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Estamos caminando y, de repente, un “tirón” no nos deja continuar. Mientras dormimos, nos despertamos por un “latigazo” en la pierna. Los calambres son contracciones musculares involuntarias que pueden deberse a diferentes motivos. Lo bueno es que existen remedios o técnicas para que no modifiquen tu vida cotidiana y, sobre todo, no te duelan. Aprende de los calambres: qué, por qué, cómo y mucho más en este artículo.
Son muchas las causas por las cuales una persona puede sufrir un calambreque, como decíamos antes, es un movimiento del músculo que no podemos controlar. Las más frecuentes son:
En el caso de un calambre estomacal, aparece porque la sangre se “va” directa a esa zona para poder hacer la digestión. Si en vez de quedarnos tranquilos empezamos a andar de aquí para allá, hacemos deporte o nos metemos en la piscina, el estómago se resentirá y, como consecuencia, causará esos espasmos.
Otro de los lugares críticos para los calambres son las manos y las muñecas,debido a problemas en la circulación de la sangre o al llamado “síndrome del túnel carpiano” o “mal de la secretaria” que afecta a las personas que usan demasiado el teclado o el ratón.
La zona típica donde aparecen los calambres son las piernas y en ese caso se deben a todas las causas nombradas anteriormente.

Los síntomas de los calambres son dos, muy bien diferenciados. El primero es dolor local en el área afectada y el segundo es una sensación de “tirón” o “latigazo”, que posteriormente se convierte en hormigueo.
En el momento en que estamos sufriendo un calambre, lo mejor que podemos hacer es estirar de a poco el área afectada para aliviar el dolor y relajar el músculo acalambrado.
La fisioterapia, los masajes o dormir sin almohada son excelentes opciones para evitar calambres en el cuello u hombros. También puede ayudar la práctica de ciertas disciplinas, como el yoga o el taichí, para los calambres en general. No dudes en realizar actividad física media hora al día para que la sangre pueda oxigenar los músculos y tejidos, así como también repararlos y nutrirlos como corresponde.
Si se te acalambran mucho las piernas, cada vez que llegues a casa elévalas con un cojín o apoyándolas en la pared. También puedes dormir con varios cojines a la altura de los talones, aplicar agua calienta o la almohadilla eléctrica, etc.
La alimentación es muy importante para evitar calambres. Incluye en tu dieta aquellos alimentos que sean ricos en calcio como las naranjas, las almendras, el brócoli, los vegetales de hoja verde, la leche de soja o los lácteos, y otros que te aporten mucho magnesio como, por ejemplo, las nueces, los cereales integrales, el cacao, las judías, las algas y la harina de soja. Come un plátano al día y no dejes de lado la hidratación. Si haces mucho deporte, considera beber agua o bebidas isotónicas para evitar la deshidratación y estira bien cada vez que hagas ejercicio.

Otras recomendaciones:
Los términos “abductor” y “aductor” se utilizan frecuentemente para referirse a los músculos abductores y aductores de la cadera, pero en realidad, estos términos definen de forma general dos tipos de músculos según el movimiento que realizan: los abductores realizan movimientos de abducción y los aductores realizan movimientos de aducción. Estos son los movimientos laterales de alejamiento y acercamiento de miembros del cuerpo respecto al plano sagital o línea media del cuerpo.
La abducción y la aducción son dos movimientos opuestos que se realizan en el plano frontal. El plano frontal es el plano que divide el cuerpo humano en la mitad anterior (delante, parte del pecho) y la mitad la posterior (detrás, parte de la espalda). Los movimientos en este plano se describen comúnmente como movimientos laterales:
Los músculos abductores y aductores son, por tanto, músculos antagonistas, pues realizan movimientos opuestos. Por ejemplo, levantar la pierna lateralmente alejando el pie del cuerpo sería un movimiento de abducción realizado por músculos abductores. El movimiento contrario sería una aducción y los músculos implicados serían músculos aductores. En algunos casos, por convención, se habla de flexión lateral y no de abducción/aducción. Por ejemplo, la flexión lateral del cuello.

