la posición de estiramiento del músculo durante 10-15 segundos.
  4. La medicina natural también tiene efectos muy beneficiosos para la salud. La ingesta de antiinflamatorios naturales como Antinflamative, de CurativeLab puede ayudador a prevenir y disminuir las contracturas.

En conclusión, todos hemos sentido dolor por padecer una contractura muscular. Es importante seguir una serie de pautas para prevenirlas como una correcta postura y la realización periódica de estiramientos.

Para tratarlas aplicaremos siempre calor junto con un pequeño masaje con crema antiinflamatoria y realizar estiramientos para elongar el músculo.

En caso de no remitir la dolencia es necesario acudir a un fisioterapeuta que aplicará un tratamiento específico y personalizado.

 



¿Qué es una tendinitis de Aquiles?
Una tendinitis de Aquiles es una inflamación (irritación e hinchazón) del tendón de Aquiles. El tendón de Aquiles es una tira de tejido ubicada en la parte posterior del pie. Conecta el hueso del talón con los músculos de la pantorrilla.
 
¿Cuáles son los signos y los síntomas de la tendinitis de Aquiles?
La tendinitis de Aquiles causa dolor un poco más arriba del talón y en la parte inferior de la pierna, sobre todo después de correr o de hacer otro tipo de actividades físicas. El dolor empeora cuando se hace ejercicio físico y mejora con el reposo.
 
Las personas con tendinitis de Aquiles también pueden tener:
 
– Rigidez y molestias en el talón, sobre todo por la mañana
hinchazón o nódulos duros en el tendón de Aquiles.
– Sonido similar al crujido o chasquido al mover el tobillo o al presionar el tendón de Aquiles
– Debilidad en la pierna afectada
– Dolor al estirar el pie
– Dolor provocado por la presión del calzado
– Causas de la tendinitis de Aquiles
 
La tendinitis de Aquiles suele ser una lesión por sobrecarga (cuando movimientos que se hacen de forma repetitiva lesionan una parte del cuerpo). También puede ocurrir cuando una persona:
 
– Aumenta de repente el ejercicio físico
– No calienta los músculos de la pantorrilla antes de hacer ejercicio
– Hace ejercicio físico con un calzado desgastado, que no le sujeta bien el pie o de talla incorrecta
– No estira el tendón de Aquiles ni la parte posterior de la pierna después de estar activo físicamente
– Recibe un golpe directo en esa parte del cuerpo
 
¿Quién puede desarrollar una tendinitis de Aquiles?
La tendinitis de Aquiles suele afectar a personas que practican deportes donde se fuerza mucho el talón, como correr, saltar, el tenis, el baloncesto, el patinaje artístico, el esquí y el baile.
 
¿Cómo se diagnostica?
 
Hacen una exploración física al paciente
En algunas ocasiones, los médicos piden pruebas de diagnóstico por la imagen, como radiografías o resonancias magnéticas (RM) (si creen que el tendón de Aquiles podría estar desgarrado o roto).
 
¿Cómo se trata?
– El tratamiento de la tendinitis de Aquiles empieza tomándose un descanso con respecto a la actividad física que ha conducido a esta lesión. Suele estar bien hacer ejercicios que no supongan levantar peso, como la natación o el ciclismo suave en terreno plano, así como actividades de estiramientos tipo yoga. Si una persona con tendinitis de Aquiles no hace reposo, el tendón puede acabar lesionándose más.
 
Es posible que el profesional de la salud que lleva a su hijo recomiende:
 
– Hacer estiramientos del tendón de Aquiles durante 30 segundos seguidos de 3 a 4 veces al día
– Poner hielo o un paquete de frío en el talón cada 1 o 2 horas, durante 15 minutos seguidos. (Colocar una toalla fina o delgada sobre la piel para protegerla del frío).
– Vendar o colocar una cinta adhesiva alrededor del tendón de Aquiles.
– Elevar el pie, colocándolo por encima de la altura del corazón para ayudar a reducir la hinchazón
– Tomar ibuprofeno (Advil, Motrin o la marca genérica de una tienda) para ayudar a aliviar el dolor y la hinchazón
estirar y fortalecer los músculos mediante fisioterapia o un programa de ejercicio físico en casa
– Llevar una bota ortopédica y usar muletas para mantener inmóvil el tendón
– Usar unas plantillas dentro del calzado (también conocidas como órtesis para el calzado) indicadas por tu profesional de la salud o por una persona con experiencia en ortopedia
colocar protectores acolchados en el tendón de Aquiles si este roza con la superficie del calzado o ir cambiando de calzado
– Fortalecer los músculos que rodean el tendón para no forzar tanto el tendón de Aquiles y para que estos músculos sostengan mejor el tobillo
– Las inyecciones de esteroides en o alrededor del tendón de Aquiles se han asociado a ruptura del tendón, por lo que no se recomiendan.
 