Los músculos abductores y aductores de la cadera son, probablemente, los músculos abductores y aductores más conocidos, sobre todo en el ámbito del fitness. Los abductores de la cadera son los músculos que realizan el movimiento de elevación lateral de la pierna o separación de las piernas. Los aductores serían los músculos antagonistas, es decir, los que cierran las piernas y aproximan el muslo a la línea media del cuerpo.
Los abductores de la cadera, también llamados abductores del miembro inferior, se sitúan en la parte externa del muslo y glúteos. Los más importantes son el glúteo mediano, el glúteo menor y el músculo piramidal. Los aductores de la cadera se sitúan en el interior del muslo y los más importantes son el aductor mayor, el aductor mediano y el músculo pectíneo.

Curiosiando.
La fractura de Colles es una fractura distal del radio (zona más cercana a la muñeca), extraarticular, con desplazamiento en dirección dorsal y acortamiento radial. Su incidencia es superior en mujeres, de entre 40 y 60 años, probablemente secundarios a cambios en la densidad ósea y a cambios hormonales. En pacientes jóvenes la causa suelen ser accidentes de tráfico y/o laborales, y pueden revestir una mayor gravedad por ser traumatismos de alta energía. El 90% de las fracturas se producen por caídas sobre la muñeca en extensión.

Durante el periodo de inmovilización, el miembro superior debe retirarse del cabestrillo varias veces al día con el fin de movilizar el codo y el hombro. Los dedos deben ejercitarse en flexión y en extensión. Una movilización precoz evitará las rigideces y algodistrofias. Se pueden realizar contracciones isométricas con puño cerrado. Deben evitarse las posiciones en declive y favorecer el retorno venoso.
La rehabilitación va encaminada a la recuperación funcional y de la movilidad articular, la reabsorción del edema y disminución del dolor; mediante movilizaciones, masaje de drenaje y diferentes técnicas analgésicas realizadas por el fisioterapeuta. También se emplean la magnetoterapia (efecto de remodelación, consolidación y formación de callo óseo), las corrientes analgésicas, corrientes de electroestimulación (en la última fase de rehabilitación van a potenciar la musculatura de alrededor de la fractura proporcionando mayor estabilidad en las articulaciones adyacentes).
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En fisioterapia el ultrasonido se utiliza para tratar lesiones, inflamación de tendones, cicatrices, por ejemplo. No transmite frío ni calor de manera que el paciente los pueda sentir. Es un calor que va al interior, a los tejidos.
El ultrasonido es un equipo que transfiere ondas mecánicas de mayor frecuencia que las del sonido, a través de un medio físico como puede ser un gel específico, que permite que pueda propagarse y transmitir energía (calor profundo) gracias a la vibración que producen dichas ondas. Ese calor no se siente, ni se nota.
Beneficios del ultrasonido:
-la cicatrización de las lesiones
-la vasodilatación de la zona con hiperemia y aumento del flujo sanguíneo
-el incremento del metabolismo local, con estimulación de las funciones celulares y de la capacidad de regeneración tisular.
-el incremento de la flexibilidad de los tejidos ricos en colágeno, con disminución de la rigidez articular y de la contractura
-el efecto antiálgico y espasmolítico, que son los más útiles en lo que a indicaciones se refiere
-acelera la tasa de curación y mejora la calidad de la reparación
Como la transmisión del ultrasonido no es la misma en cada tipo de tejido, algunos tejidos son capaces de absorber la energía en mayor proporción que otros.
En términos de práctica clínica, los tejidos que absorben más energía son aquellos con alto contenido de colágeno (ligamentos, tendones, fascia, cápsula articular, tejido cicatrizal). La aplicación del ultrasonido terapéutico a los tejidos con una baja capacidad de absorción de energía es menos probable que sea eficaz que la aplicación de la energía en un material de mayor absorción.
Entre los beneficios del ultrasonido en la fisioterapia está también que los tejidos más efectivamente calentados están el periostio, los tejidos colágenos (ligamentos, tendones y fascia) y los músculos fibrosados.
Si la temperatura de los tejidos lesionados se eleva a 40-45 grados, se producirá una hiperemia, cuyo efecto será terapéutico. Además, las temperaturas en este rango ayudan a iniciar la perfecta cicatrización de estados inflamatorios crónicos.
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Para todos los corredores, el verano es la época del año predilecta para iniciarse o progresar en la carrera a pie. Sea cual sea la experiencia y la preparación de cada corredor, para correr en plena forma, es primordial evacuar el calor corporal y no absorber demasiada energía « calor » durante el esfuerzo:

Sigue nuestro programa « correr con calor » en 10 puntos:
1. ACOSTUMBRA TU CUERPO AL CALOR
Programa un plan de entrenamiento « carrera a pie » adaptado para acostumbrarte al calor del verano. La primavera es ideal con sus días de sol progresivos. Sigue un programa de entrenamiento running durante varias semanas en función de tu nivel.
2. PRIVILEGIA LOS LUGARES CON SOMBRA Y ELIGE CORRER CUANDO EL TIEMPO ES MÁS FRESCO
Para evitar sufrir los grandes calores del día, no dudes en correr temprano por la mañana (antes de salir a trabajar) o por la noche al volver. Busca lugares con sombra (parques, senderos en bosques…), tu cuerpo se acostumbrará poco a poco al calor ambiente.
3. LIMITA LA DURACIÓN DE TU CALENTAMIENTO
En verano, el calentamiento puede ser más corto que en invierno. Por la temperatura ambiente, los músculos se calientan más rápidamente. Adapta tus necesidades de calentamiento con respecto al calor y a tus sensaciones físicas.
4. ELIGE ROPA TRANSPIRABLE Y AMPLIA
Durante tus salidas, lleva siempre ropa amplia y transpirable. Durante el esfuerzo con calor, tu cuerpo podría enfriarse más fácilmente. La ropa de running para el verano está perfectamente adaptada a la carrera con calor, sus materiales técnicos permiten una buena evacuación del sudor y facilitan la evaporación del calor.