Raramente, una persona puede necesitar operarse el tendón de Aquiles si no remiten sus síntomas después de haber seguido todas las recomendaciones de su médico.
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diciembre 25, 2023 DeporteFisioterapiaSalud

Las vacaciones de verano son una época muy importante para cuidar nuestra salud, ya que nos permite desconectar de las rutinas diarias que nos infunden estrés y nos ofrece la oportunidad de entrar en contacto con la naturaleza de una forma más profunda. Pero por otra parte también es más habitual que abandonemos nuestra rutina de ejercicios que tanto nos ha costado establecer.

En este post te vamos a recomendar algunos consejos para recuperar tu rutina de ejercicios tras tus merecidas vacaciones:

Empieza poco a poco

Si tus vacaciones son de duración media o larga y te has alejado de tu rutina de ejercicios por más de una semana, el primer consejo que te podemos dar es que comiences poco a poco. Los primeros días no te exijas mucho, ya que tu musculatura y articulaciones deben retomar de forma progresiva su actividad normal.

Escucha a tu cuerpo, conoce sus límites y respétalos.

Consejos para regresar al ejercicio después de las vacaciones

Ejercicio en casa

Calienta y estira

En los primeros días tras las vacaciones, debes prestar más atención de la habitual a los estiramientos y al calentamiento previo al ejercicio. Si llevas muchos días de vacaciones relajantes y carentes de actividad física, los dos primeros días tus ejercicios podrían limitarse únicamente a calentamiento y estiramiento. De esta forma comenzarás a preparar tus articulaciones y tus músculos para el deporte que realizarás en las siguientes sesiones.

Retoma tu alimentación

En vacaciones es prácticamente imposible no caer en la tentación de los manjares gastronómicos de nuestro destino turístico, de las comidas con familiares y amigos o del simple “terraceo” de verano. Esto nos lleva a ganar algo más de peso, que si bien lo llevaremos de vuelta a su punto óptimo en cuanto recuperemos nuestra rutina de ejercicios, sí que puede hacer que nos sintamos más pesados y cansados en las dos primeras semanas tras las vacaciones.

De hecho el peso ganado (o perdido) durante las vacaciones es otro de los motivos por los que realizar de forma progresiva la reincorporación a la rutina de ejercicios. Ya que de esta forma nos permitirá adaptar los ejercicios al ritmo de nuestro organismo.

Por supuesto debemos regresar cuanto antes a nuestra rutina de alimentación saludable. Para ello recuerda lo que te contábamos en nuestro artículo: Come sano. Come bien.

Planifícate

De igual forma que si estuvieses preparándote para una competición deportiva, debes establecer metas. Puedes crear un calendario de ejercicios para que te sirva de orientación, que deberías tener en un lugar muy visible de tu casa. Puedes empezar con un plan de entrenamiento específicio, de 4 u 8 semanas que te haga más fácilmente alcanzar tus objetivos.

Imagina tu rutina como si se tratase de una enorme roca, es mejor subir a esta roca usando unas escaleras que subirla de golpe y a pulso. Estas metas siempre han de ser realistas y han de ser como los pequeños peldaños de esa escalera que te llevará de vuelta a lo alto de tu rutina de ejercicios.

El mejor consejo

Por supuesto, el mejor consejo de todos es que durante tus vacaciones no abandones del todo tu rutina de ejercicios (si ya lo has hecho apúntalo para la próxima ) y si así lo haces, siempre puedes practicar otro tipo de actividad física, como deportes al aire libre, estiramientos antes y después de la piscina, salir a correr por las mañanas, practicar senderismo o incluso algunas series de flexiones y abdominales al despertarte. Si nos lo proponemos siempre podremos encontrar un momento para practicar deporte saludable durante las vacaciones, y al mismo tiempo disfrutar de un momento de diversión y desconexión de nuestra rutina diaria.

Si no dejas de practicar deporte, el regreso a la rutina de ejercicios será más rápido y fácil de sobrellevar.

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