5. TEMPLA TU CUERPO ANTES DE LA SALIDA Y DURANTE LA CARRERA
Antes de correr, puedes templar tu cuerpo tomando una ducha tibia. Esto te permitirá bajar la temperatura de tu cuerpo sobre todo si corres por la noche después de una jornada de trabajo. Durante la carrera, si tienes demasiado calor, humidifica tu ropa y mójate el pelo.
6. BEBE LO SUFICIENTE ANTES Y DURANTE LA CARRERA
Es el gesto indispensable para estar en forma durante el esfuerzo.
Sea cual sea la época del año, un corredor siempre debe pensar en hidratarse durante la carrera, pero también fuera de los períodos de entrenamiento.
En efecto, durante el esfuerzo, la hidratación es incompleta, el organismo debe tener un capital hídrico importante antes del esfuerzo.
Prioridad: no esperes a tener sed para hidratarte. La sensación de sed ya es la señal de una pérdida hídrica del 1 % que equivale a una merma del 10 % de las capacidades físicas. Para estar al máximo de tus capacidades, ingiere con regularidad pequeños tragos de agua aproximadamente cada 10 minutos.
A saber: durante una carrera intensa o de larga duración con calor, el cuerpo pierde agua, pero también minerales. El corredor debe compensar las pérdidas de electrolitos para conservar todo su fondo tomando una bebida del esfuerzo glucídica isotónica (a 50 g/l de hidratos de carbono).
7. LLEVA UNA GORRA
Llevar una gorra es indispensable para protegerse de los rayos del sol y favorece la evaporación del calor corporal por la cabeza (transpiración).
8. PROTEGE TU PIEL Y TUS OJOS DEL SOL
¡El sol quema la piel, es su principal defecto! Protégete la cara, los brazos y las piernas con una crema solar con un índice de protección elevado (a partir de 20).
Al igual que el resto del cuerpo, los ojos también sufren de los rayos agresivos del sol, durante tus carreras, lleva gafas de sol adaptadas a tu vista. Evitarás dolores de cabeza y trastornos visuales.
9. ¡NO TE SOBREESTIMES, A LOS PRIMEROS SÍNTOMAS DEL GOLPE DE CALOR, DETÉN TU ESFUERZO!
El golpe de calor puede tener consecuencias graves sobre la salud del corredor. El calor y la humedad son los primeros factores que provocan el aumento de la temperatura corporal. Cualquier corredor debe ser capaz de reconocer los primeros síntomas de un golpe de calor (náuseas, vértigos, dolor de cabeza, desorientación, cansancio excesivo…) y parar su esfuerzo de inmediato buscando sombra.
10. A LA LLEGADA, DEJAR QUE LA TEMPERATURA CORPORAL BAJE DE MANERA PROGRESIVA
No te duches de inmediato, la temperatura del cuerpo debe bajar progresivamente, mójate un poco y tómate una bebida glucídica para retomar fuerzas.
A SABER: El calor y el sol del verano son benéficos para el cuerpo en su totalidad, pero estos elementos naturales también pueden ser peligrosos si el corredor no toma ciertas precauciones durante su esfuerzo. Varios medios preventivos están a la disposición del corredor para protegerse de los rayos solares, evacuar o evitar la absorción de calor ambiente en exceso : protección, hidratación constante, « climatización » del cuerpo…
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La participación de los fisioterapeutas en el tratamiento de pacientes con COVID-19 aumenta o disminuye en función del grado de afectación de la enfermedad de los pacientes con COVID-19. No obstante, en cualquiera de los casos son los responsables de devolver la funcionalidad a los pacientes.
Desde el punto de vista respiratorio, los pacientes aprenden a hacer una respiración más consciente, que les ayudará a controlar la angustia en momentos de dificultad respiratoria y mejorarán, así, la capacidad respiratoria. Esto provocará un mejor intercambio de oxígeno de los tejidos de todo el cuerpo.
En lo que respecta al aparato locomotor, la fisioterapia tiene por objetivo combatir la falta de movimiento, y así evitar la atrofia muscular, la limitación en la movilidad articular, y prevenir alteraciones como úlceras por decúbito, y afectaciones vasculares, entre otras.
De acuerdo al estado de gravedad del paciente, el tratamiento se hará de una forma más o menos activa, una vez que el paciente esté estabilizado.
En pacientes sedados o con bajo nivel de conciencia, el tratamiento recomendado es pasivo, ya que el paciente puede presentar debilidad y pérdida de masa muscular (miopatía).
Es importante, asimismo, tomar en consideración si el paciente respira de forma autónoma o si requiere asistencia mecánica.
A medida que el paciente vaya conectando con su entorno, es importante hacerle colaborar, siempre que su capacidad funcional lo permita.
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En esta fase es importante un apoyo emocional extra, debido que no puede estar acompañado por su familia.
Durante la hospitalización, el nivel de colaboración del paciente es mucho más relevante. Resulta conveniente seguir una pauta activa o asistida, tanto de las extremidades como respiratoria. También, es importante la movilización de las secreciones y la expectoración, así como la recuperación del volumen respiratorio. De igual manera, se intensificará el trabajo activo o asistido del aparato locomotor.
Hay que facilitar que los pacientes estén el mayor tiempo posible sentados y que recuperen poco a poco la capacidad de caminar.
Hay que considerar que una vez que el paciente ha superado la enfermedad, puede continuar con secuelas, por la falta de movilización y por la afectación multiorgánica.
Por lo anterior, resulta necesario reforzar su autonomía, para poder dar el alta hospitalaria.
En muchos casos todavía dependerán de la oxigenoterapia para mantener sus niveles de saturación de oxígeno en niveles óptimos.
Al trabajar activamente en sesiones de mañana y tarde los siete días de la semana, existen pacientes que se cansan enseguida, con los que hay que ir trabajando y respetando la necesidad de hacer pausas.
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Antes de realizar una intervención, es importante preparar las estructuras anatómicas con la finalidad de mejorar y acelerar el post operatorio. Los objetivos del tratamiento de fisioterapia pre-operatorio son fortalecer, movilizar y armonizar, de manera que el paciente llegue a la operación en condiciones óptimas y de esta manera en disponibilidad de mejor calidad muscular, la recuperación postquirúrgica sea más efectiva y rápida.
Después de la operación es fundamental llevar a cabo un tratamiento de fisioterapia post-operatorio adaptado al tipo de intervención realizada, con la finalidad de recuperar la movilidad y fuerza de la zona afecta.
Las intervenciones del aparato locomotor más comunes son:
Cirugía de hombro y codo: por luxaciones, tendinitis del manguito
de los rotadores, fracturas.
Cirugía de rodilla: ligamentosas, meniscales, prótesis de rodilla
Cirugía de cadera: Prótesis de cadera, osteosíntesis
Cirugía de Tobillo y pie: por esguinces, fracturas…
Amputaciones en Extremidades.
El tratamiento de fisioterapia es particular en cada una de las cirugías pero de manera genérica está orientado a:
Disminuir el dolor.
Resolver el edema.
Tratar la cicatriz: evitar adherencias.
Recuperar el Balance Articular.
Reestablecer el Balance Muscular.
Obtener la máxima capacidad funcional e independencia del
paciente.

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La importancia del psoas
En lo más profundo de nuestro cuerpo se encuentra el psoas, un pequeño músculo que conecta la parte superior e inferior del cuerpo. Aprender a relajarlo, por lo tanto, ayuda a ganar una mayor estabilidad.
El cuerpo presenta una serie de capas o niveles: primero la piel, luego los músculos, después los órganos y, finalmente, el esqueleto. Sin embargo, hay algunas excepciones. Por ejemplo, las costillas y el cráneo: unos huesos que cubren y protegen órganos, en vez de ser su soporte central. El psoas es una excepción similar: es un músculo que se encuentra en lo más profundo del centro mismo del cuerpo humano, entre los intestinos y la columna vertebral.
Este músculo actúa como una especie de puente colgante entre el tronco y las piernas, transfiriendo el peso de arriba abajo y transmitiendo flujos energéticos en ambas direcciones. Al mismo tiempo, un psoas sano realiza una función de estabilización de la columna vertebral.
Por otro lado, el psoas también actúa como soporte interno del abdomen, una especie de «repisa» en diagonal sobre la que se asientan los órganos vitales de esta zona. Este músculo interno, además, actúa en armonía con el diafragma, vinculando los ritmos del movimiento del cuerpo con los ritmos respiratorios, y entre ambos realizan un continuo masaje sobre la columna vertebral, los órganos, los vasos sanguíneos y los nervios del tronco, estimulando el movimiento de los fluidos por todo el cuerpo, a modo de bomba hidráulica.

Sentirse centrado
El psoas es, pues, el eje físico de un cuerpo equilibrado y estable. Es un músculo vital en todo movimiento que implique equilibrio, rotación del tronco y de las piernas y en definitiva, cualquier movimiento general del cuerpo. Por eso, los movimientos inadecuados y las malas posturas tienden a forzar el funcionamiento del psoas, por ejemplo en una actividad motora aparentemente tan sencilla como caminar. Muchos de nosotros pensamos erróneamente que el movimiento de las piernas empiezan en la cintura, es decir, que el tronco acaba donde empieza la cadera. Sin embargo, estructuralmente las piernas empiezan en las articulaciones del fémur con la cadera, y para que el cuerpo mantenga un equilibrio armónico es necesario que la pelvis funcione como parte del tronco y no como parte de las piernas. Si al caminar movemos la pelvis como si fuera parte de las piernas, en un contoneo excesivo o empujándola hacia delante o hacia atrás, el psoas se verá obligado a realizar una tensión antinatural para proteger y estabilizar la columna vertebral.
El psoas puede tensarse en muchas situaciones diferentes, ya que es capaz de contraerse o relajarse de forma independiente, en cada unión vertebral.
Pero si este músculo se usa constantemente para corregir la estabilidad interna, al cabo del tiempo puede empezar a perder flexibilidad y a acortarse de forma crónica. Y una contracción o endurecimiento crónico del psoas conlleva una serie de problemas, porque hace que otros músculos del abdomen y de la espalda se vean obligados a compensar el equilibrio y empiecen a endurecerse también. Por ejemplo: los huesos pélvicos tienden a adelantarse, disminuyendo la distancia entre las crestas ilíacas y las piernas, comprimiendo la cabeza del fémur en su articulación.
Esta compresión hace que los muslos se desarrollen excesivamente y el fémur pierde capacidad de rotación, un movimiento que es asumido por las rodillas y la espina lumbar.
Estos trastornos pueden provocar, a la larga, lesiones crónicas en la espalda, la cabeza del fémur o las rodillas.

El corazón de las emociones
Con un abdomen habitualmente en tensión y comprimido, una vitalidad disminuida y una respiración alterada, es comprensible que la atrofia del psoas conlleve alteraciones emocionales.
Puede que mucha de esa ansiedad que nos atenaza, o parte de esa apatía crónica que nos oprime esté relacionada con un psoas inhibido. Igualmente, la sensación permanente de inseguridad que algunas personas experimentan puede estar directamente conectada con el sobreesfuerzo continuo por mantener el equilibrio del esqueleto.
Además, el complejo de músculos iliopsoas está íntimamente conectado con la atávica reacción de «lucha-huida» que permite a los animales defenderse en una situación de peligro, cuando deben enfrentarse a un agente externo. Tanto si nos encogemos en una posición fetal protectora, como si saltamos desde el suelo para correr, el psoas es el corazón de los músculos implicados, el primero en reaccionar. Por ello, un psoas crónicamente contraído está enviando al resto del cuerpo, lo que afecta al sistema nervioso, agota a las glándulas suprarrenales y debilita el sistema inmunitario. Si nos sentimos agresivos a menudo, y sin razón aparente, es posible que una atrofia del psoas tenga mucho que ver.
Al relajar el psoas, debemos desarrollar la confianza en el equilibrio de nuestro esqueleto, en vez de buscar el equilibrio mediante tensiones musculares. Un cuerpo relajado sostiene su peso de manera natural sobre su propia estructura ósea: los músculos están para mover los huesos, no para apuntalar el peso del cuerpo. Cuando aprendemos a repartir el peso sobre el esqueleto y a sostenerlo sin esfuerzo, la sensación se traduce en una actitud emocional de seguridad y equilibrio. Las articulaciones devienen sutiles nodos de fluir energético, dando a todo movimiento una sensación de continuidad y armonía.
Inestabilidad pasajera
Sin embargo, liberar el psoas, al principio puede ser problemático. Al intentar «dejar ir» los huesos y relajar la musculatura, puede invadirnos una sensación de vértigo. Acostumbrados a sostenernos mediante contrafuerzas musculares, hemos perdido la confianza en nuestra estructura ósea, y podemos creer que nos vamos a desmoronar. Los primeros ejercicios de relajación pueden dar una primera impresión de inestabilidad, que es pasajera. Asimismo, una vez que hayamos aprendido a sentir nuestros músculos iliopsoas, y empecemos a relajarlos, podremos atravesar una etapa de emociones confusas. Es normal, ya que la atrofia del psoas suele estar relacionada con problemas emocionales, y para liberar este músculo, como en cualquier tratamiento o cura, primero hay que abandonar los viejos esquemas y depurar los elementos dañinos, permitiendo que afloren. Con el tiempo, la consciencia y el cuidado de los iliopsoas nos conducirá a mejorar tanto la salud física, como la emocional.
Consecuencias de un psoas acortado
El acortamiento de psoas genera una tracción de las vértebras hacia abajo. Por lo que un acortamiento prolongado produce que las vértebras aplasten a los discos. Si no resolvemos esa tensión permanente, se puede generar dolor lumbar, ciática, pinzamientos, protusiones discales e incluiso una hernia.
Además, si solo es un psoas el que está acortado, torsiona la columna, lo que puede generar una escoliosis adquirida.
Si la contracción es bilateral, produce una hiperlordosis lumbar.
Por estos motivos es importante estirarlo habitualmente.

Una patología de sedentarios y deportistas
Una de las razones por las que se provoca el acortamiento del psoas es por pasar muchas horas sentado: la gente que tiene un trabajo de oficina o los conductores son los candidatos ideales para sufrir este problema. Si a esto le sumamos una psotura poco correcta por el uso del ordenador o por no utilizar un asiento adecuado, el efecto se multiplica.
Por otro lado, los ciclistas, practicantes de spinning y runners son los deportistas que más papeletas tienen para sufrir acortamiento de psoas. Esto se debe al movimiento realizado en estos deportes: en todos ellos la flexión de la cadera es el movimiento principal.
¿Por qué se acorta el psoas?
El psoas es un músculo bastante especial, ya que se acorta cuando está relajado y se alarga mientras se encuentra trabajando, al contrario que la mayor parte de la musculatura. Este es el motivo por el que sufre un acortamiento en el caso de personas sedentarias.
Además, este acortamiento supone que las dos inserciones del músculo (los dos puntos donde se une con los huesos) se aproximen, y también lo hagan las articulaciones correspondientes. Esto deriva en una menor longitud del músculo y, por tanto, una menor fuerza.
Autoestiramientos:
Todos los estiramientos se basan en hacer una hiperextensión de la cadera manteniendo el cuerpo erguido.
Ejercicio 1:

Ejercicio 2:
En vez de apoyar el pie, también se puede apoyar la pierna en una mesa o cama.

Ejercicio 3:

Ejercicio 4:

De esta manera, también estiramos el recto anterior del cuádriceps.
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Fisioterapia, Osteopatía, Quiropráctica, Quiromasaje… Son términos que se mezclan y que, a veces, se confunden. Tienen puntos en común, y están muy relacionados, pero, sobre todo, tienen muchas diferencias, por lo que es necesario conocer exactamente en qué consiste cada uno, cuales son sus ámbitos de actuación, sus capacidades, y también sus limitaciones.
En esta entrada pretendo exponer el marco legal que respalda (o no) a cada uno de estas profesiones, teniendo en cuenta que la información se corresponde con la legislación vigente en el territorio español, aportando en cada caso enlaces para comprobar la fuente de la información. Comencemos:
Es una formación universitaria oficial. Actualmente en España es un título de grado con cuatro cursos de formación teórica y práctica, con un trabajo de fin de grado que acredita la obtención de una titulación reglada. Los fisioterapeutas son profesionales sanitarios, que es la característica que diferencia a la fisioterapia con las demás titulaciones de las que hablamos en esta entrada.
La Ley 44/2003 de ordenación de las profesiones sanitarias enumera las titulaciones universitarias y de formación profesional que corresponden a la regulación sanitaria. Por lo tanto, solo las profesiones recogidas en esta ley son consideradas sanitarias, no existiendo títulos oficiales de osteópata, naturópata, masajista o quiromasajista que capaciten, por sí mismos, a que un profesional realice tratamientos.
El fisioterapeuta utiliza medios físicos (frío, calor, agua, electricidad, terapia manual, ejercicio terapéutico…) para prevenir y tratar problemas de salud. Es el único profesional sanitario capacitado para aplicar estos tratamientos cuando existe una dolencia, lesión o enfermedad, y se busca un efecto terapéutico. Dentro de la técnicas manuales, se incluye el masaje, que puede ser relajante, pero principalmente será terapéutico, con fines preventivos o recuperadores.
Los fisioterapeutas, para ejercer su profesión, deben estar colegiados en la comunidad autónoma en la que presten sus servicios. De tal manera que es posible comprobar si un fisioterapeuta es un profesional fiable simplemente contactando con el Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad correspondiente; incluso es habitual que esa información se pueda consultar por Internet, para acudir así a profesionales sanitarios titulados. De esta manera, se pueden descubrir casos de intrusismo
En España, la osteopatía está regulada legalmente como una especialización en terapia manual realizada por fisioterapeutas; es decir, es requisito necesario, indispensable, que el osteópata esté en posesión de un título de fisioterapeuta válido en el territorio nacional. Ejercer la osteopatía en España sin ese requisito supone delito de intrusismo, y hay sentencias judiciales sobre ello (por ejemplo ésta y ésta otra).
Además, la formación debe ser superior a 1500 horas y tener la correspondiente certificación académica emitida por una entidad reconocida.
La osteopatía emplea diferentes técnicas de diagnóstico y tratamiento para valorar y mejorar alteraciones biomecánicas, interviniendo sobre el aparato locomotor o las vísceras, utilizando manipulaciones y otras técnicas manuales.
Si bien en otras partes del mundo la quiropráctica, o quiropraxia, se reconoce como profesión sanitaria autónoma, en España la Ley 44/2003 no menciona a la quiropráctica; por lo tanto, en España, no existe la quiropráctica como profesión sanitaria.
Al ser un tratamiento de tipo físico se ha incluido, según recoge el BOE, en el RD 1001/2002 y la ORDEN CIN/2135/2008, dentro de las competencias de los fisioterapeutas.
Eso quiere decir que, en España, la legislación exige como requisito para aplicar técnicas quiroprácticas que el profesional tenga el correspondiente título de fisioterapeuta.
La quiropráctica emplea técnicas que pueden ser agresivas y dejar secuelas, por lo que hay que estar informado y acudir a un profesional sanitario, además de valorar alternativas menos agresivas de tratamiento.
Para leer más sobre quiropráctica, recomiendo las entradas del fisioterapeuta Eduardo Fondevila en su blog, donde analiza por qué en España se ha regulado la quiropráctica dentro de la Fisioterapia y los aciertos y sobre todo errores de esta decisión (son entradas que ya tienen algunos años, pero la información es muy valiosa).
Como ya hemos señalado en el segundo párrafo del presente artículo, la Consejería de Educación no reconoce ningún título oficial de quiromasajista, o masajista. No hay una formación avalada por organismos oficiales, lo cual da pie a que existan escuelas, academias, o incluso formación on-line de masajista.
Como ya he comentado y repetido, las profesiones sanitarias son las que recoge la ley. Masajista o quiromasajista no es una profefesión sanitaria en España. Eso sí, el masaje utilizado como ocio, a modo recreativo, en un Spa, o porque es agradable, puede ser aplicado por profesionales no sanitarios, pero claro, siempre que no se usen para tratamiento de una patología.
Un masajista, quiromasajista, masajista deportivo… Puede actuar en personas sanas que no tengan problemas, enfermedades, lesiones… En este caso ocurre intrusismo cuando una persona que no tiene un título de fisioterapeuta válido en el territorio nacional utiliza técnicas de masaje con fines terapéuticos. Esto es denunciable, y sancionable, como por ejemplo en este caso de condena a un masajista por realizar masaje terapéutico.
Además, al no ser una profesión sanitaria, no existe capacidad de valorar problemas de salud, saber cuándo hay que intervenir, qué técnicas hay que aplicar o si hay que derivar a otro profesional sanitario.
Con esto concluyo la entrada de hoy. Por ser fisioterapeuta, y este un blog de fisioterapia, se entiende que tengo que defender la profesión, pero mi intención no es barrer para casa, sino simplemente dejar claro cuáles son algunas de las competencias del fisioterapeuta, y que técnicas manuales como manipulación o masaje, empleadas como tratamiento de problemas de salud, son actividades que debe realizar un fisioterapeuta titulado y colegiado.
Publicado por Miguel López